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Cómo aplicar el principio «1 persona = 1 voto» a la Unión Europea (¡Feliz 15M!)

Como examen práctico del curso de francés nos piden hacer una presentación ante la clase. La temática en este nivel suele estar enfocada hacia las Instituciones Europeas y su trabajo interno, y opté por salirme un poco de ese marco para explorar los límites de la democracia directa. ¿Es posible implementar un sistema que respete el principio «1 persona = 1 voto» y la implicación directa de la gente, a escala europea?

Contestar a esta pregunta implicaba imaginar un sistema en el que 502 millones de ciudadanos europeos participásemos en el día a día de la Unión. Comparado con aplicar un sistema parecido para gestionar un partido de mil personas, es un salto de varios órdenes de magnitud. Y a la vez que un interesante ejercicio intelectual, una prueba de concepto: si un modelo es bueno, tiene que poderse escalar.

Ayer presenté estos documentos en clase, y hoy, 15M, los publico también aquí como modesto homenaje al movimiento ciudadano que desde hace un año pone sobre las plazas la demanda de una mejor democracia.

502 millones de voces

La democracia está fallando. Ganan candidatos que tienen menos votos, algunas ideas están sobrerrepresentadas en el Parlamento y otras infrarrepresentadas. Un partido que obtiene el 30% de apoyos de la población de un país tiene mayoría absoluta, lo que significa que aunque votemos, nada garantiza que nuestras ideas estén representadas, y sólo elegimos que minoría impondrá sus ideas al resto.

Elegir a la Presidenta de Europa por sufragio universal sería un primer paso posible.

Apartado teórico

¿Qué conceptos hacen falta para elaborar una propuesta de este estilo?

¿Cual sería la propuesta para los ciudadanos europeos?

El objetivo es que los 502 millones puedan participar en la toma de decisiones. Creemos grupos de trabajo, dinamincémoslos, y votemos.

¿Cuantos grupos de trabajo y de qué tamaño?

  • 500 millones de personas, dividido por 200 grupos temáticos: 2,5 millones de personas por cada tema. Cada persona sólo se ocupa de un tema y confía en lo que decidan los demás.
  • 2,5 millones de personas por cada tema, dividido por 25 idiomas, 100.000 personas por cada tema en cada lengua.
  • 100.000 personas por tema y lengua, dividido por 250 personas en cada grupo: 400 grupos de trabajo por cada tema y por cada lengua.

Para coordinar estos grupos de trabajo es imprescindible tener una estructura estricta de debate, simplificar al máximo las decisiones a tomar, y hacer una buena moderación. El hecho de que el 90% de los participantes sólo quiera seguir los debates sin intervenir, ayuda. Es importante darse el tiempo necesario para completar el debate.

El ejemplo final presenta un posible calendario: un año de debates presenciales y virtuales, y el voto en el último mes. Conociendo las dinámicas, sabiendo dinamizar, y buscando los consensos, podemos llegar a un sistema donde 502 millones de personas sean 502 millones de voces.

Estuvimos debatiendo durante más de una hora. Mis compañeros pusieron sobre la mesa los posibles problemas del modelo, y también algunas soluciones a los mismos. Pero antes de entrar en más detalles, ¿tú cómo lo ves?

Gracias por elegirme miembro de la Gestora

Con 291 votos sobre 690 emitidos, los socios de Equo me han convertido en miembro de su Comisión Gestora. Junto con José Larios, Raúl Gómez, Xiana García Freire, Itziar Aguirre e Inés Sabanés, me incorporo al grupo que gestionará Equo desde ahora y hasta el congreso de junio, fase crítica en la que se irán definiendo su organigrama y métodos de funcionamiento.

En los próximos días contaré qué temas están abiertos en Equo y en cómo colaborar en ellos. Hoy quiero pararme un segundo a agradecer el apoyo recibido, a disfrutar con las muestras de afecto que han ido llegando y a celebrar el resultado.

F.: Enhorabuena Rafa, en Asturias estamos orgullosos de contar contigo en la Gestora

Los asturianos han sido los primeros. Siento una enorme confianza por su parte, tanto de aquellos que ya estaban en Los Verdes y que me la llevan ofreciendo desde que les conocí («Ve a esa reunión y lo que digas será la voz de los verdes», me dijo en el 99 Eduardo Campomanes), como de los muchos que se han incoporado a Equo y aunque no me hayan visto aún en persona me la transmiten también. ¡Gracias!

I.: Árdua tarea te queda de aquí al verano amigo 🙂

Vaya si queda. Discusiones, debates, decisiones… Pero siendo 2.500 socios, deberíamos de poder repartirnos el trabajo. ¡Mucha tarea «nos» queda! Hagámosla más interesante, más comprensible, para que más gente pueda participar.

JL: Me alegro mucho por ti, puede que aún el mundo tenga remedio

Y claro que lo tiene. Hay soluciones planteadas a los problemas sociales y económicos, hay estudios que muestran los caminos de la generación de empleo sostenible, y un montón de gente dispuesta a ponerlo en práctica. Quizá todavía falte un poco de organización, de eficiencia, ¿qué tal un poco de «ingeniería de la revolución»?

J: Los que te hubiéramos votado tenemos mucha fe depositada en ti

Algunos de mis apoyos no están dentro de Equo, pero sí que están cerca. Les interesa, les gusta, les motiva, y si les dejamos participar, contribuirán como uno más. El simpatizante de hoy es el afiliado de mañana, y tanto hoy como mañana el participante es una persona que puede elegir en cada momento qué nivel de compromiso quiere adquirir. Y nosotros queremos todas las aportaciones.

C.: Por eso, compañero, me alegro mucho de saber que a partir de ahora vas a estar presente en el «ojo del huracán». Me da más confianza, me anima y da esperanzas.

¿Cómo le podría yo explicar a C. que a mi lo que me da confianza, ánimos, y esperanzas es la gente como él? Personas que construyen un mundo mejor, convencidas de que no hay más atajo que el sentido crítico ni más guía que la coherencia.

Agradezco especialmente a quienes han participado en la mini-gira, a la gente que me ha recibido en todas las ciudades, a quienes habéis ayudado a organizar, y me habéis ofrecido vuestra casa. Ahora tenemos el «premio», pero las conclusiones del viaje son por sí mismas algo ya valioso.

A los 18 candidatos que se han quedado fuera quiero animarles a continuar hablando, pensando y escribiendo sobre Equo. A que sigan dándose a conocer, escuchando mucho y a muchos. 18 personas dispuestas a estar en una comisión son un lujo que debemos mantener.

Un último pensamiento para quienes han dado un paso atrás o estén pensando en hacerlo: quedaos hasta junio y evaluad los resultados entonces. Por mi parte voy a jugarme hasta la camisa para que esto funcione, y espero poder contar con las vuestras. No tenemos nada que perder: si sale mal, seguiremos con los proyectos que hemos aparcado. Ahora, como salga bien…

Equomunidad: qué aprender de otras comunidades online (como Stack Overflow)

Jeff Attwood es el creador del sitio web «Stack Overflow», una comunidad de programadores informáticos en la que la gente se suscribe, hace una pregunta técnica, y recibe respuestas. Todos los usuarios pueden votar tanto las preguntas (calificándolas así como más o menos relevantes) como las respuestas (calificándolas así como más o menos acertadas). En función de la calidad de sus preguntas y respuestas los usuarios acumulan una puntuación, una especie de índice de reputación.

La página de «Stack Overflow» dice:

«Nosotros (los creadores) no gestionamos esta página, la gestionas tú. Stack Overflow se construye y mantiene colaborativamente por tus colegas programadores. Una vez que el sistema aprende a confiar en tí, podrás editar cualquier cosa, como en Wikipedia. Con tu ayuda, podemos construir buenas respuestas para cualquier cuestión sobre programación.

¿Quién modera Stack Overflow?

Creemos que la moderación empieza en la propia comunidad, así que además de los privilegios que otorga la reputación, celebramos periódicamente elecciones a moderador. Si el sitio no es tan grande como para poder tener unas elecciones, nombramos de entre la comunidad a quienes podrían ser moderadores.»

El objetivo de este texto es extraer algunas ideas sobre qué podemos aprender en Equo de este modelo participativo de gestionar una comunidad online, y ver cómo podríamos aplicarlo a nuestra Equomunidad.

La reputación

La reputación en Stack Overflow es el número de votos que tienes. Sirve como indicador de varios aspectos: la confianza que la gente tiene en tí y en tus opiniones, tus habilidades de comunicación, y la calidad y relevancia de tus preguntas y respuestas.

¿Funcionaría un sistema así en la Equomunidad, en la que la gente pudiera votar a favor y en contra de las opiniones? En el sistema instalado en estos momentos ya se puede votar a favor y en contra de los comentarios. Este sistema estaba ideado para detectar y silenciar a los trolls, análogamente a Menéame, pero no parece estar teniendo el efecto deseado. Cuando en la Equomunidad un usuario tiene una opinión que no es respaldada, obtiene un buen número de votos negativos, sin que esto signifique que sea un troll, sino que la gente sencillamente no está de acuerdo.

Dentro de un contexto de discusión política abierta en el que hay continuamente ideas a favor y en contra, ¿puede servir un sistema de votos para medir la confianza recíproca entre los usuarios?

La moderación

Stack Overflow tiene 771.000 usuarios registrados, y 12 moderadores. ¿Cómo es posible gestionar una web de discusiones en la que cada moderador tiene que hacerse cargo de los comentarios de 64250 usuarios de media?

Para Jeff Attwood esta pregunta tiene una respuesta anti-intuitiva. En su artículo «Una teoría de la moderación» (en inglés) dice que el objetivo es que los moderadores hagan «lo menos posible».

El sistema de moderación está basado en la reputación. Los 12 moderadores iniciales son los moderadores generales del sitio web, pero todos los usuarios pueden alcanzar cierto poder de moderación en función de su reputación. Cuantos más puntos tengas, más cosas puedes hacer. De esa manera se divide el coste de la moderación entre toda la comunidad: si cada uno modera un poco, entre todos moderan todo.

La moderación comienza cuando los usuarios marcan un tema con el flag «necesita moderación». El moderador verá esta señal, y le echará un ojo al hilo. En función de lo que vea podrá actuar de diferentes maneras, llegando incluso en el caso de ver comportamientos intencionadamente dañinos, a suspender temporalmente a quienes los realizan. Si se persiste en el comportamiento, se llega a borrar la cuenta.

Imaginemos que existiera un sistema similar en la Equomunidad con un ejemplo: sólo los usuarios que tengan cierto nivel de reputación podrían editar los wikis, de forma que la propia comunidad otorgaría un nivel de confianza a determinados usuarios para construir textos. Con una moderación colaborativa no haría falta una Comisión de Coordinación: los usuarios que tuviesen la confianza suficiente de la comunidad podrían tomar las medidas necesarias para suspender o eliminar usuarios.

Una comunidad que se modera a sí misma. ¿Funcionaría?

El liderazgo... depende del líder

Las elecciones

Cuando el sitio es lo suficientemente grande, se hacen elecciones a «moderadores generales de la comunidad». El proceso que Stack Overflow plantea es el siguiente:

– 7 días para las nominaciones. Los usuarios que tengan un nivel mínimo determinado de reputación (300 puntos) se pueden postular como moderadores. Los 30 candidatos que tengan el mayor nivel de reputación pasan a la siguiente fase.

– 4 días para las primarias. Ahora sólo votan quienes tengan más de 150 puntos de confianza. Los 10 primeros candidatos pasan a la siguiente fase.

– 4 días para las elecciones. Todos los usuarios con más de 150 puntos pueden dar 3 votos: primera, segunda y tercera opción. Los votos son privados, pero el fichero del recuento sin nombres es público. El proceso acaba con la elección de 3 moderadores.

Aquí aparece un buen conocido de muchos miembros de Equo, el Voto Único Transferible, para realizar el recuento final. El software con el que se realiza el recuento es libre y se llama OpenSTV Demochoice:

El juego

La experiencia de Stack Overflow en la autogestión de una comunidad es muy extensa, y seguramente de para posteriores apuntes en este blog. Para acabar, quiero quedarme con la idea de la «gamification». El objetivo del sistema es equiparable a crear un juego, en el que haya unas normas y unos puntos a ganar que son la confianza de la gente, un juego que nunca termina. Para Jeff Attwood el hecho de crear un «juego» es uno de los motores para crear una comunidad sostenible.

La Equomunidad es nuestro juego.