Strong Towns: una revolución de base en pos de ciudades más prósperas

El movimiento “Strong Towns” persigue que los barrios americanos sean más prósperos y que sus comunidades recuperen el control de su futuro. Chuck Marohn preside una iniciativa ciudadana preocupada por una situación financiera cada vez más problemática debida, según su análisis, a las malas prácticas urbanísticas aplicadas desde hace décadas.

En esta entrada hago un resumen del capítulo “Así es cómo las ciudades socavan su propia competitividad” en el que entrevistan a Chuck Marohn. Hablaremos de cómo las grandes empresas alimentarias empobrecen las ciudades, criticaremos cierta noción política de progreso a ambos lados del Atlántico, y defenderemos un modo iterativo de hacer urbanismo. Todo ello aderezado con un giro argumental relacionado con las etiquetas políticas. 

En su barrio en 1950 había 13 tiendas de alimentación, regentadas por locales. Había opciones. También se podía elegir cómo llegar a ellas: conduciendo, en bicicleta, o, por norma general, caminando. Hoy sólo hay una tienda, de una cadena nacional, y es necesario ir en coche. Además, los contribuyentes están subvencionando esta gran instalación al estar exenta de impuestos locales. Las grandes marcas nacionales se instalan en los barrios costeando las infraestructuras que necesitan (e.g. carreteras, iluminación urbana) y al gobierno local, de primeras, esto le parece un buen trato. Pero el modelo de negocio de estas corporaciones es de corto plazo y extractivo: en unos años se habrán trasladado o retirado, y los costes de mantenimiento de las nuevas infraestructuras seguirán recayendo en el gobierno local durante décadas. 

Como resultado, traer un gran negocio a la comunidad hace que el barrio sea más pobre y haya menos opciones. El modelo alternativo, el de las pequeñas tiendas de alimentación que contribuyen con impuestos, es más positivo a largo plazo y crece junto con la comunidad. Los líderes locales deben confrontar las promesas de estas grandes empresas, especialmente dirigidas a las comunidades más pobres (precios más bajos, más empleo) y decir “quizá no deban instalarse aquí”. 

La crítica al progresismo americano y la política ágil

Para el líder de Strong Towns, EEUU vive en un experimento urbanístico lanzado por los progresistas de los años 30. Explica que muchos problemas actuales se pueden relacionar con una mentalidad de “tirémoslo todo abajo y empecemos de nuevo“. Las franquicias de comida rápida, las casas unifamiliares para repartir a la población en ciudades poco densas, la necesidad de tener un automóvil… todo esto serían experimentos amparados en un supuesto progreso. 

Esto me recuerda al software. Una de las premisas del desarrollo de software moderno es que se haga de forma iterativa. Está desaconsejado lanzar grandes proyectos. En cambio, se preconiza despiezar el trabajo en muchos elementos independientes, priorizarlos, e implementarlos uno a uno, minimizando así el riesgo de poner en producción muchas funcionalidades a la vez. Como ingeniero de software he ido aprendiendo que esta forma de trabajar (denominada “ágil”) es la más adecuada.Desde un punto de vista objetivo esa es la mejor manera de desarrollar software.

Me sorprende oír el argumento iterativo con connotaciones políticas. “No apoyo un plan de inversiones gubernamental de 6 billones de dólares”, dice Marohn. “Si cambiamos las cosas, hagámoslo incrementalmente.” Marohn critica a los progresistas por proponer grandes planes, por querer construir cosas masivas. 

¿Dónde se sitúa políticamente “Strong Towns”?

Con todo lo descrito hasta ahora, el movimiento Strong Towns podría ser visto en Europa como una iniciativa ecologista. Critica la ciudad extensa y defiende a su vez un mejor modelo basado en una ciudad más densa. Critica la necesidad creada de usar un coche. 

El propio Chuck Marohn defiende que su movimiento es trans-partisano: “las ciudades necesitan gente con ideas conservadoras y gente con ideas progresistas que trabajen juntos“. Sin embargo, y aquí viene el giro argumental, Marohn se define como “conservador”. La entrevista en la que está basado este post fue emitida por un podcast americano conservador (Saving Elephants – siendo el elefante el símbolo del partido republicano).

“Mi conservadurismo está basado en el conocimiento heredado. Los progresistas quieren tirarlo todo y comenzar de nuevo. En cambio, los conservadores tenemos la tendencia de pensar que hay una razón para que las cosas sean como son. Cuidemos el conocimiento heredado. Para mí el “habitat humano” es la forma en que las ciudades han evolucionado. En la planificación urbana hay mucho conocimiento recibido en forma de ensayo y error.”

Defiende que la postura conservadora ha de actuar como freno de este impulso progresista de tirarlo todo y empezar de nuevo, aunque los conservadores sean vistos así como anti-progreso. Para Marohn, el líder conservador es uno que actúa con prudencia, pensando en el largo plazo, siendo escéptico ante los grandes proyectos y el cambio radical, respetando el pasado y el conocimiento recibido, y dando impulso a las iniciativas de reparación, de arreglos, y de mantenimiento. De hecho, conocí a Marohn a través del libro “The Innovation Delusion”, un alegato en favor del adecuado mantenimiento de las infraestructuras (y del software). 

¿Dónde nos encontramos los ecologistas y Strong Towns?

Como ecologista, me siento identificado con la crítica al desarrollismo. En España hemos vivido esto con los socialistas, que en nombre del progreso se alían con determinados grupos económicos para lanzar grandes proyectos nocivos para el medio ambiente y para el futuro de las personas y de las ciudades. Marohn critica al progresismo estadounidense y se escora hacia el conservadurismo. Yo hago lo propio en España y políticamente voy en dirección opuesta. Pero de alguna forma, acabamos coincidiendo en proponer un modelo de base que haga que la gente no tenga que adquirir un coche para ir a hacer la compra.

A Marohn le responden: “a veces los progresistas también son anti-Walmart“. Y él se desmarca: sus ideas no vienen sólo por el bienestar ciudadano sino también por la libertad de mercado que antes había en su barrio y ahora no hay. No está de acuerdo con prohibir las grandes empresas. Prefiere mostrar que hay dos patrones de desarrollo: uno que enriquece a las comunidades, y otro que las empobrece. ¿Pueden las grandes empresas adaptarse al primero? En ese caso, no hay necesidad de prohibir. Pero Marohn no es optimista al respecto: piensa que el propio modelo de negocio de Walmart y compañía no funcionaría así. Y no quiere que la competitividad de esas empresas se consiga a costa de su comunidad.

Con todo, cree que los mercados funcionan mejor cuando están adaptados a lo local. Que los grandes jugadores son anti-competitivos, y que, como Amazon, usan su posición de poder para influenciar a los gobierno, lo que es destructivo y anti competitivo.

Marohn defiende los impuestos, propone movimientos de base, habla de hacerle frente a las grandes empresas. Ese conservadurismo no me recuerda para nada a la derecha mayoritaria española. Pero puede que sí exista en el nicho de la derecha que se reclama ecologista. ¿Tendría encaje dentro de iniciativas como la Red Oikos?  ¿Se sentiría Chuck Marohn cómodo bajo la etiqueta de ecologista?

Centro derecha y ecologismo

El enfoque habitual del ecologismo viene de la izquierda. Sin embargo hay también quien en el centro derecha reivindica su propia voz para defender el medio ambiente. No considero al PP creíble como partido cuando habla de ecologismo (ya puestos, ni siquiera lo considero centro derecha). Pero sí que me parece valioso conocer mejor las ideas y las personas que en su entorno ideológico reivindican lo verde, no sólo de palabra, sino desde su práctica profesional. 

Hace poco la eurodiputada del PP Isabel Benjumea organizó una charla sobre “La vocación ecológica del centro derecha en la transformación de Europa“. Participaron ponentes a quien sigo, como Luis Quiroga, Toni Timoner y Miguel Angel Quintana Paz (ver un artículo anterior), y otros a quien no conocía, como la propia Benjumea, Luis Torras (participa en un fondo de inversión relacionado con agricultura y agua),  y Mario Garcés (diputado).

¿Por qué está hablando el centro derecha de ecologismo?

Los ponentes quieren tomar la inciativa en el tema y desarrollar un programa:

  • Benjumea : “El centro derecha no tiene la iniciativa [sobre el medio ambiente]. Solo responde a los postulados de la izquierda“.
  • Quiroga: “Nos falta una narrativa dentro de la derecha en España que estructure un programa ambiental.”

El punto de vista conservador

Los ponentes defienden que los conservadores son los que están mejor equipados para el conservacionismo, y catalogan a la izquierda como “extraña” a este concepto, del que se quiere apropiar.

Garcés compara la sociedad de EEUU (de conquista: quien llega primero se queda con el petróleo) con la de Reino Unido (conservacionistas puros). Y sitúa al ecologismo español que “surge como minifundio de protesta frente a obras, continua en una segunda oleada con Greenpeace y Ecologistas en Acción, y más cercano se vincula a la creación de Equo“. 

Se cita en varias ocasiones el libro del inglés Roger Scruton “Green philosophy, how to think seriously about the planet” que precisamente aborda el ecologismo desde el enfoque conservador.

La sociedad civil

Todos los ponentes reivindicaron el rol de la sociedad civil. Estas frases son de Isabel Benjumea:

  • “¿Como podemos empoderar a la sociedad civil para ser protagonista?”
  • “Las decisiones top-down no han funcionado bien. Hay que empoderar a la sociedad civil”. 
  • “¿Tenemos ese tejido de sociedad civil -no politizada- que pueda aplicar el patriotismo para defender el medio ambiente”?

Entrando en detalle, quizá se pueda discutir que ¿acaso no es ya protagonista la sociedad civil? Creo que la sociedad civil va por delante de los partidos verdes en cuanto a movilización y debate. Quizá esta sociedad civil activa está “politizada” (cosa que Benjumea ve mal, pero en la izquierda se ve bien). Los ponentes echan a faltar sociedad civil vinculada a sus ideas.

Quintana Paz insiste en este centro derecha que por momentos me parece “anarka”: “El monstruo sería tener un gobierno global: burocracias alejadas del control democrático de la gente”.

Donde podemos estar de acuerdo

Quintana Paz se pregunta quien vota a los verdes en Europa, y dice “gente que está preocupada por los principios éticos“. Dice que el medio ambiente no debe reducirse sólo a la gestión, a los impuestos o a lo económico. Que hay que tener una ética de agradecer el legado de las generaciones pasadas y también de dejar buenas cosas a los herederos. Para Quintana Paz este mensaje ecologista (cuidar el mundo que les dejamos a los herederos) es el que mejor llega al público conservador.

Creo que era Luis Torras quien le mandaba un recado a la izquierda: “Hay que hacer entender al centro izquierda que hay que unir sostenibilidad económica a la sostenibilidad ambiental“. Esta frase da por hecho que el centro izquierda no entiende esta idea, lo que es discutible. Pero en el fondo estamos de acuerdo.

Quiroga por su parte le da un toque a los socialistas: “En Reino Unido los laboristas han sido los más desarrollistas industriales“. De nuevo, estamos de acuerdo en la crítica, también en España.

Torras se posiciona a favor de un impuesto al CO2. No como mejor medida, pero sí como posible “second-best para evitar externalidades”

Garcés apuesta por las colaboraciones público-privadas, con este argumento: “No se puede dejar en manos de lo privado porque no tienen incentivos, pero tampoco todo en manos de lo público.”

Donde quizá no estemos de acuerdo

Donde quizá discrepemos es en la siguiente asociación de ideas que hacía Torras: enlazar la virtud y la ética con la propiedad y la competencia. Propone asignar un valor económico a los recursos naturales para protegerlos porque “los precios de mercado limitan y acotan conductas, y deben contener las externalidades“. Para varios de los ponentes la fórmula para abordar los problemas ecológicos es “propiedad, mercado y competencia”. “La economía de mercado y el medio ambiente no son incompatibles”, dice Garcés.

Si queremos reventar un posible acuerdo entre centro-derecha y verdes, quizá lo podamos hacer diciendo sólo dos palabras: “emergencia climática”. No es una cita literal, pero interpreto que Quiroga tiene miedo de que la izquierda lidere políticas ambientales porque “hablarían de emergencia para aprovechar y meter otras políticas que no tienen que ver”. Me quedo con la duda de saber cuales son esas políticas.

Merece la pena seguir hablando de esto

En varios países europeos Los Verdes están llegando a puntos de encuentro con el centro derecha. En este artículo he subrayado algunas de las ideas donde, en principio, y sin un análisis exhaustivo, podría haber solapamiento entre los postulados de ambos. A la vez, hay enfoques que son separadores, quizá líneas rojas. En cualquier caso me parece interesante continuar esta conversación.

“¿Cómo puedes destruir los paisajes, las aguas, el aire y las especies que tantas generaciones pasadas supieron legarte?”

Hace unos días el profesor de Ética y Filosofía Miguel Ángel Quintana Paz publicaba el artículo “Por un ecologismo de derechas“. 

Me parece muy interesante, porque creo que es necesario aunar fuerzas desde todo el espectro político para afrontar la emergencia climática. Otras personas de derechas, como Toni Timoner y Luis Quiroga, o de centro, como Toni Roldán, se han expresado de forma parecida recientemente. Estoy de acuerdo con ellos en que la defensa medioambiental no es patrimonio de “la izquierda”. 

Quintana Paz caracteriza a “la izquierda” como revolucionaria, estatalista, burocrática, maniquea, y enfadada con el mundo. Ante este némesis plantea su ecologismo de derechas. Esa “izquierda” existe, sí, pero hay otras. Yo soy de izquierdas, pero no me identifico con esa “izquierda”. 

“La izquierda” de Quintana Paz es revolucionaria. En mi opinión, la revolución es una quimera, y no debe ser la aspiración. Lo que sí existe es una resistencia en forma de, por ejemplo, energías renovables, banca ética o agricultura ecológica, que existen dentro del sistema y lo cambian por dentro. 

“La izquierda” antagonista es estatalista. Pero hay otra izquierda que no lo es, que es libertaria, y que también desconfía de un Estado todopoderoso. Los problemas ambientales de la izquierda estatalista los describe el propio autor y para mi son suficiente argumento. 

“No hay que buscar en ningún suprapoder burocrático una alternativa a nuestros estados de derecho para abordar los problemas medioambientales”. Estoy de acuerdo. No creo que la burocracia ayude. Sí creo que un suprapoder pueda ayudar, véase la UE, que no es una alternativa sino un complemento a los estados. 

También estoy de acuerdo con que no es una guerra de empresas frente a ciudadanos, y el contraejemplo de la contaminación del aire en Madrid me parece válido. Ahora, no es correcto olvidar que la mayor parte de las emisiones de CO2 la realizan grandes empresas, no individuos. Quintana Paz no menciona ésto. 

Me parece especialmente interesante el lenguaje utilizado para situar el discurso ecologista en la derecha: apela a la herencia y al deber. Creo que los ecologistas tenemos que ser conscientes de que si queremos que también nos vote gente más conservadora, hay que usar más este lenguaje cuando nos dirijamos a ellos. 

Ya lo hacemos cuando planteamos que mundo les dejamos a las generaciones futuras, y cuando apelamos a la responsabilidad individual. Debemos ser conscientes de que estos argumentos funcionan mejor al dirigirnos a un público conservador. 

“¿Cómo puedes destruir los paisajes, las aguas, el aire y las especies que tantas generaciones pasadas supieron legarte? ¿Cómo puedes ser tan cruel con tus congéneres del futuro como para privarles de todo ello?”

Quintana Paz sitúa su moral ecológica conservadora en una combinación de pietas romana y pietas cristiana. Yo no me identificaría así, aunque sea parte mi bagaje cultural. Yo soy más de la quimera vegano-feminista-animalista-anticapitalista que él no aprecia. Pero yo no quiero ser conservador, no quiero ser Quintana Paz. Lo que quiero es que avancen las ideas ecologistas que compartimos. 

Fragilidad blanca

Si definimos el racismo como el prejuicio individual intencionado contra la gente negra, puedo decir que no soy racista. Es más, me ofenderé cuando alguien sugiera lo contrario. Si se me presentan hechos racistas cometidos por otros blancos, diré que no tienen nada que ver conmigo: yo, como individuo, soy diferente. Trato a todas las personas por igual independientemente del color de su piel.

Hay otra perspectiva: considerar el racismo como una característica del sistema, engranado en las instituciones, y parte de la sociedad en múltiples niveles. Desde este punto de vista, participo en el racismo en la misma forma en que soy parte de esta sociedad. No puedo pretender estar libre de él. Mis acciones, en tanto que están condicionadas por el entorno, pueden tener un impacto racista, aunque yo no sea consciente.

Esta definición sistémica del racismo es un asunto angular del libro “Fragilidad blanca” de Robin Diangelo.

El libro está dirigido a un público blanco. La autora pide para contrarrestar el racismo que quien lea sea capaz de nombrar su identidad racial como blanca. A partir de ahí se puede entender que el racismo además de perjudicar a personas de color, también beneficia a las personas blancas.

Lo blanco es lo estándar, es la medida de todo. Incluso el término “personas de color” puede dar a entender que las otras son neutras: no tienen ningún color. Para superar la fragilidad blanca es importante nombrar tanto el color de la piel como los privilegios asociados a él. Los blancos disfrutamos de tales privilegios, pero no parecemos darnos cuenta. En gran medida, el privilegio blanco es invisible.

Diangelo considera útil considerar el racismo no como una cuestión binaria, sino como un continuo, como una graduación. Si me considero “no racista”, ¿que más he de hacer? Ya he llegado a destino. Si en cambio me considero dentro de una sociedad que tiene actitudes racistas que afectan lo que digo y lo que hago, entonces puedo entender que es necesario mejorar y aprender, para identificar y desactivar esas actitudes.

Diangelo es formadora y realiza habitualmente talleres sobre diversidad e identificación de actitudes racistas. Lo que se ha encontrado a lo largo de los años es una manifiesta incapacidad blanca para encajar críticas. La fragilidad blanca es la piel fina que se siente agredida cuando le señalan que una actitud o comentario refuerza situaciones racistas. Tanto es así, que el libro da un catálogo de las actitudes y emociones que va a despertar en gente blanca el recibir este tipo de feedback.

Si la gente blanca vamos a poner el grito en el cielo cada vez que se señala una actitud problemática (hay un capítulo dedicado a las lágrimas de las mujeres blancas), entonces nadie va a querer seguir dándonos feedback. En base a la experiencia de la autora, la única forma de dar feedback sin desatar la fragilidad blanca es no dando ningún feedback.

En este aprendizaje es problemático esperar que la gente de color enseñe a la gente blanca sobre el racismo, por varias razones. Primero, el racismo es un problema que sufren unos y que beneficia a otros: la gente blanca tenemos un rol neutro. Segundo, una expectativa así refuerza relaciones de poder desiguales: le corresponde a la gente blanca hacer el trabajo de formarse. Por último, ignora dimensiones históricas de la relación entre razas: para poder hablar de racismo con la gente de color es preciso ser consciente de lo que significa ser blanco. Si no existe esta consciencia, la persona negra se sentirá invalidada.

“Fragilidad blanca” está anclado en la cultura e historia norteamericanas. El racismo estaba presente en el propio nacimiento de los EEUU, en el que se hizo compatible la esclavitud con el noble ideario de igualdad de la declaración de independencia. La segregación racial y la lucha por los derechos civiles es otro capítulo clave en el engranaje del racismo en la sociedad norteamericana. Hoy en día sus efectos se pueden ver nítidamente. Las vidas negras importan.

Me resulta especialmente interesante la cita de Ta-Nehisi Coates: “la raza no es el padre, sino el hijo del racismo”. Primero vino la explotación de pueblos para extraer sus recursos, y sólo después se inventó la justificación de que eran pueblos inferiores en función de su color de piel.

Me gustaría próximamente indagar en la relación de Europa y de España con el racismo. No tenemos los mismos referentes y me gustaría identificar los propios españoles (Cuba, Guinea Ecuatorial, las pateras, los CIE…) y europeos. De momento estas son algunas de las voces que estoy escuchando: European Network against Racism, Sarah Chander, Es Racismo, Daniela Ortiz, Georgina Marcelino, ASNUCI, Moha Gerehou

Aprende a hacer política verde sin quemarte en el proceso

<Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos/as pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que alguna vez lo han logrado. Margaret Mead.>

Si eres de esas personas que no se rinden con facilidad, que se implican con honestidad en los procesos, en las tareas necesarias para hacer crecer un  proyecto como el nuestro que lleva su tiempo y  esfuerzo individual y colectivo. 

Si crees en los liderazgos compartidos, y en la fortaleza que supone trabajar por un bien común.

Si ves como creces día a día políticamente, gracias a  tu activismo y compromiso y consideras que tienes mucho que aportar, ha llegado el momento lógico de tener ambición política; la Ecología Política necesita de más personas que la representen en las instituciones.

Tú sabes, por tu experiencia vital, por tu formación, profesión, y por tu implicación, que tienes cualidades, pero tal vez, tienes muchas dudas, lagunas e inseguridades. Son normales: no somos profesionales de la política, tenemos otras ideas sobre lo que tiene que ser una persona política. Enfrente tenemos a las  grandes empresas con sus departamentos de marketing. A los partidos tradicionales que utilizan su maquinaria apisonadora dentro y fuera de las instituciones. Y a esos “políticos de toda la vida” que tan bien conocen el sistema. 

Superando nuestros miedos y sesgos será más fácil ocupar el espacio político que nos corresponde. Y para eso, necesitamos formarnos vivencialmente, como opuesto a teórico. Cierto es que en cada proceso electoral, interno y externo, venimos aprendiendo mucho sobre diferentes ámbitos: sobre el funcionamiento de las distintas administraciones, sobre comunicación, redes sociales y medios. Hemos aprendido con y de las personas y colectivos con las que hemos trabajado en cooperación política, y un largo etcétera que nos ha ayudado a enfrentarnos a nuestras carencias.

Si has leído hasta aquí, es tu momento. ¿Quieres ser coportavoz, presentarte a próximos procesos electorales dentro o fuera del Partido, presentar candidatura en las próximas municipales, autonómicas o estatales, te gustaría representar a la Organización en charlas, debates, entrevistas…? 

Para apoyarte en el proceso te invitamos a participar en: 

Las sesiones de mejora individual para potenciar habilidades y actitudes.

Ofrecemos una beca para 5 personas que formen parte específicamente de las Redes  Transversales (Red EQUO Mujeres, Red Equo Joven, Red EQUO LGBTI+ , Red Equo Derechos Animales), que teniendo potencial no tienen recursos monetarios para realizar un proceso de mejora en capacidades que le permita expandir sus mensaje verde. Siendo conscientes de la situación económica actual tras la crisis sanitaria, queremos invertir en nuestras compañeras, compañeros y compañeres que tanto potencial tienen. Carles y yo asumiremos el coste de la capacitación/formación individual (1.000€).

Las personas seleccionadas recibirán 3 sesiones de 1 hora aproximadamente enfocadas a mejorar diferentes áreas personales, según las capacidades iniciales de cada persona.  

Por ejemplo: comunicación verbal y gestual, superación de miedos e inseguridades o visibilización. Aquí tienes algunos ejemplos de lo que se puede trabajar: https://capacitador.info/es/mejora-individualizada/

Si tus recursos económicos te lo permiten, te animamos a participar igualmente en el proceso formativo, en este caso, remunerando tú personalmente las sesiones individuales de potenciación personal, que es una inversión asegurada, también, para tu desarrollo personal y laboral. 

Las sesiones corren a cargo de Carles Porcel, especialista en comunicación y capacitación y simpatizante de las políticas verdes.

Para hacer la solicitud, escribe a Carles Porcel en carles@capacitador.info indicando cuáles son tus aspiraciones políticas (concejala, cargo orgánico, etc.), la motivación que te lleva a solicitar la ayuda de mejora, cuáles crees que son tus potencialidades, cuál es tu experiencia política, qué crees que puedes aportar a EQUO y cualquier otra información que nos permita hacer una buena evaluación. 

Las solicitudes se recibirán hasta el 31 de diciembre de 2020 a las 12:00 hora peninsular. Se dará a conocer las personas seleccionadas antes del 9 de enero de 2021.

Si tuviese que comprar un teléfono ahora, compraría el Fairphone 3.

Si tuviese que comprar un teléfono ahora, compraría el Fairphone 3. Aunque la opción más ecológica es siempre continuar usando el teléfono que ya tienes. 


Me preguntaba el otro día Hugo Armas por mi experiencia con Fairphone y este artículo recoge lo que le contesté. 

Mi visión sobre el tema no es parcial (ni falta que hace). Tuve un Fairphone 1, Sofía un Fairphone 2, e invertí cuando lanzaron una campaña de micro inversiones para financiar el desarrollo del Fairphone 3 (consiguieron 2.5 millones de euros). 

En España no hay distribuidores, así que la opción principal es comprarlo online, pero parece ser que algunas telecos lo empiezan a ofrecer

El objetivo de Fairphone es que el teléfono dure lo máximo posible. Para eso, tiene que poderse reparar y ampliar. El Fairphone 3 es el teléfono más reparable que existe (10/10) según los mayores expertos en electrónica popular:  Fairphone 3 Teardown – iFixit

El Fairphone 1 no era gran cosa técnicamente. La capacidad de la empresa entonces de encargar teléfonos era reducida y debieron conformarse con un diseño ya existente de la empresa que los manufacturaba. El mío duró 4 años, cambiando la batería a los 2. Al final, una pantalla rota para la que no había recambio, y un software ya imposible de actualizar, le dieron el KO. Fairphone 2 era más potente, aunque tuvo otros problemas (en nuestro caso, de velocidad y conectividad) . La experiencia de usuario no fue la mejor.  En cuanto a especificaciones técnicas Fairphone 3 es “gama media”. Prioriza otros valores, no el estar a la última en tecnología. 

Fairphone es una empresa social en serio. Les he seguido desde el principio, leído blogs, invitado a charlas (Bibi Bleekemolen presenta Fairphone en Life of Electronics, Londres 2014), y como decía, hasta el punto de invertir. Para mi tienen la máxima confianza.

A nivel ético hacen todo lo que pueden en un sector dificilísimo. Buscan continuamente fuentes de minerales donde se garantice que no hay trabajo infantil. Mejoran continuamente, y aunque todavía no están donde quieren llegar, están involucrando a toda la cadena de producción en los cambios necesarios. 

En reparación del teléfono, como hemos visto, están al frente. Aún así, en la búsqueda del teléfono modular total que sea reparable hasta el infinito hay que hacer mil compromisos. Un teléfono 100% modular es muy complicado y un crack como Dave Hakkens junto con Google no consiguieron poner en marcha el proyecto Ara (antes Phoneblocks) que iba precisamente de eso.

En la parte social, se involucran para mejorar las condiciones de trabajo de quienes ensamblan sus teléfonos. Como toda tecnología, es una empresa china quien se encarga. 1.50€ de cada Fairphone van destinados a un fondo para esos trabajadores, lo que les ayuda a tener que hacer menos horas extra. 

Por último, tienen programas de reciclaje continuamente en marcha y puedes mandarles tus teléfonos viejos, a cambio de un descuento de 20€ en el Fairphone 3.

Las 3 claves del cambio: el elefante, su jinete y el camino

La parte racional de las personas es “el jinete“. Es quién toma las riendas y piensa dónde ir. La otra parte, la emocional, es “el elefante“. Muchas veces da igual cuanto empeño ponga el jinete, que el elefante es más fuerte y acabará yendo donde quiere. 

Esta entente entre jinete y elefante es una propuesta del psicólogo Jonathan Haidt para entender el comportamiento humano. Basada en ella, Chip y Dan Heath han escrito “Cambia el chip: Cómo afrontar cambios que parecen imposibles“. 
Hay 3 claves en el libro para favorecer procesos de cambio (primera nota: el cambio no es un evento, sino un proceso). La primera es: dirige al jinete. Entiende cómo funciona y cómo proponer argumentos racionales para el cambio. La segunda es: motiva al elefante. Se consciente de la fuerza de la emoción. La tercera es: dale forma al camino. Modifica el entorno para facilitar el cambio. 

Dirige al jinete

El jinete tiende a darle muchas vueltas a las cosas. Pónselo fácil:

  1. Muestra el destino con total claridad. Muchas veces lo que parece resistencia al cambio es sólo una reacción a la falta de claridad. 
  2. Señala las reglas críticas. Tomar decisiones cansa, pero si tienes un conjunto mínimo de reglas que seguir, lograr un cambio será más fácil.
  3. Replica los pequeños éxitos. En vez de enfocarte en arreglar lo que está roto, busca las cosas que están yendo bien y multiplícalas. 

Motiva al elefante

De nada sirve el mejor jinete si el elefante toma otro camino. El elefante entiende de emociones. Guíale así:

  1. Encuentra el sentimiento. En vez de convencer con datos, convence generando sentimientos. El patrón del cambio no es ANALIZAR > PENSAR > CAMBIAR. Sino VER > SENTIR > CAMBIAR.
  2. Desmenuza el cambio. Si el objetivo es demasiado ambicioso, el elefante se desmotiva. Busca el cambio más pequeño posible, reduce las expectativas, y haz que la única opción sea el triunfo, por pequeño que sea. Además, la sensación de progreso es un gran motivador. Es más motivador pasar de 2 a 12 que de 0 a 10.
  3. Apela a la identidad (que es un mecanismo irracional de toma de decisiones) en vez de a las consecuencias (mecanismo racional). Queremos que algo cambie porque dice cosas acerca de quienes somos.

Dale forma al camino

Para ayudar al cambio se puede modificar el entorno, quitar complicaciones, y buscar fluidez. 

  1. Crea hábitos. Los hábitos son el piloto automático del comportamiento. Son decisiones “pre-cargadas” en la mente del jinete. Tomar decisiones desgasta, y un hábito evita tener que pensar. Encontrar disparadores ayuda: cada vez que entre en una habitación de hospital me desinfectaré las manos, sin pensar. 
  2. Cambia el entorno. Hay situaciones estructurales que frenan el cambio. Por ejemplo, para facilitar la colaboración entre compañeros de oficina vale más crear una buena sala de reuniones o activar un wiki, que doscientos correos de los jefes animando a colaborar.
  3. Busca al grupo. Los cambios de comportamiento son contagiosos. Mostrar que otros ya han cambiado ayuda a cambiar. “Más del 50% de tus compañeros de oficina ya han contestado a esta encuesta”. 

Algunos ejemplos del libro

¿Cómo conseguir que los empleados manden sus hojas de gastos a tiempo? 

  • Investiga por qué los que sí las mandan a tiempo lo hacen > Replica los éxitos
  • Muestra como los compañeros de contabilidad se agobian al deber tratar gastos que llegan atrasados > Busca el sentimiento. 
  • Simplifica el formulario de gastos > Cambia el entorno 

¿Cómo reducir el presupuesto de una organización sin crear un gran lío? 

  • Busca los departamentos que ya están ahorrando > Replica los éxitos
  • Busca el ahorro más pequeño posible > Desmenuza el cambio. 
  • Muestra los ahorros conseguidos en otros departamentos > Busca al grupo. 

¿Cómo hacer cumplir la política de seguridad en una fábrica? 

  • Reducir el número de normas > Señala las reglas críticas. 
  • Pintar una línea azul en el suelo a partir de la cual es obligatorio el uso de casco y gafas > Crear hábitos (y disparadores). 

Para finalizar, una pregunta abierta: ¿cómo aplicar este modelo a cambios orientados a frenar el cambio climático, o a otros problemas ecosociales? 

Hay política en lo del Open Arms

Por más que se quiera decir que es sólo humanitarismo, no es así.

Open Arms tiene una asesoría legal de primer nivel. Jaime Rodrigo de Larrucea, experto en derecho marítimo, es su coordinador legal. En este estudio analiza la actuación de las ONG de salvamento marítimo y concluye que el bloqueo de puertos por parte de Italia es contrario a derecho internacional.

La fijación del Open Arms por atracar en Lampedusa tiene ahí su base legal. Han rescatado naufragos y los han querido llevar al puerto seguro más cercano pensando que estaban amparados por la ley. Sin embargo, enfrente tenían la decisión del Ministro de Interior Mateo Salvini de cerrar puertos. Y éste es el primer encontronazo con la política, porque cerrar puertos es una decisión política.

Se han negado a desembarcar a 39 personas en Malta. Sus razones: esas 39 eran las últimas rescatadas y desembarcarlas hubiese provocado un conflicto a bordo. Sin embargo, el gobierno español les ha acusado de haber rechazado un desembarco total en Malta, cosa que nunca se planteó. Mentir desde el Gobierno, como ha hecho la vicepresidenta Carmen Calvo, es una decisión política.

En las redes mucha gente se preguntaba por qué no iban a Túnez. El Open Arms valoró que dejar a los inmigrantes en Túnez no era seguro. En Túnez no hay ley de asilo y hay numerosos informes de inmigrantes deportados. Muchos se sorprenden de que, siendo Túnez un destino turístico (para europeos con dinero), no sea también amigable para inmigrantes (africanos sin un duro). Romper esa burbuja de privilegio que tenemos los europeos, y evidenciar la xenofobia de todos aquellos tan preocupados porque 100 personas negras desembarcasen en cualquier otro sitio salvo en Europa, es hacer política.

Al final, ha aparecido la salida al laberinto gracias al fiscal de Agrigento, Luigi Patronaggio, que ha ordenado la incautación del barco. Volviendo al paso 1, ha vencido la sólida apuesta legal de Open Arms. Esta fiscalía se plantea, además, investigar a Salvini por omisión de socorro.

Pero, ¿por qué existe ese derecho marítimo internacional? Porque ya ha habido gobernantes que se han puesto de acuerdo sobre la inhumanidad de no auxiliar a quien está en peligro en el mar. Lo que vemos hoy es como los neofascistas quieren hacer involucionar a la sociedad italiana y europea: “¿Eres un inmigrante cruzando el Mediterráneo y te ahogas? Es tu problema.” Como el de los otros 3 mil que mueren cada año en la frontera sur.

Puede parecer que Open Arms le haya echado un pulso a Salvini para tumbar su política de puertos cerrados. En realidad, Open Arms, buscando el amparo de la ley, ha sido rehén de la política de Salvini. La justicia ha acabado por darle la razón, tras 19 días de crisis, en algo que debería ser obvio. Por eso creo que Open Arms necesita hacer más política y tener más apoyo político.

Rule of Law

Lo que hace Salvini, faltar al respeto de la legalidad internacional para promocionar sus políticas xenófobas, no es nuevo en Europa. Lo que Open Arms le pide es sencillamente que cumpla la ley. Lo que Open Arms ha pedido a España es que le pida a Salvini que cumpla la ley. Y sin embargo, España ha hecho propuestas (Algeciras, Mallorca, fragata) que hacían que Salvini estuviese contento, porque le quitaba el problema de su patio trasero y le dejaban seguir saltándose la ley.

¿Cómo apoyar políticamente la labor del Open Arms?

EQUO está situado en una buena posición para hacerlo. Los Verdes europeos, en su manifiesto 2019, marcan entre sus prioridades:

  • El estado de Derecho está siendo atacado, tanto en Europa como en el resto del mundo. Defenderlo contra el autoritarismo constituye una batalla por el alma de Europa.
  • Queremos una política de asilo basada en la solidaridad, la humanidad y un proceso ordenado que incluya el reparto equitativo de responsabilidades entre los estados miembros y el restablecimiento de la misión europea de rescate marítimo. Prestar ayuda a los migrantes nunca debería penalizarse.

Salvar vidas en el Mediterráneo ya no es sólo una acción humanitaria. Ya no es sólo una cuestión de derecho. Es una batalla política contra los gobernantes que ignoran la legalidad internacional, contra esos otros gobernantes que miran para otro lado en vez de confrontar al infractor, y contra la xenofobia del europeo privilegiado que prefiere que desembarquen en cualquier otro lugar, o que se ahoguen, qué mas da.

Al final sí que había política en lo del Open Arms.

Buscamos tres verdes con ambición honesta

¿Quieres presentarte a las elecciones por un partido verde? Te presentamos una opción para mejorar tus habilidades.

Necesitamos formarnos continuamente

Estamos en desventaja. Enfrente tenemos grandes empresas y sus departamentos de marketing, partidos tradicionales donde milita alguna gente poco honrada, políticos de toda la vida que conocen el sistema y se enrocan en él. Nosotras venimos a la política en los ratos “libres”, que en realidad le quitamos a la familia o a otros quehaceres. Tenemos algunas habilidades profesionales, que pueden ser útiles en política, o no. En ocasiones nos perdemos en el maremágnum del proceso legislativo. Cuando obtenemos representación nos cuesta un montón cambiar un mínimo las cosas, y además el electorado no suele premiar nuestros esfuerzos. 

En nuestros partidos verdes no hay un programa de formación. Vemos actitudes limitantes. 

En cada proceso electoral aprendemos mucho: de la administración, de la comunicación y los medios, de los rivales, de cómo es la gente en realidad. Nos enfrentamos a nuestras carencias. Y nos preguntamos, ¿todo esto no me lo podían haber contado antes? 

Ambición honesta

Faltan cuatro años para las próximas elecciones. El momento de dar un paso adelante es ahora. ¿Quieres llevar la ecología política a tu Ayuntamiento o Comunidad? ¿Quieres ser co-portavoz? Buscamos gente con esa ambición. 

Que, a su vez, ha de ser honesta. No queremos gente que venga a servirse a sí misma ni a crear una camarilla. Creemos en los liderazgos múltiples y distribuidos. Queremos gente dispuesta a currar por el bien común. 

Sesiones de mejora individual para potenciar habilidades y/o actitudes 

Queremos apoyar principalmente a personas con recursos monetarios limitados (si tienes un trabajo bien remunerado te animamos igualmente a que inviertas en tu formación). Ofrecemos a cada una de las 3 personas seleccionadas 3 sesiones de 1 hora enfocadas a mejorar áreas personales. ¿Cuáles? Depende de la persona, de sus capacidades iniciales y de su interés en mejorar en ciertas áreas. Por ejemplo: negociación, comunicación o visibilización. Una buena manera de empezar es trabajando las limitaciones o dificultades que la persona sabe que tiene.Aquí tienes algunos ejemplos de lo que se puede trabajar https://capacitador.info/es/mejora-individualizada/

Las sesiones corren a cargo de Carles Porcel, especialista en comunicación y capacitación y simpatizante de las políticas verdes. No son gratuitas, pero entre Carles y yo hemos acordado contribuir con 500€ para pagárselas completamente a 3 personas que tengan esa ambición honesta y estén entre la población objetivo (tenemos un interés especial en formar mujeres, inmigrantes, clase trabajadora, defensores de los derechos LGTBI y personas con recursos limitados). 

Contáctanos antes del 31 de agosto: carles@capacitador.inforafa.font@rafafont.eu 

Qué hacer siendo el último verde de la fila

En 2003 Miguel Puente fue el candidato autonómico de Los Verdes Izquierda Verde d’Asturies. Recuerdo una frase suya en campaña por Avilés: “Fíjate, sois estudiantes universitarios y estáis apoyando a un candidato que es conserje de instituto“. 

Miguel Puente, de pie en el centro, recibe a un grupo de voluntarios de los verdes belgas (Ecolo y Groen!) que recogieron chapapote del Prestige en las playas asturianas – Diciembre 2002.

Entonces no le di mucha importancia: consideraba irrelevante a qué se dedicase Miguel, y lo tomé como un gesto de humildad de alguien muy preparado y capaz. Ahora lo interpreto de forma diferente. Con 40 recién cumplidos, y tras 4 años descolgado de la política, me replanteo mi lugar, y creo que es muy parecido a aquel de 2003: apoyando a un conserje a ser candidato verde. 

Contradicciones

Cuando pienso en presentarme a unas primarias para un cargo público veo una contradicción: acumulo un buen número de privilegios, lo que me separa de la gente a quien pretendo representar. Soy un varón, heterosexual, blanco, con un máster universitario, un trabajo permanente, ahorros, y vivo en el extranjero (para mí ésto es un privilegio, para otros no). Pero no quiero hacer política para la gente como yo, sino para las personas que huyen de la guerra por el Mediterráneo, para las minorías sexuales sin libertad, para los trabajadores de la térmica que cerró, para las mujeres amenazadas por el machismo, y para las víctimas de la crisis climática. No conozco las circunstancias de toda esta gente en primera persona, y dudo que las pueda representar adecuadamente.

Verdes de todos los colores

Creo que sería valioso que entre quienes defienden públicamente políticas verdes hubiese más mujeres, jóvenes, inmigrantes, de clase trabajadora, o pertenecientes a una minoría sexual. 

Hay ya varios ejemplos relevantes. Alexandria Ocasio-Cortez tiene 29 años, es latina y antes de ser política era camarera. Me parece un punto de partida que confiere credibilidad para defender el Green New Deal. Magid Magid tiene 30 años, nació en Somalia, es negro, ha sido elegido recientemente eurodiputado por Los Verdes, y su lema es “Immigrants make Britain great”. También es notorio el gran número de eurodiputados verdes jóvenes, como Terry Reintke, elegida hace 5 años cuando tenía 27, y una voz constante en la lucha por la igualdad de género y los derechos LGTBI.

¿Cómo encontrar candidatos así en España? 

Las redes transversales (jóvenes, mujeres, LGTBI) son un primer espacio para que se formen futuras candidatas. Por ejemplo, muchos eurodiputados verdes han pasado por la ejecutiva de la FYEG. Quizá falten más redes, como por ejemplo “ecosindicalistas”, que estaba activa en tiempos de la Coordinadora Verde. 

También falta formación y promoción. Volviendo a Ocasio-Cortez: fue promovida y apoyada por un grupo de base llamado “Justice Democrats”. Esta organización opera como “un partido dentro de un partido” (el demócrata), busca candidatos que defiendan sus ideas (Green New Deal, Medicare for all, Abolish ICE), y les prepara para competir en primarias. 

Quizá funcionase en España un modelo parecido. Sería un buen lugar para que colaborasen varones blancos heterosexuales, como yo.