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Cómo aplicar el principio “1 persona = 1 voto” a la Unión Europea (¡Feliz 15M!)

Como examen práctico del curso de francés nos piden hacer una presentación ante la clase. La temática en este nivel suele estar enfocada hacia las Instituciones Europeas y su trabajo interno, y opté por salirme un poco de ese marco para explorar los límites de la democracia directa. ¿Es posible implementar un sistema que respete el principio “1 persona = 1 voto” y la implicación directa de la gente, a escala europea?

Contestar a esta pregunta implicaba imaginar un sistema en el que 502 millones de ciudadanos europeos participásemos en el día a día de la Unión. Comparado con aplicar un sistema parecido para gestionar un partido de mil personas, es un salto de varios órdenes de magnitud. Y a la vez que un interesante ejercicio intelectual, una prueba de concepto: si un modelo es bueno, tiene que poderse escalar.

Ayer presenté estos documentos en clase, y hoy, 15M, los publico también aquí como modesto homenaje al movimiento ciudadano que desde hace un año pone sobre las plazas la demanda de una mejor democracia.

502 millones de voces

La democracia está fallando. Ganan candidatos que tienen menos votos, algunas ideas están sobrerrepresentadas en el Parlamento y otras infrarrepresentadas. Un partido que obtiene el 30% de apoyos de la población de un país tiene mayoría absoluta, lo que significa que aunque votemos, nada garantiza que nuestras ideas estén representadas, y sólo elegimos que minoría impondrá sus ideas al resto.

Elegir a la Presidenta de Europa por sufragio universal sería un primer paso posible.

Apartado teórico

¿Qué conceptos hacen falta para elaborar una propuesta de este estilo?

¿Cual sería la propuesta para los ciudadanos europeos?

El objetivo es que los 502 millones puedan participar en la toma de decisiones. Creemos grupos de trabajo, dinamincémoslos, y votemos.

¿Cuantos grupos de trabajo y de qué tamaño?

  • 500 millones de personas, dividido por 200 grupos temáticos: 2,5 millones de personas por cada tema. Cada persona sólo se ocupa de un tema y confía en lo que decidan los demás.
  • 2,5 millones de personas por cada tema, dividido por 25 idiomas, 100.000 personas por cada tema en cada lengua.
  • 100.000 personas por tema y lengua, dividido por 250 personas en cada grupo: 400 grupos de trabajo por cada tema y por cada lengua.

Para coordinar estos grupos de trabajo es imprescindible tener una estructura estricta de debate, simplificar al máximo las decisiones a tomar, y hacer una buena moderación. El hecho de que el 90% de los participantes sólo quiera seguir los debates sin intervenir, ayuda. Es importante darse el tiempo necesario para completar el debate.

El ejemplo final presenta un posible calendario: un año de debates presenciales y virtuales, y el voto en el último mes. Conociendo las dinámicas, sabiendo dinamizar, y buscando los consensos, podemos llegar a un sistema donde 502 millones de personas sean 502 millones de voces.

Estuvimos debatiendo durante más de una hora. Mis compañeros pusieron sobre la mesa los posibles problemas del modelo, y también algunas soluciones a los mismos. Pero antes de entrar en más detalles, ¿tú cómo lo ves?

¿Cómo organizar un congreso abierto a todas las personas asociadas?

En la entrada anterior citaba algunas posibilidades para un congreso de socias con todas las garantías: bolsa solidaria, participación online, o servicio de guardería. Amplío ahora estas cuestiones y recojo otras que habéis enviado en los comentarios y en Facebook. ¿Qué mecanismos hay que poner en marcha para que un congreso de socios funcione correctamente?

Que a todos nos cueste lo mismo acudir

El congreso se celebrará en Madrid. Si vivo allí el coste de acudir es mínimo porque duermo en mi casa y viajo en Metro. Si vivo en Canarias el coste es muy elevado porque incluye el billete de avión y dos noches de hotel. Si no modificamos esto, mucha gente de Madrid podría ir, pero poca de Canarias, y no habría una participación homogénea de gente de todos los territorios.

En la pasada Mesa Federal Equo habilitó un “fondo solidario”, para contribuir a los viajes. En el Congreso creo que deberíamos de ir más allá. Se sumarían los gastos de viaje y alojamiento de todas las personas, y se dividirían entre las que acudiéramos, y así nos costaría lo mismo viniésemos de donde viniésemos.

Participación y voto online

Para que toda la gente pueda seguir lo que ocurre en el Congreso se puede habilitar el streaming. Para poder intervenir en remoto se puede establecer una conexión skype conectada al audio de la sala. Es posible votar de forma remota.

Estas alternativas ya se han puesto en práctica en Equo: el encuentro de Equoncejales se emitió por streaming, Luis C. y Miguel B. comentaban en el artículo anterior que en la asamblea de Equo Asturias se hizo también y se permitió voto online, y en la última mesa federal hubo intervenciones y votos en remoto. De aquí al Congreso podríamos seguir ampliando nuestra experiencia con estos métodos y aumentando el número de gente que participa por este medio.

Asambleas descentralizadas

No todo el mundo tiene Internet en casa, y puede que no se maneje bien con las herramientas online. Podemos dar un paso más como el que apuntaban Toni R. y Federico G.: montar asambleas locales durante los días de congreso. Realizarían un seguimiento del mismo por streaming y en pantalla grande, y permitirían que la gente fuese allí, interviniese, votase, y que estos votos se transmitiesen inmediatamente al Congreso.

Delegaciones de voto

Habrá quien tenga que trabajar durante el fin de semana, o tenga un compromiso ineludible. Parece razonable implementar para estos casos delegaciones de voto, de forma que aunque yo no vaya, le pueda confiar mi voto a una compañera.

Tomás V. plantea la cuestión clave: ¿cuántos votos podría acumular una sola persona? Me inclino a que cada persona sólo pueda tener su voto más una delegación de otra persona. Probablemente puedas encontrar a alguien que tenga casi las mismas opiniones que tú a quien ceder tu voto, pero sea más difícil que tres o más votos agrupados representen fielmente la diversidad de opiniones durante todas las votaciones.

El Congreso es un proceso

Pongamos que en el Congreso podamos votar todas las personas afiliadas. Eso en realidad no resolvería nada si no hubiéramos podido participar en el proceso anterior de preparación de los documentos. Durante un sólo día se pueden hacer votaciones, pero es más difícil realizar debates de profundidad. Rafa M. comentaba en el anterior post lo siguiente: “Los documentos que vayan a la reunión de julio deberán discutirse intensivamente por los socios en las semanas anteriores, tanto en el marco de los grupos territoriales como en la red social. Y con posterioridad a la reunión, podría plantearse una fase de ratificación / votación de las conclusiones que salgan de la reunión.”

Ahí radica gran parte del éxito del Congreso: ser capaces de establecer un cauce de participación amplio, presencial y virtual. Que los documentos a debate lleguen a todas estén donde estén, y que se debatan, se comenten, modifiquen, y la gente los hagan suyos. Tanto en asambleas presenciales con la gente cercana físicamente como en la Equomunidad con toda la afiliación. Carlos R. cree que la nueva política pasa por buscar el consenso “con una dinámica de participación donde todas las personas puedan aportar al debate, ya sean estos chavales con gran manejo de las redes sociales, o “iaioflautas” que necesitan del contacto físico, pasando por los múltiples medios de participación que se dan en la sociedad.”

El día del Congreso: Guardería, alojamiento, y más.

Y luego, está el día en sí, que como dice Sergio A., es algo más que ir a votar. Es ir a aprovechar la cercanía, el contacto, para deliberar sobre los puntos aún no resueltos, para cambiar de opinión y cambiársela a los demás, para oir argumentos cara a cara.

Para que todo el mundo pueda acudir hay que pensar en algo más que en tecnología y dinero. El servicio de guardería, por ejemplo, debería de ser una constante en todas las reuniones de una organización como Equo. Además de eso Sergio propone todo un plan solidario y hospitalario de los Equos madrileños incluyendo alojamiento en casas particulares para quienes vienen de fuera, o llevar comida casera para sustituir al catering. Hacer, en suma, lo máximo posible para facilitar la participación.

¿Es suficiente así?

Se lo quiero preguntar especialmente a Arturo de Cádiz, que en este blog nos ha recordado las dificultades para participar de quienes no tienen correo electrónico. Y también a Manolo de Melilla, que comenta a su vez que el 40% de la población melillense no accede a Internet. Y por extensión a todas aquellas personas que puedan tener una situación similar: ¿Cómo lo véis? ¿Os parece que estas propuestas pueden ayudar a que la gente participe a título individual en igualdad de condiciones, vengan de donde vengan?

La aportación de la Coordinadora Verde a la construcción de Equo

El primer email en mi bandeja sobre el “Movimiento de Hondarribia” es de mayo de 2008. Se preparaba lo que iba a ser un encuentro de partidos verdes del norte de España, y resultó un punto de inflexión en la política verde estatal. En la localidad vasca de Fuenterrabía se celebró la primera reunión positiva que había tenido el movimiento verde durante varios años. Siguieron seis “encuentros de bases verdes“, originándose la Coordinadora Verde y su marca electoral ECOLO. El 4-J la Coordinadora Verde fue una más de las firmantes del manifiesto “Suma y sigue“: el partido verde estatal relevante que buscábamos había llegado.

Las aportaciones de la Coordinadora Verde

Una de ellas ha sido la Universidad Verde de Verano, que celebrará este año su cuarta edición. Fue un ejemplo de que si los afiliados de base se organizaban, podían sacar adelante propuestas políticas, compartirlas y llevarlas a cabo. A la segunda edición, celebrada en Beire (Navarra), asistieron Juan López de Uralde y Mónica Frassoni, co-presidenta del Partido Verde Europeo, para escenificar la unidad del movimiento verde en torno al proyecto político que hoy es Equo.

Otra aportación relevante han sido los Grupos de Trabajo. Su actividad, dinámicas, y varios de sus coordinadores ya expertos pasaron a Equo. Se integraron en una renovada estructura que construyó colaborativamente el programa electoral de las generales. La última versión del documento explicativo de los grupos es de febrero de 2011 y contiene la filosofía de trabajo de los mismos.

La Coordinadora Verde también ha servido para agrupar a personas y partidos verdes en torno a un proyecto común. Algo más de 300 participaban en los grupos, y en el conjunto del territorio había unas mil personas involucradas. A partir del 4-J toda esa masa crítica pasa a formar parte del proyecto Equo, con diferentes grados de implicación.

Los programas electorales realizados para las generales anteriores y para las últimas municipales por los Grupos de Trabajo forman ya parte del acervo de la ecología política, del que se ha nutrido Equo. Han sido utilizados como documentos de referencia en las convocatorias estatales y autonómicas celebradas. Estos programas ya recogían mejoras y actualizaciones sobre los programas verdes anteriores, y en posteriores convocatorias se seguirán actualizando.

Un último aspecto que la Coordinadora Verde aporta es una cultura de trabajo en red, de la que destaco varios aspectos:

– Dar a cada persona un voto, o como decíamos “aquí cada uno se representa a sí mismo“. Hay personas en Equo que ya tienen ese convencimiento, pero en la Coordinadora Verde llegar a esa idea fue un proceso de aprendizaje y de superación de la caótica situación verde. Las delegaciones de voto y los censos falseados habían conseguido que hubiese personas con tantos votos delegados que tuviesen casi mayoría por sí mismos. Por eso, el movimiento de Hondarribia es “de bases“, sin representaciones. Hoy, gracias al espaldarazo recibido por el 15M, esta idea fundamental se conoce como el principio “1 persona = 1 voto“.

– La construcción paulatina de contenidos a través de wikis, herramientas de mucho potencial político. Sirven para consolidar los resultados de los debates, y han sido incorporados por defecto en la Equomunidad. Hoy más gente que nunca dentro del movimiento verde los sabe utilizar.

– La práctica del consenso como metodología. En lugar de utilizar la votación para acallar a las minorías, otro de los aprendizajes del proceso verde fue tomarse un poco más de tiempo para poder llegar a una postura aceptable para todo el mundo, poniendo por fin en práctica un principio verde tradicional. Una organización que integra las ideas, y que consensúa más que vota, es una organización más estructurada y estable en el medio y largo plazo.

Lo que falta todavía por transferir

Faltan todavía ideas y proyectos por transportar al nuevo espacio político. Entre los lanzados en el entorno de la Coordinadora Verde hay algunos que podrían convertirse fácilmente en proyectos Equo, como por ejemplo:

– La Biblioteca Verde, un espacio para recopilar textos de referencia del ecologismo político.
– La Galaxia Verde, un agregador de blogs relacionados con el movimiento verde. Este podría convertirse en la Galaxia Equo en cuanto los bloggers nos organizáramos.
– Un conjunto de páginas web de los diferentes grupos de trabajo, que responden a la idea de abrir nichos de participación especializada y segmentar las comunidades.

La Red de Concejales Verdes es un proyecto surgido a partir de la recopilación exhaustiva de los resultados de las municipales, buscando por todo el territorio los pueblos donde se han elegido concejales verdes, generalmente sitios pequeños y con un gran problema medioambiental. La Red comparte mociones y ordenanzas hechas en otros lugares, y mantiene en contacto a los concejales. Estos días se celebra el primer encuentro de cargos electos de Equo, que puede ser una herramienta ideal para traspasar la red al espacio Equo.

La propia idea de la lista de correo de Hondarribia, una especie de Asamblea General online, queda todavía por ser transferida. La Equomunidad tiene su Foro General, que en teoría podría ser un sustituto, pero todavía está lejos de ser una herramienta que se use para tomar decisiones.

También falta capital humano. Teóricamente todos aquellos que formamos parte de la Coordinadora Verde también somos parte de Equo a partir del 4-J. En la práctica muchos hemos formalizado nuestra afiliación, otros todavía están a la expectativa de lo que se construya, y otros tienen claro que de momento no se quieren sumar y permanecen al margen.

A partir del 4-J la Coordinadora Verde dejó de elaborar y enviar posicionamientos políticos, sus grupos están integrados en los de Equo, mientras su lista de correo se mantiene abierta. 5 de los 16 miembros de la actual Gestora formamos parte de esa lista, y en ella se siguen produciendo debates sobre la situación del movimiento verde en España. La Coordinadora Verde, una vez transferido todo lo posible hacia Equo, y constituido éste como partido, deberá definir de nuevo su función y proyecto. Durante un tiempo fue el motor para la existencia de un partido verde unificado. Cuando ese objetivo se haya cumplido, ¿cual será su futuro?

Tecnología al alcance de la mano para permitir que 1 persona = 1 voto

El fin de semana pasado asistí por primera vez a una reunión de la Comisión Gestora de Equo, y también a una de la Mesa Federal, en la que están representados todos los territorios. Ambas reuniones se celebraron en Madrid, y en ambas participé desde mi casa en Bruselas.

Hubo muchos temas interesantes que dejo a propósito para otras entradas. Ahora quiero centrarme en la parte tecnológica y en sus consecuencias políticas.

Skype para reuniones de 15-20 personas

El viernes acudí a la Gestora vía Skype. En otras ocasiones ya había habido intervinientes en remoto, y la mía fue también una buena experiencia. Colocaron un portátil en un extremo de la mesa, desde donde pude ver a muchos de los presentes, y oirles a todos con mayor o menor claridad según estaban más cerca o lejos del ordenador. Intervine en varias ocasiones, lanzando propuestas, haciendo preguntas, viendo como me miraban mientras me hablaban, y sintiéndome parte integrante de la reunión a todos los efectos salvo el de quedarme luego a tomar una cerveza o poder despedirme con dos besos.

Creo que es razonable decir que para quien tenga una conexión a Internet en su casa hoy es posible asistir con normalidad a reuniones de 15-20 personas a través de un programa de video-llamada.

Streaming + Skype para grandes reuniones

El sábado se celebró la Mesa Federal, con unos 80 asistentes, 3 de los cuales acudimos en remoto.

Florent Marcellesi prepara una presentación mientras Alejandro Sánchez habla con la mesa

La tecnología utilizada fue la siguiente:

Un portátil para el streaming. Integraba una cámara y un micrófono. Alternativamente se pueden utilizar mejores cámaras, trípodes y sistemas de audio para mejorar la calidad de la transmisión.

Un programa de streaming para retransmitir. En nuestro caso utilizamos justin.tv que permite poner una contraseña a la emisión de forma que se sepa a quien se da acceso al canal.

Un segundo portátil para intervenir y votar online. Con una conversación entre varias personas vía Skype, el operador nos transmitía las votaciones y recontaba nuestros votos. Si queríamos intervenir, establecíamos una llamada, y nuestra voz entraba al sistema de megafonía de la sala.

Una conexión a Internet. Evidente, pero no siempre sencillo. El sábado no había wifi en la sala así que hubo que tirar de cable. Las pruebas que hicimos para transmitir vía Internet móvil no fueron satisfactorias.

Voluntarios técnicos. Álvaro Peñarrubia, de Albacete y Sergio Aguilar, de Madrid, fueron los encargados de esta gestión. Durante toda la semana anterior un grupo de unas 10 personas estuvimos recabando información técnica y viendo quien podía llevar el material necesario.

El resultado de todo esto fue que los 3 participantes tuvimos voto con normalidad, e incluso tuvimos voz.

El coste para la organización fue cero euros. Sí, hay que llevar portátiles, cámaras y voluntarios, y la sala que se alquile ha de tener Internet. Si no quisiéramos hacerlo nosotros, deberíamos contratar a una empresa y pagar al menos 800 euros.

Las posibilidades tecnológicas nos llevan a las consecuencias políticas. Habiendo Internet, se acabaron las distancias. Es posible seguir la sesión con streaming, recibir votos vía Skype, e intervenir en remoto ante toda la sala. Debatimos estos días en Equo si al Congreso de julio han de acudir dos delegados por cada territorio, que voten por todos sus representados como en los partidos tradicionales, o si en cambio debemos aplicar el principio “1 persona = 1 voto” y convocar a todos nuestros afiliados a Madrid sabiendo que los que no sean de la capital tendrán más difícil acudir. Con la tecnología actual podemos participar todos desde nuestras casas y no necesitamos delegar el voto en nadie.

Siguientes pasos

En esta ocasión el streaming estuvo abierto para los miembros de la Mesa Federal. Pero quienes no son miembros pudieron acudir a la sesión presencial, sin voz ni voto. El siguiente paso podría ser ampliar esa posibilidad a quienes no estén físicamente, y llevar el streaming de la próxima sesión a todos los socios y simpatizantes.

Con la solución streaming + Skype, todos los que tengan Internet pueden participar en remoto. Pero, ¿quienes no lo tengan? Manuel Soria, de Melilla, pide una ficha de afiliación en papel. Para hacerse socio de Equo hay que entrar en la web, pero el 40% de la población melillense no accede de forma habitual a Internet. Si queremos hacer un Congreso donde la gente que no tenga buen acceso a Internet pueda participar, es necesario dar un paso más. Por ejemplo, habilitar una sala conectada con el plenario en Madrid, a la que puedan acudir todos los socios de la zona que no tengan acceso a Internet, y desde la que se pueda seguir el streaming en un proyector, intervenir vía Skype, y tener a un intermediario que cuente los votos y los transmita.

Xiana García Freire, de la Gestora, es la primera a la derecha de la imagen. Vota junto al resto de asistentes a la Mesa Federal.

Y así, todos los votos de todas las personas cuentan.

¿Qué modelo de partido para Equo?

A raíz de la presentación de mi candidatura, recibo a través de la Equomunidad dos preguntas relacionadas:

Rubén Ferrer: ¿Consideras que Equo debe de ser un proyecto único en todo el estado español o debemos admitir excepciones en territorios?

 

Juan Cappelletti: ¿Qué modelo de partido crees que debe tener EQUO? ¿un partido estatal de caracter federal? ¿Un partido centralista? ¿o un modelo confederal como el que propugnan los partidos de Iniciativa?

 

 

Mi respuesta breve sería: una única organización estatal, con mucha independencia territorial, y tratando entre todos lo que es de todos.

Este debate sobre el modelo de partido ha sido tradicionalmente un quebradero de cabeza para Los Verdes, que pasaron de ser un partido estatal, a ser una confederación de partidos autonómicos. Creo que el debate “federal vs confederal” está todavía viciado, le falta una buena definición semántica porque no está claro qué significa cada término, y como resultado he visto a gente defender exactamente las mismas ideas, cada uno desde una etiqueta contraria.

Por eso no creo que el dilema “federal vs confederal” sea el más adecuado para exponer mis ideas, y prefiero salirme del cuadro y plantear los principios de funcionamiento que considero interesantes, y luego ya el lector pondrá las etiquetas que considere oportuno, si quiere.

El objetivo es configurar un modelo donde las personas individuales estén en el centro del proceso, donde se respete el principio “1 persona = 1 voto“, y donde se facilite la participación de la gente en la elaboración de posiciones políticas. Desde mi punto de vista, esto se construye de la siguiente manera:

Una única organización en todo el estado

Considero que Equo debe ser un partido único en toda España. Todas las personas que formásemos parte del mismo deberíamos pagar cuotas a la misma entidad administrativa y contribuir al desarrollo de un único discurso político para el ámbito estatal.

No comparto por tanto la idea de crear por ejemplo “Equo Asturias” como entidad diferenciada de Equo, aunque luego se asocie.

Sí que comparto las preocupaciones que habría detrás de esa propuesta, que serían, por simplificar: “que no decidan en Madrid lo que tenemos que hacer o pensar en Asturias”. Mi modelo de partido es único, pero no es centralista. Defiendo la autonomía local, pero creo que defenderla creando un partido propio no sólo no soluciona problemas, sino que introduce otros nuevos.

Asambleas territoriales con mucha independencia

Creo que las asambleas han de tener un elevado grado de independencia. La organización estatal sirve para proporcionar un marco de actuación, y luego quien ha de convertirlo en algo concreto son quienes conocen el territorio, que contarían con el apoyo del resto de la organización.

Por ejemplo y por tocar un tema espinoso: las ayudas al carbón en Asturias. El marco ideológico ecologista de Equo define una postura contraria a seguir metiendo dinero público en el carbón. Pero son los asturianos los que más saben sobre qué políticas alternativas hay que implantar para reducir el impacto social y para ofrecer una salida mejor a las cuencas mineras basada en el empleo verde.

La organización estatal se encarga de definir la postura contraria al carbón y favorable al empleo verde, y la organización territorial de decir cómo mejor aplicar esas políticas, y ambos ámbitos, estatal y territorial, trabajan en la misma dirección.

Lo que es de todos, lo tratamos entre todos.

Por ejemplo: los temas asturianos, los decidimos entre todos los asturianos, y los temas estatales, los decidimos entre todos los participantes de Equo en España. Aunque esto pueda parecer una idea básica, en la práctica no suele ser así.

Un ejemplo que considero de mala aplicación: supongamos un tema estatal como las ayudas a las renovables. En la Asamblea de Equo en Asturias se consensuaría una posición crítica, y en otro territorio de España se llegaría a una posición más favorable. ¿Cual sería la opinión de Equo como entidad estatal? Para llegar a ella, los delegados de los territorios se pondrían de acuerdo en un nuevo texto.

¿Qué considero que tiene de malo este modelo?

– Refleja una organización basada en las asambleas, y no basada en las personas. Equo se define como un partido de personas, y no de organizaciones, y deberían de ser las personas quienes se pusieran de acuerdo.

– No se respeta el principio “1 persona = 1 voto”. Aunque tu tengas una postura favorable, si la mayoría de tu asamblea tiene una posición crítica, tu voto se perderá. Los delegados de tu Asamblea, cuando negocien con los otros delegados, llevarán la posición mayoritaria de la asamblea, dejando la tuya de lado.

– Se establece un nivel intermedio de jerarquía, lo que redunda en una menor horizontalidad. Ya no todo el mundo está al mismo nivel, sino que los delegados son quienes tienen la potestad de tomar una decisión por encima del resto de afiliados.

– No se divide el trabajo. Toda la Asamblea de Asturias opina sobre todos los temas, en vez de tener a gente especializada siguiéndolos con más detenimiento.

¿Cual sería en mi opinión la vía adecuada?

Este principio “lo de todos entre todos” ya se aplica en las primarias de Equo. A diferencia de otros partidos, el candidato es elegido siempre por su asamblea. Si es el candidato provincial, es la asamblea provincial la que hace primarias. Si es el candidato estatal, en vez de establecer un sistema de delegación de voto en el que cada asamblea territorial elige a su candidato y luego negocian entre asambleas, se establecen primarias en igualdad de condiciones para todos los que formamos Equo.

En el caso anterior de las renovables, la opinión de Equo estatal vendría dada por el conjunto de los afiliados. ¿Cómo organizarlo? Derivando el tema al grupo de trabajo sobre Energía, en el que participan todas aquellas personas de todos los territorios interesadas en el tema, y que lanzará una propuesta de posicionamiento.

Este modelo permite optimizar el tiempo de los participantes, que ya no tienen que tratar de todos los temas sino de sus preferidos. Mejora también el nivel del debate, que puede hacerse más profundo. Permite que los votos individuales afecten a la propuesta del grupo, y ponen a las personas en el centro del modelo, siendo ellas a nivel individual quienes discuten los temas, y no las organizaciones.

Todavía faltaría un elemento para mejorar el sistema: una buena implementación de la transversalidad, de forma que en los temas que se compartan entre varios grupos temáticos diferentes los acuerdos se produzcan durante el proceso de debate entre los participantes, y no al final del mismo.

En resumen

Una única organización estatal, con mucha independencia territorial, y tratando entre todos lo que es de todos: ese es mi modelo de partido.