¿Qué modelo de partido para Equo?

A raíz de la presentación de mi candidatura, recibo a través de la Equomunidad dos preguntas relacionadas:

Rubén Ferrer: ¿Consideras que Equo debe de ser un proyecto único en todo el estado español o debemos admitir excepciones en territorios?

 

Juan Cappelletti: ¿Qué modelo de partido crees que debe tener EQUO? ¿un partido estatal de caracter federal? ¿Un partido centralista? ¿o un modelo confederal como el que propugnan los partidos de Iniciativa?

 

 

Mi respuesta breve sería: una única organización estatal, con mucha independencia territorial, y tratando entre todos lo que es de todos.

Este debate sobre el modelo de partido ha sido tradicionalmente un quebradero de cabeza para Los Verdes, que pasaron de ser un partido estatal, a ser una confederación de partidos autonómicos. Creo que el debate «federal vs confederal» está todavía viciado, le falta una buena definición semántica porque no está claro qué significa cada término, y como resultado he visto a gente defender exactamente las mismas ideas, cada uno desde una etiqueta contraria.

Por eso no creo que el dilema «federal vs confederal» sea el más adecuado para exponer mis ideas, y prefiero salirme del cuadro y plantear los principios de funcionamiento que considero interesantes, y luego ya el lector pondrá las etiquetas que considere oportuno, si quiere.

El objetivo es configurar un modelo donde las personas individuales estén en el centro del proceso, donde se respete el principio «1 persona = 1 voto«, y donde se facilite la participación de la gente en la elaboración de posiciones políticas. Desde mi punto de vista, esto se construye de la siguiente manera:

Una única organización en todo el estado

Considero que Equo debe ser un partido único en toda España. Todas las personas que formásemos parte del mismo deberíamos pagar cuotas a la misma entidad administrativa y contribuir al desarrollo de un único discurso político para el ámbito estatal.

No comparto por tanto la idea de crear por ejemplo «Equo Asturias» como entidad diferenciada de Equo, aunque luego se asocie.

Sí que comparto las preocupaciones que habría detrás de esa propuesta, que serían, por simplificar: «que no decidan en Madrid lo que tenemos que hacer o pensar en Asturias». Mi modelo de partido es único, pero no es centralista. Defiendo la autonomía local, pero creo que defenderla creando un partido propio no sólo no soluciona problemas, sino que introduce otros nuevos.

Asambleas territoriales con mucha independencia

Creo que las asambleas han de tener un elevado grado de independencia. La organización estatal sirve para proporcionar un marco de actuación, y luego quien ha de convertirlo en algo concreto son quienes conocen el territorio, que contarían con el apoyo del resto de la organización.

Por ejemplo y por tocar un tema espinoso: las ayudas al carbón en Asturias. El marco ideológico ecologista de Equo define una postura contraria a seguir metiendo dinero público en el carbón. Pero son los asturianos los que más saben sobre qué políticas alternativas hay que implantar para reducir el impacto social y para ofrecer una salida mejor a las cuencas mineras basada en el empleo verde.

La organización estatal se encarga de definir la postura contraria al carbón y favorable al empleo verde, y la organización territorial de decir cómo mejor aplicar esas políticas, y ambos ámbitos, estatal y territorial, trabajan en la misma dirección.

Lo que es de todos, lo tratamos entre todos.

Por ejemplo: los temas asturianos, los decidimos entre todos los asturianos, y los temas estatales, los decidimos entre todos los participantes de Equo en España. Aunque esto pueda parecer una idea básica, en la práctica no suele ser así.

Un ejemplo que considero de mala aplicación: supongamos un tema estatal como las ayudas a las renovables. En la Asamblea de Equo en Asturias se consensuaría una posición crítica, y en otro territorio de España se llegaría a una posición más favorable. ¿Cual sería la opinión de Equo como entidad estatal? Para llegar a ella, los delegados de los territorios se pondrían de acuerdo en un nuevo texto.

¿Qué considero que tiene de malo este modelo?

– Refleja una organización basada en las asambleas, y no basada en las personas. Equo se define como un partido de personas, y no de organizaciones, y deberían de ser las personas quienes se pusieran de acuerdo.

– No se respeta el principio «1 persona = 1 voto». Aunque tu tengas una postura favorable, si la mayoría de tu asamblea tiene una posición crítica, tu voto se perderá. Los delegados de tu Asamblea, cuando negocien con los otros delegados, llevarán la posición mayoritaria de la asamblea, dejando la tuya de lado.

– Se establece un nivel intermedio de jerarquía, lo que redunda en una menor horizontalidad. Ya no todo el mundo está al mismo nivel, sino que los delegados son quienes tienen la potestad de tomar una decisión por encima del resto de afiliados.

– No se divide el trabajo. Toda la Asamblea de Asturias opina sobre todos los temas, en vez de tener a gente especializada siguiéndolos con más detenimiento.

¿Cual sería en mi opinión la vía adecuada?

Este principio «lo de todos entre todos» ya se aplica en las primarias de Equo. A diferencia de otros partidos, el candidato es elegido siempre por su asamblea. Si es el candidato provincial, es la asamblea provincial la que hace primarias. Si es el candidato estatal, en vez de establecer un sistema de delegación de voto en el que cada asamblea territorial elige a su candidato y luego negocian entre asambleas, se establecen primarias en igualdad de condiciones para todos los que formamos Equo.

En el caso anterior de las renovables, la opinión de Equo estatal vendría dada por el conjunto de los afiliados. ¿Cómo organizarlo? Derivando el tema al grupo de trabajo sobre Energía, en el que participan todas aquellas personas de todos los territorios interesadas en el tema, y que lanzará una propuesta de posicionamiento.

Este modelo permite optimizar el tiempo de los participantes, que ya no tienen que tratar de todos los temas sino de sus preferidos. Mejora también el nivel del debate, que puede hacerse más profundo. Permite que los votos individuales afecten a la propuesta del grupo, y ponen a las personas en el centro del modelo, siendo ellas a nivel individual quienes discuten los temas, y no las organizaciones.

Todavía faltaría un elemento para mejorar el sistema: una buena implementación de la transversalidad, de forma que en los temas que se compartan entre varios grupos temáticos diferentes los acuerdos se produzcan durante el proceso de debate entre los participantes, y no al final del mismo.

En resumen

Una única organización estatal, con mucha independencia territorial, y tratando entre todos lo que es de todos: ese es mi modelo de partido.

5 comentarios en “¿Qué modelo de partido para Equo?

  1. Francisco Fernández Menéndez

    Para mí, Equo tiene que ser un partido nuevo, que se distinga de los demás partidos en su horizontalidad. Aunque no por ello carente de estructuras. Con una única organización estatal en la que estén integradas otras organizaciones regionales y en estas otras locales. Tejido todo esto a modo de red, de manera que fluya la comunicación de todos con todos por medio de unos cauces establecidos en una Equomunidad que cumpla con esos requisitos.
    El individuo, a mi entender pertenece a Equo, pero también a una estructura regional y local, ya que el mismo problema puede tener distintas soluciones dependiendo del momento y el lugar donde se plantee. Esto no puede ser una dificultad para integrarse dentro de una organización nacional, en este caso, pero que podría ser internacional.
    En general estoy de acuerdo con tu idea expresada en el blog. Nada de grupos que se unen a otros grupos. Me inclino por individuos que unen a otros individuos.
    Bueno, y a grandes rasgos así es como yo lo veo.

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  2. Eduardo Campomanes

    Coincido plenamente con la exposición de Rafa. La organización «confederal» no da más autonomía a los grupos si no a los líderes de los grupos. Cada persona un voto es lo fundamental y el voto directo y universal imposibilita la usurpación de las voluntades de los individuos por parte de las élites. Rafa, tu pensamiento me representa a mi también por lo que apoyaré tu candidatura a la Comisión Gestora y ojalá salgas. Un abrazo

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  3. Rafa Font

    Hola Eduardo, Francisco,

    Francisco, creo que tocas un punto interesante al hablar de estructuras locales e internacionales. Porque si el modelo propuesto es válido, tiene que ser también escalable.

    Por ejemplo, si cambiamos en el texto la palabra «Asturias» por «Avilés» y «España» por «Asturias», tendríamos un modelo que funcionaría a escala local. ¿Podría funcionar de la misma manera?

    También, a escala internacional, nos daría la oportunidad de ser miembros individuales de una estructura como el Partido Verde Europeo. Ahora mismo, el Partido Verde Europeo es un «partido de partidos», y no un «partido de personas».

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  4. Francesc Xavier Mayoral Croche

    Hola Rafa:
    En realidad aunque prefiera una estructura de corte federal, también dejo de lado y por «olvidado» lo “federal vs confederal”. En definitiva lo importante y lo que cuenta al final es lo que se decida por mayoría de l@s soci@s en cuanto a las «competencias» que se decida que tengan los grupos o asambleas locales o los ámbitos territoriales de actuación se decidan.

    Si efectivamente Equo se debe construir como un partido de personas también es necesaria una estructura que realmente sea operativa. Esto está por definir.

    Cuando hablamos de un partido de personas individuales es evidente que los partidos como tales no tienen cabida en el proyecto Verde Equo, y por tanto tampoco tiene ningún sentido que en el tiempo de construcción pre congresual operen como tales dentro de Equo y en cualquiera de sus estructuras actuales.

    Mi pregunta fundamental para que te vote, aunque para mi seas uno de los candidatos preferidos, tengo decirte (pues así es la realidad de un importantísimo % de soci@s en la Comunitat Valenciana) que piensas que precisamente se está dando y permitiendo hasta el «hastío» que sean los partidos vs socios individuales, a quienes Equo les permita actuar a los partidos de esa manera y en detrimento de l@s soci@s.

    Un abrazo, Xavier

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    1. Rafa Font

      Hola Xavier,

      Queremos montar una estructura novedosa (un partido de personas), y sin embargo tenemos ciertas costumbres adquiridas (funcionar como un partido de partidos). Mi apuesta es firme por 1 persona = 1 voto, y eso significa claramente personas que se ponen de acuerdo entre ellas y no partidos. Hay que tener también en cuenta la situación actual, y partiendo de ahí, trazar un camino para llegar a la nueva, porque no podemos ni sabemos pasar de la noche a la mañana a nuevos modelos y nuevas formas de trabajar.

      En concreto: los partidos verdes que tienen ahora representación parlamentaria o municipal, y que tienen un nombre público comprometido. ¿Cómo pasan a disolverse y ser Equo? Por ejemplo, según tengo entendido en los Ayuntamientos no es posible cambiar el nombre del grupo municipal. Eso les pasa a Villena con Los Verdes, y a Alhaurín de la Torre con Electores, por poner dos ejemplos donde haya estado. Tienen que, de alguna forma, transformar su imagen pública para pasar de ser «verdes» o «electores», a ser «Equo», y probablemente un buen camino sea llamarse «verdes/equo», «electores/equo» durante algún tiempo.

      Con Compromís en Valencia ocurre algo similar, más complejo pues hay una coalición y cargos parlamentarios, y Compromís sólo incluye a una parte de quienes forman Equo. Sin embargo la pregunta no creo que deba ser «¿Por qué no se disuelven y convierten en Equo ya?» sino más bien «¿Cómo pueden hacer para disolverse, con qué calendario se van a convertir en Equo?»

      En Asturias por ejemplo hay dos concejales de Los Verdes de Asturias, que seguirán siéndolo, pese a todo, hasta que acabe la legislatura. Sin embargo, Los Verdes de Asturias como organización ha decidido suspender toda actividad y comunicación política en favor de Equo Asturias. Es decir: pese a los problemas existentes, es posible una voluntad política de pertenencia a Equo.

      Y esa es mi postura: los partidos firmantes del 4-J, todos por igual, han de mostrar esa voluntad política de pertenencia a Equo, y han de trazar ese calendario para dejar de comunicar como partidos, y pasar a integrar esa comunicación en el conjunto de Equo. Creo que este plan ha faltado, que debe de estar impulsado por la Gestora, y debatido y definido por el conjunto de los que formais Equo en la C.Valenciana.

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