Archivo de la etiqueta: 90-9-1

Cómo aplicar el principio «1 persona = 1 voto» a la Unión Europea (¡Feliz 15M!)

Como examen práctico del curso de francés nos piden hacer una presentación ante la clase. La temática en este nivel suele estar enfocada hacia las Instituciones Europeas y su trabajo interno, y opté por salirme un poco de ese marco para explorar los límites de la democracia directa. ¿Es posible implementar un sistema que respete el principio «1 persona = 1 voto» y la implicación directa de la gente, a escala europea?

Contestar a esta pregunta implicaba imaginar un sistema en el que 502 millones de ciudadanos europeos participásemos en el día a día de la Unión. Comparado con aplicar un sistema parecido para gestionar un partido de mil personas, es un salto de varios órdenes de magnitud. Y a la vez que un interesante ejercicio intelectual, una prueba de concepto: si un modelo es bueno, tiene que poderse escalar.

Ayer presenté estos documentos en clase, y hoy, 15M, los publico también aquí como modesto homenaje al movimiento ciudadano que desde hace un año pone sobre las plazas la demanda de una mejor democracia.

502 millones de voces

La democracia está fallando. Ganan candidatos que tienen menos votos, algunas ideas están sobrerrepresentadas en el Parlamento y otras infrarrepresentadas. Un partido que obtiene el 30% de apoyos de la población de un país tiene mayoría absoluta, lo que significa que aunque votemos, nada garantiza que nuestras ideas estén representadas, y sólo elegimos que minoría impondrá sus ideas al resto.

Elegir a la Presidenta de Europa por sufragio universal sería un primer paso posible.

Apartado teórico

¿Qué conceptos hacen falta para elaborar una propuesta de este estilo?

¿Cual sería la propuesta para los ciudadanos europeos?

El objetivo es que los 502 millones puedan participar en la toma de decisiones. Creemos grupos de trabajo, dinamincémoslos, y votemos.

¿Cuantos grupos de trabajo y de qué tamaño?

  • 500 millones de personas, dividido por 200 grupos temáticos: 2,5 millones de personas por cada tema. Cada persona sólo se ocupa de un tema y confía en lo que decidan los demás.
  • 2,5 millones de personas por cada tema, dividido por 25 idiomas, 100.000 personas por cada tema en cada lengua.
  • 100.000 personas por tema y lengua, dividido por 250 personas en cada grupo: 400 grupos de trabajo por cada tema y por cada lengua.

Para coordinar estos grupos de trabajo es imprescindible tener una estructura estricta de debate, simplificar al máximo las decisiones a tomar, y hacer una buena moderación. El hecho de que el 90% de los participantes sólo quiera seguir los debates sin intervenir, ayuda. Es importante darse el tiempo necesario para completar el debate.

El ejemplo final presenta un posible calendario: un año de debates presenciales y virtuales, y el voto en el último mes. Conociendo las dinámicas, sabiendo dinamizar, y buscando los consensos, podemos llegar a un sistema donde 502 millones de personas sean 502 millones de voces.

Estuvimos debatiendo durante más de una hora. Mis compañeros pusieron sobre la mesa los posibles problemas del modelo, y también algunas soluciones a los mismos. Pero antes de entrar en más detalles, ¿tú cómo lo ves?