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Razones para que las diputadas del cambio rechacen Apple y se pasen a Fairphone

Recientemente los diputados del grupo parlamentario de Podemos, entre los que se encuentran los 3 de EQUO, hacían público su rechazo a una serie de privilegios, dando un paso concreto en la dirección de ser ciudadanos llanos en el Congreso y no un grupo privilegiado.

Se dejaron fuera un aspecto: el rechazo al iPad y al iPhone. Parece que por razones de seguridad y compatibilidad, que a falta de más información me parecen muy dudosa. Con todo, creo que podrían rechazarlos también, por las siguientes razones:

Apple es el colmo de la obsolescencia programada

Los cargadores de los iPhone cambian en cada versión. Lo hacen a propósito para que tengas que comprar un nuevo cargador cada vez, y para que les quede claro a tus colegas que sus cargadores no te sirven porque tu tienes *el nuevo* modelo. Hay un estándar europeo (el micro-USB) que las demás compañías utilizan, pero Apple no.

Las actualizaciones de software del sistema operativo del iPhone son demasiado pesadas para poder correr en los modelos antiguos. El resultado es que después de actualizar el software tu viejo iPhone irá más lento y te verás «invitado» a comprar uno nuevo. Más basura electrónica, más consumo ineficiente y falto de sentido.

Apple pasa de los derechos laborales de quienes fabrican los iPhone

Su principal contratista es Foxconn, en China. Las malas condiciones laborales salieron a la luz hace unos años tras una oleada de suicidios en la compañía. Organizaciones como Electronics Watch o Good Electronics vigilan (hasta donde pueden) las condiciones de trabajo en estas macro empresas, que entre otras cosas cuentan con dormitorios para los trabajadores (habitualmente emigrados de regiones más pobres).

Bien es cierto que es difícil encontrar alternativas, dado que toda la electrónica actual está manufacturada en China en condiciones similares… ¿toda? No. En los últimos años se han creado nodos de resistencia. Unos en España, alrededor de la campaña Electrónica Ética de Ingeniería Sin Fronteras, y otros, por ejemplo, en Amsterdam, como la empresa social Fairphone.

Fairphone: el (segundo) móvil más ético del mundo

Durante estos días están finalizando la distribución de la segunda versión de su móvil. A diferencia de todos los demás fabricantes, Fairphone:

  • Compra minerales que no vengan de zonas en conflicto
  • Busca fabricantes (en China) que traten dignamente a sus trabajadores y de cada móvil que vende destina una parte a un fondo para ellos.
  • Está diseñado para ser reparado y durar.

Fairphone es el móvil del cambio. Lamentablemente no hay una tablet Fairphone, ni está en sus planes próximos. Las diputadas del cambio tienen aquí una alternativa coherente con sus valores, muy especialmente coherente con los valores de EQUO, y tienen poderosas razones para rechazar los productos de Apple.

El móvil más ético del mundo

Comprar un teléfono nuevo para alguien que ya tiene uno sigue siendo consumir recursos (materiales y financieros) de forma ineficiente. Lo que el Congreso debería habilitar sería un sistema «BYOD» (Bring Your Own Device – Trae tu propio dispositvo), a través del cual los diputados pudieran hacer uso de los aparatos que ya tienen.

Porque al final, el móvil más ético del mundo, como señalan los activistas del Restart Project, es el que ya tienes.

El móvil más ético es el que ya tienes

Renta básica, reforma del Senado, reparto del trabajo: lo más debatido del programa de EQUO

La construcción del programa electoral sigue adelante. En esta fase ya existe un primer borrador completo, que está siendo sometido a discusión. Los tres temas más debatidos de la misma son los siguientes:

  • Para el Senado, considerado por las intervinientes como inútil, hay dos opciones sobre la mesa: eliminarlo, o encontrar un modelo bicameral que funcione. Por ejemplo cambiando la forma en la que se eligen representantes. Acceder al debate sobre Democracia y Libertades.
  • ¿Cómo se compaginaría implantar una Renta Básica con el sistema de pensiones? Hay dos opiniones encontradas: que la renta básica sustituya a las pensiones, o que se mantengan de forma paralela. Enlace al capítulo «Asegurar los derechos».
  • ¿Es posible repartir el empleo público existente? El borrador propone «impulsar el reparto del trabajo en el sector público», lo que significaría transformar 20 puestos de 40 horas semanales, en 25 puestos de 32 horas. Continúa en el apartado sobre el modelo de producción.

Otros aspectos del programa, como la sección sobre Cultura, no han tenido aún debate. La discusión continúa en la Equomunidad.

 

 

De la protesta a la propuesta: ¿qué significa ser verde en 2015?

Las reivindicaciones ecologistas asociadas al mar pueden ser vistas como más «tradicionales», pues fueron precisamente las primeras. Por ejemplo, la oposición a la caza de ballenas y la protesta frente al vertido de residuos en el mar.

Según las verdes se fueron planteando los porqués de estos problemas fueron complementando su visión con una crítica a ese sistema que generaba los residuos. En 2015 la propuesta ecologista es capaz de plantear un modelo alternativo de sociedad casi completo.

A continuación expongo cuatro ideas que, en mi opinión, reflejan bien esta transición ecologista de la protesta a la propuesta.

– La lucha contra los residuos se ha ido transformando en una apuesta por la economía circular. Ya no se trata sólo de que la basura no llegue al mar, sino de separar y reutilizar todos sus componentes, cuestionando la propia definición del término «basura» para conseguir Cero Residuos.

– La mejor defensa activa contra las decisiones de los oligopolios es la democracia participativa. Esta propuesta va de la mano de la tecnología para la participación, que incluye no sólo aplicaciones móviles, sino también la lucha contra la brecha digital.

– Cuando pasamos de la oposición a las energías sucias a la propuesta de energías verdes, y lo combinamos con la crítica a los oligopolios, surgen nuevos personajes en el bando ecologista: los emprendedores verdes. Hacen falta empresarias dispuestas a cambiar el paradigma por el que el principal objetivo de una empresa sea ganar dinero, y lo transformen en emprendedurismo social, ambiental y económicamente sostenible.

– Protestar puedes hacerlo solo. Pero para que las propuestas funcionen, necesitamos funcionar en equipo. Esto ocurre por ejemplo desarrollando software libre, y en general bajo la filosofía de «los Comunes». Muchas personas comparten conocimiento de forma abierta, apoyándose mutuamente en la construcción de una sociedad mejor.

Y para ti, ¿cual sería tu transición favorita de protesta a propuesta?

4 debates sobre el programa en la Equomunidad

Continúa el debate sobre el programa en la Equomunidad. En una vista rápida, estos 4 temas son algunos de los que han suscitado más comentarios hasta la fecha. ¿Estás de acuerdo con lo que se plantea?

¿Es culpable el pobre de su pobreza?

Pedro Fuentes, en el apartado 5.8 del programa sobre exclusión social, señala que en el imaginario colectivo el pobre es considerado como el culpable de su situación. ¿Es así? ¿Qué podemos añadir en nuestro programa electoral al respecto? – Vulnerabilidad social.

Prohibir la caza de lobos. Promoción de métodos alternativos a la experimentación con animales.

Stefan Meyer lanza en el apartado 4.8 sobre Derechos de los Animales una lista de propuestas, que también incluye recuperar los muladares para la alimentación de las aves carroñeras y prohibir nadar con delfines y leones marinos. – Bienestar animal y derechos de los animales.

Aumentar la presión fiscal. Quitar el límite al déficit público.

Estas son las dos líneas principales del apartado 10.3 que Maite Pozo expone en la Equomunidad: subir la presión fiscal hasta alcanzar la media de los países en la zona Euro y eliminar el límite del déficit ahora situado en el 0,4% del PIB. – Fiscalidad para la Equidad y la Sostenibilidad

El suelo: ¿urbanismo o recurso natural?

Carmen Molina y Jorge Lozano comentan que las propuestas de este apartado van más hacia la parte de urbanismo y territorio que a la parte de gestión del suelo como recurso natural. Carmen va más allá y propone añadidos para gestionar suelos agrícolas destinados a la producción de alimentos. – Gestión del suelo

 

¿Coca-cola? No, gracias. Póngame un refresco hecho aquí.

Una protesta social que involucre a Coca-Cola ha de tener en cuenta que la compañía lleva años en el punto de mira de muchas críticas sociales y ambientales. No es novedad su interés por expulsar tribus indígenas para hacerse con el control de fuentes de agua. Es uno de los actores principales en la privatización del agua en el mundo, y como multinacional no tiene ningún apego que no sea el maximizar beneficios.

La propuesta es «no consumáis Coca-Cola«. ¿Funcionará cuando hemos dejado que la marca se cuele hasta el fondo de nuestras vidas? Creo que la protesta no tiene solidez cuando se piensa en qué ocurriría si se solucionase el conflicto: ¿saldrían los trabajadores a pedir que se volviese a consumir? Volveríamos al inicio del problema.

Tanto trabajadores como consumidores estamos atrapados en una lógica perversa. Coca-Cola cerrará las fábricas que considere necesarias porque lo manda el mercado, tarde o temprano. Si los trabajadores logran paralizar la producción, distribución y consumo durante el tiempo suficiente también estarán tirando piedras contra su propio tejado, dado que son los elementos que garantizan sus empleos.

Hay soluciones, pero no pasan por un boicot parcial, ni por recuperar los empleos y volver a empezar como si no pasara nada. La solución, en mi opinión, ha de ser a largo plazo y tiene que atacar todos los frentes.

– El del consumidor, ofreciendo una alternativa. El boicot demuestra que la gente tiene interés en buscar otro producto que tenga conciencia social. Un refresco más justo, más ético.

– El del emprendedurismo. Librémonos de la multinacional, sí, pero no nos quedemos en un vacío. ¿Acaso no hay pequeñas empresas y emprendedores dispuestos a ofrecer un refresco de cola local y a contratar a quienes echa Coca-Cola? ¿Podrían autoorganizarse los trabajadores y hacerse con la fábrica que se va a cerrar?

– La solución local. ¿Por qué seguimos empeñados en echarnos en manos de las multinacionales, que no tienen ningún apego a otra cosa que el dinero? Apostemos por empresas pequeñas de aquí con quienes se puede establecer una relación a medio y largo plazo sin la espada de Damocles de la deslocalización.

A mi juicio, protestar para que todo vuelva a ser como antes no nos lleva a ningún sitio. Si queremos cambiar, debemos cambiarlo todo ofreciendo un modelo económico que de cancha los emprendedores, un modelo de producción basado en lo local, y una alternativa al consumidor.

Stop descartes, recuperar las poblaciones: así es una política de pesca sostenible

Los problemas de la pesca: sobrepesca y descartes

Por un lado, se pescan tantos peces que no da tiempo a que se reproduzcan, disminuyendo los stocks pesqueros. Por otro, se tiran de nuevo al mar un gran porcentaje de las capturas. Estos son los dos problemas principales de la pesca.

«El 47% de las poblaciones de peces evaluadas en el Atlántico y aproximadamente el 90% de las del Mediterráneo están sobreexplotadas. La sobrepesca ha conducido a una rentabilidad reducida del sector, que presenta una tasa de pérdida de puestos de empleo del 4-5 por ciento anual.»

Así lo explica Miquel Ortega, coordinador político de Ocean2012 en España, una alianza de organizaciones que están realizando el seguimiento de la reforma de la política pesquera común, para asegurar que los océanos tengan peces en abundancia.

«La mitad de los peces que se pescan en el mar del norte se vuelven a arrojar al mar, muertos»

Esta frase es de «Ni un pez por la borda«, campaña dedicada a acabar con los descartes ¿Por qué se descartan? Entre otras cosas porque las artes de pesca no son selectivas, se captura todo lo que hay, y para algunas especies no hay cuota, con lo cual la única opción es tirarlos al mar.

El Parlamento Europeo a favor de la Pesca Sostenible

La última sesión plenaria del Parlamento fue una sorpresa: sus defensores confiaban en una victoria ajustada, pero la mayoría parlamentaria fue muy amplia, 502 a favor, 137 en contra. El resultado: la sobrepesca debería finalizar en 2015, y en 2020 las pesquerías deberían de haberse recuperado. Sobre los descartes, el Parlamento optó por prohibirlos, ni siquiera permitiendo descartar un 5% de las capturas.

No fueron las únicas victorias. Isabella Lövin, eurodiputada verde sueca encargada de Pesca, se felicitaba por haber conseguido más de lo esperado:

  • Los pescadores artesanales y responsables tendrían preferencia en la asignación de cuotas de pesca (gran triunfo para Los Verdes)
  • Cuando los datos científicos indiquen que las pesquerías empeoran, se reducirían las cuotas.
  • En acuacultura se priorizarían las especies no carnívoras, para no tener que alimentarlas con otros peces.
Isabella Löšvin: "Más peces en el mar significa una pesca más rentable para los pescadores, esta situación beneficiará tanto al medio ambiente como a la industria."

Isabella Löšvin: «Más peces en el mar significa una pesca más rentable para los pescadores, esta situación beneficiará tanto al medio ambiente como a la industria.»

Pero el camino no acaba aquí: según el procedimiento legislativo ordinario es ahora el Consejo de la UE, es decir, los gobiernos, quienes han de ponerse de acuerdo con el Parlamento y con la Comisión en un texto definitivo. La batalla bajo el mar continua.

Diferentes posiciones

La web «Vote Watch» permite ver qué han votado los eurodiputados españoles. Los únicos en contra han sido el PP, y la eurodiputada gallega del BNG Ana Miranda (el único voto discordante dentro de Verdes / EFA).

En esta entrevista radiofónica la eurodiputada popular Carmen Fraga y el secretario general de la patronal pesquera Cepesca Javier Garát denuncian que «ha vencido el ecologismo barato», que «se da prioridad absoluta a las cuestiones medioambientales, dejando de lado las sociales», y que la Comisaria del ramo, la griega Maria Damanaki, está decidida a llevar esta reforma a cabo porque es «sectaria».

A partir del minuto 23 habla Miquel Ortega, que está contento con el resultado de la votación:

  • «Recuperar los stocks significa garantizar la pesca en el futuro»
  • «Es especialmente bueno para los pescadores responsables; quien lo va a pasar mal son los pescadores que no actúan de forma responsable.»
  • «El sector pesquero artesanal tiene mucho futuro y el sector industrial responsable también».

Pesca sostenible

El programa electoral de Equo apoya la pesca sostenible: aquella que permite que la población se pueda recuperar. Algunas de las medidas que se pueden aplicar para conseguirlo son:

  • Acabar con los descartes
  • Favorecer la pesca artesanal: es selectiva, de temporada, y no destruye los fondos marinos.
  • Reconstruir el stock por encima del nivel de sostenibilidad. Raül Romeva es quien desde Los Verdes defiende la pesca sostenible para la Europa Sur, y considera que la única manera de garantizar un estado óptimo de los stocks pesqueros y asegurar por tanto la máxima rentabilidad para los pescadores es reconstruir ese stock.

La batalla europea por la pesca sostenible continúa. ¿Te interesa?

El primer paso para salir de la crisis es reiniciar la democracia

Es posible arreglar esta situación. Pero no podemos confiarles el mando a los mismos partidos, personas e ideas que nos metieron en ella. Para salir del pozo el control ha de volver a la ciudadanía.

La transición dejó a los partidos políticos como el medio principal de expresión política. La gente elegía a sus representantes, que llevarían sus ideas a los únicos lugares donde se hacía política: los parlamentos. Con el paso del tiempo la desafección ha ido creciendo como prueban los índices de participación electoral cada vez más bajos. A los más jóvenes nos cuesta encontrar razones suficientes para renovar el compromiso de nuestros padres: no nos sentimos representados por una Constitución que no nos han dejado votar. Debería de haber un referéndum cada generación.

El sistema de partidos, esa jerarquía, ha creado sus propios monstruos. Quienes se presentan como «la renovación» son políticos a quienes conocemos de toda la vida. Las cúpulas de los partidos han hecho y deshecho a placer amparadas en la confianza ciega de sus afiliados, encantados de formar parte del juego del poder. La corrupción no es una enfermedad puntual: es consecuencia directa de un modelo cerrado, opaco y piramidal. No hay que extirpar a los corruptos de los partidos, sino a los partidos de los corruptos.

El maniqueísmo, «o conmigo o contra mí», ha sido el pan de cada día en tertulias y debates: adiós a la batalla de las ideas, dentro el enfrentamiento sectario entre dos bandos ignorando al resto. Y hay muchos que no queremos elegir bando, que no queremos participar de su guerra, que no vamos a encajar nuestras ideas en sus moldes.

Como guinda, el tratamiento de las Iniciativas Legislativas Populares, vetando el trabajo ciudadano que las genera sin ni siquiera debatirlas.

En resumen: hay una minoría controlando el sistema, parapetada en él y asumiendo que la voz popular es un ataque a su status quo. Hay un secuestro del sistema democrático.

«Recicla tu voto», imagen de Joseandrés Guijarro para una campaña de Equo Cuenca (CC BY-NC-SA 2.0)

Reiniciando la democracia, recuperando el poder

En mi opinión esta es la principal lección del fin de la era representativa: hay decisiones demasiado importantes como para dejarlas en manos de los políticos. Necesitamos recuperar el poder democrático para volver a tener el control (si es que alguna vez lo tuvimos realmente).

La tecnología permite hoy recuperar el poder popular e implantar sistemas de democracia directa. No se trata sólo de cambiar la herramienta, aparcar la urna y usar Internet, sino de cambiar todo el paradigma, la manera de hacer las cosas. La democracia representativa es a la era industrial lo que la democracia directa es a la era digital.

Para que el nuevo modelo funcione hay varias condiciones imprescindibles, que además configuran nuevas prioridades:

– Empoderar a las personas. Que aprendamos a usar las herramientas que nos permitan debatir y decidir entre todas y que ganemos la confianza necesaria para hacerlo.

– Una buena organización. Involucrar a la gente, crear buenas herramientas, saber moderar y recoger conclusiones, agilizar los debates, tener tiempo para hacerlo.

– Asumir el cierre de la Brecha Digital como una prioridad para que este modelo sea accesible a toda la población.

Bajo el nuevo paradigma las organizaciones que quieren intervenir en política han de reinventarse. Un partido no tiene el monopolio de las propuestas, sino que va a ser cada vez más correa de transmisión de otras ideas desarrolladas en la calle y en la red. El partido de «cúpula pequeña y seguidores fieles» dejará paso al «partido-red», donde lo que se valora no es la adhesión inquebrantable sino poner las neuronas al servicio de las causas.

No ocurrirá de la noche a la mañana, porque implica también un cambio cultural. Pero apunta en la dirección adecuada, y permitirá que lo que se construya sobre este modelo sea sostenible porque hace copartícipe a la gente de su elaboración. El manifiesto «Reiniciar la democracia para salir de la crisis» propone los pasos necesarios para hacer este reinicio realidad.

Recuperemos el poder.

Maria Novo: Recuperar el tiempo, cooperar, vivir mejor con menos

Nos manifestamos pacíficamente y nos llevamos palos de quienes deberían defendernos. Pagamos impuestos y nos reducen la cobertura sanitaria para salvarle la cara al banquero especulador. No hay dinero para investigación pero sí para coches oficiales. El poder político se alía con el financiero montando un sistema controlado, unos años por unos, otros por otros. Las empresas de comunicación, parte del sistema, te atiborran con declaraciones vacías de los «líderes», mientras el juego político está vetado al ciudadano de a pie.

Mientras las estructuras políticas se maltratan a sí mismas, la ciudadanía en ocasiones las olvida y se centra en hacer bien su trabajo, cuidar a sus hijos… aportar su parte, aunque haya que mirar para otro lado. Pero aunque una persona pase de la política, la política no pasa de ella, y al final la irresponsabilidad de los gestores te acaba por tocar: un día tocan su salario o tu empleo, otro el transporte público, al siguiente la cooperación al desarrollo.

Hay razones para el pesimismo. Y con el pesimismo a cuestas, no vamos a ningún sitio, no deja de ser una mochila pesada, una profecía autocumplida. Necesitamos plantearnos con optimismo el futuro, sabiendo qué se ha hecho mal y no conviene repetir, y apostando por cambios que funcionan.

Para indagar en ese optimismo y valorar cómo salimos de ésta, entrevisto a María Novo. La escuché por primera vez en la III UniVerde en Madrid, y sus ideas sobre las relaciones humanas me parecieron muy actuales. A ideas que yo llego gracias a la interacción de personas y tecnología, María Novo ya había llegado hacia tiempo desde la sostenibilidad, y defiende también que el mundo está cambiando.

María Novo. Foto de UNED bajo Creative Commons.

– Si nos ponemos el sombrero pesimista, vemos que las cosas se siguen complicando. Las fórmulas conocidas nos fallan, y quizá las soluciones vengan de sitios que aún no conocemos. Si nos quedamos en casa nos llevamos palos del gobierno, y si salimos a la calle, es la policía quien reparte ¿Cómo podemos, como personas, prepararnos para este presente y futuro inciertos?

Creo que es esencial aprender a vivir mejor con menos, y también restaurar las relaciones comunitarias (pueblo, barrio, amigos…) que se están deteriorando debido a la enorme cantidad de horas que el sistema obliga a trabajar a las personas. Nos han querido engañar con la supuesta magnificencia de lo grande, lo lejano, lo rápido, y ahora descubrimos que la verdadera calidad de vida se mueve en torno a lo pequeño, lo próximo y lo lento. La lentitud es indispensable para mirar a los otros a los ojos, para escuchar, para disfrutar de una puesta de sol y de todos los intangibles que están ahí sin que haya que pagar por ellos. Pero también es necesario redescubrir la calidad de vida en lo próximo: en el pueblo, el barrio, los entornos en los que podemos establecer verdaderos vínculos humanos. Y, por supuesto, si la opción por las grandes fusiones bancarias, por los holdings financieros, por todo lo grande, se ha mostrado una opción más que peligrosa, no estaría de más intentar encontrar «el tamaño óptimo» en cada caso, recuperar unas magnitudes a escala humana en lo que hacemos, en los ámbitos en los que nos movemos. No podemos rechazar fenómenos como la globalización, están ahí y tienen su cara positiva, pero creo que a los aspectos más duros de un mundo globalizado (multinacionales que no ven a sus empleados y no tienen alma; productos que van y vienen con enorme coste energético de un lugar a otro; entramados financieros de difícil control…), a esos aspectos más duros hay que contraponerles un mundo con alma, en el que volvamos a mirarnos a los ojos, en el que el centro de nuestra existencia sea la vida y no el mercado.

– Pedimos más democracia, pedimos ser más partícipes de las decisiones. Pero eso nos exigirá más tiempo. Casi mejor elegir a quien nos represente y que se dediquen a eso, ¿no? ¿Una democracia representativa es todo lo que podemos conseguir? ¿Por donde puede comenzar la ciudadanía a recuperar el poder público hoy perdido?

Creo que lo esencial es no perder el sentido verdadero de la vida, saber dónde están nuestras raíces, que es en la naturaleza y en la convivencia con los otros. Somos seres dependientes, estamos al final de una red trófica que, si se rompe, dificultará o imposibilitará nuestra existencia. Pero eso se nos olvida. Volver los ojos a la naturaleza, aprender de ella, aprender de la cooperación, que es el gran motor de la vida. Cada vez que cooperamos, allí donde lo hacemos, estamos copiando esa fuerza oculta que ha permitido que la vida salga adelante una y otra vez, pese a las dificultades. Creo que una democracia representativa es, hoy en día, una demanda de cortos vuelos. Ha llegado el momento de la democracia participativa, de que la gente tome la palabra. En mi opinión, en España lo estamos haciendo muy bien los grupos sociales y la ciudadanía, estamos dando una lección de civismo pero de capacidad para decir «no» a un sistema que nos quiere convertir en súbditos en lugar de ciudadanos.

– Queremos empleo. Pero cuando lo pedimos, nos encontramos viendo peticiones a grandes fábricas para que se instalen. Y sabemos que esas fábricas no tienen corazón, se van a ir en cuanto no tengan beneficios. ¿Estamos condenados a tener que tener empresas grandes para tener empleo?

Creo que el modelo de las grandes empresas no es el dominante en nuestro país, donde las PYMES generan la mayoría del empleo. Nuestra experiencia mediterránea nos ayuda a ser creativos y a confiar en la creatividad de nuestros emprendedores. Pero hay que «despejar» el panorama de dificultades burocráticas con que se encuentran. Y necesitamos influir en la política para recuperar los derechos sociales que se han perdido en el último año. Pero, dicho esto, hay algo que nadie quiere decir y que no queda más remedio que recordar: en un mundo altamente tecnificado, donde una máquina hace hoy el trabajo que antes hacían 100 o 200 trabajadores, no hay empleo para todos si se mantienen las mismas jornadas laborales de 8 horas. Esto ya lo intuyó Paul Lafargue, que propuganaba jornadas cortas en su tiempo. Hace 30 años, en 1982, ya presenté una ponencia a un congreso internacional proponiendo el reparto del empleo como «un bien escaso». No sucedería nada grave (sólo que los empresarios ganarían algo menos) si estableciésemos jornadas laborales de 5 horas, en turnos alternativos de mañana o de tarde. Esta medida permitiría que, en las familias, se pudiesen alternar los horarios de los padres para que los hijos no estuviesen solos, algo que nuestra sociedad necesita con urgencia. También se duplicarían las posibilidades de empleo y, al mismo tiempo, todo ello haría más felices a las personas y a las familias… El beneficio social sería inmenso, sólo quedarían mermados los grandes beneficios de las corporaciones transnacionales o de las empresas. Además, está demostrado que en 5 horas continuadas, con un pequeño descanso intermedio, se puede rendir todo lo que un ser humano puede dar de sí creativamente en un día. El resto del tiempo trabajado es, muchas veces, tiempo de baja calidad productiva y creativa. Además, este sistema beneficiaría mucho a las familias, que están sufriendo una gran dislocación por los larguísimos horarios de trabajo de los padres y la consiguiente soledad de los niños.

Otra solución complementaria es adoptar la renta básica de ciudadanía, para que nadie que pierda su empleo se vea en situación de indigencia. Pero este es un tema muy complejo sobre el que habría que hablar despacio…, porque se presta a muchos malos entendidos. El Pais Vasco tiene algo que se asemeja mucho y está funcionando estupendamente, al menos hasta que yo he tenido noticias.

– Hemos vivido atrapados por la rueda del consumo. Empleamos nuestro tiempo en trabajar para ganar dinero, para gastarlo comprando y creando demanda para crear empleo… ahora este modelo entra en crisis. ¿Tenía sentido? ¿Qué alternativas tenemos?

Ante una crisis no vale lamentarse solamente sino que hay que preguntarse qué hemos hecho mal. Este país vivió por encima de sus posibilidades, y el modelo consumista está dando sus últimos pasos, porque, entre otras cosas, el planeta no lo resiste y ya da muestras de que se rebela contra las políticas puramente extractivistas y consumistas. Lo que nos pierde es la ceguera y la torpeza de una gran mayoría de la clase política nacional e internacional, pues es obvio que hay que darle la vuelta al modelo. La alternativa, se ha dicho hasta la saciedad, es aprender a vivir mejor con menos, la esencia del desarrollo sostenible. Y rescatar nuestro tiempo. Que una gran parte del tiempo que ahora dedicamos a producir y consumir se convierta en tiempo para la vida. Esto referido al Norte, claro está. El Sur tiene pendientes muchas cuestiones de desarrollo y allí es necesario acertar con modelos que generen calidad de vida sin destruir el medio ambiente y las culturas autóctonas. Todo un reto sobre el que ahora no puedo extenderme pero al que he dedicado un libro y varios artículos.

En cuanto a alternativas, la gran alternativa es volver a pensar y volver a pensarnos. Repensar el mundo que queremos dejar a nuestros hijos y repensar nuestro concepto de calidad de vida, de felicidad. Hay que recuperar la palabra felicidad como un derecho de todos los seres humanos, un derecho al que se llega por muy diferentes caminos, pero siempre con autonomía, libertad personal y política, y criterio para elegir qué es lo verdaderamente importante, dando su lugar a la naturaleza, la gran maestra, y aprendiendo de ella. Eso que se ha llamado «biomímesis» en el lenguaje ambientalista y que los políticos, salvo honrosas excepciones, desconocen.

María Novo

– ¿Qué conclusiones podemos sacar para afrontar el futuro más próximo?

Creo que podemos y debemos reinventar nuestras formas de vida, individual y colectivamente. Hacerlo pensando en la dignidad de las personas, en el derecho a ser felices, pero también en los límites de la naturaleza y en criterios de sostenibilidad. Eso implica, por de pronto, operar con enfoques que nos aparten de la tiranía del mercado. Reinventarnos desde lo pequeño, lo descentralizado…, desde la cooperación y no desde la competitividad. Para este cambio de rumbo necesitamos dos cosas cuando menos: tiempo e imaginación. El tiempo nos lo tienen robado la mayoría de las veces, así que es esencial rescatarlo, reapropiarse del tiempo que a cada uno le pertenece como un tesoro. En cuanto a la imaginación, creo que sin ella nunca podremos vislumbrar unas formas distintas de estar en el mundo, no sólo como productores y consumidores sino, esencialmente, como partícipes, como seres que sueñan, se enamoran, disfrutan, juegan… y enseñan a sus hijos que la felicidad está en el abrazo que nos damos cada día con los otros y con la vida.

Dicho esto, quiero resaltar que, para caminar en esta dirección, es fundamental la conciencia. Una conciencia que incluya al planeta en sus criterios y que incluya al otro como partícipe del misterio de la vida. También una ciencia con conciencia y con consciencia. Ese es un camino que debemos recorrer en paralelo, individual y colectivamente.

Actualización 12/12: Quien tenga interés en profundizar en estas ideas puede echar un vistazo al libro que María Novo escribió recientemente titulado «Despacio, despacio» (20 razones para ir más lentos por la vida)».