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¿Cómo hacer a Urresti diputado?

¿Cómo hacer que Aitor Urresti, ingeniero industrial de 37 años, gane la confianza del electorado vasco para meterse en su Parlamento autonómico? Desde que fue elegido en primarias por afiliados y simpatizantes (busquen eso en otros partidos), esta es la gran pregunta para Equo Euskadi, y por la influencia positiva que tendría, también para el resto de Equo. Si puedes irte unos días a hacer campaña con ellas, te animo a que lo hagas, más aún si no has estado en Vitoria en la UniVerde. A Álava sólo le falta un diputado de Equo para hacer honores al título de Green Capital de Gasteiz.

Desde lejos hay que buscar otras formas de colaborar. Planteo aquí una: un análisis cuantitativo de las posibilidades de que los vascos le den el escaño a Aitor, basándome en el «embudo» de Equo. Esta herramienta es una adaptación de la utilizada en departamentos de ventas y en el análisis de tráfico web, para visualizar cómo los usuarios van vinculándose a un producto o marca.

He evaluado 4 parámetros: el grado de conocimiento de Equo Euskadi, el voto obtenido en las anteriores generales, el seguimiento en las redes sociales, y la afiliación y simpatizantes. Este embudo es un trabajo amateur, quien quiera echarle un ojo crítico y corregir tanto datos como enfoque es más que bienvenido.

– ¿Cuanta gente conoce a Equo en Euskadi? Según los estudios de las elecciones generales el conocimiento de la marca era entonces bajo, en torno al 20% antes de la campaña y al 30% después. Me quedo en la franja baja y considero que el 20% de los habitantes de Euskadi conocen Equo. Serían 440.000 355.058 personas, 64.000 51.483  de las cuales en Álava.

– ¿Cuanta gente vota a Equo en Euskadi? Aproximo usando los votos del 20-N: 15.351 (3.574 en Álava). Esto significa que el 3,5%  4,3% de las personas que conocen Equo, nos votan. En Álava el porcentaje es un poquito más alto, el 5,6% 6,9%. Simplificando mucho, habría que dar a conocer Equo a 100 personas en Vitoria para lograr 6 7 votos.

– ¿Cuanta gente sigue a Equo habitualmente? Como indicador uso las redes sociales: unas 5000 personas siguen a Equo Euskadi en Facebook y Twitter. Aquí hay varios puntos débiles en el análisis que analizaré en la post-data. El porcentaje de conversión sería significativo: el 33% de la gente que vota mantiene luego una relación estable con Equo.

– ¿Cuanta gente participa en el día a día? De momento poca, alrededor de 150 entre afiliados y simpatizantes implicados en Euskadi y una treintena en Álava. El máximo nivel de compromiso sólo lo adquieren el 3% de los seguidores.

El embudo de Equo Euskadi tendría esta pinta, con los datos de Álava entre paréntesis:

(Enlace al embudo en GoogleDocs, editable. Actualizado el 7/9 tras el comentario de Carmen)

Conclusiones para optimizar la campaña

De este embudo se pueden extraer varias ideas:

– Una estrategia que funcionaría: dar a conocer Equo. Influyen muchos otros factores, pero podemos simplificarlo: duplicar el número de gente que nos conoce duplicaría el número de votos. Ahora, hay que tener en cuenta que eso son 52.000 64.000 nuevas personas sólo en la provincia de Álava. Eso son casi 1.500 1.200 personas por día a contar desde hoy 7 de septiembre, 43 días antes de la jornada de reflexión. ¿Está la campaña de Equo diseñada para alcanzar a tanta gente? ¿Es posible hacerlo aplicando las 3 sugerencias de campaña de Europe Ecologie?

– Otra estrategia que funcionaría: convencer a la gente que ya conoce Equo para que nos voten. Mientras la propuesta anterior de darse a conocer se repite en muchos análisis, esta segunda queda minusvalorada, y creo que el embudo muestra que puede tener tanto valor como la anterior. Habría que buscar 3.500 nuevos votantes entre aquellas personas que ya conocen Equo. La cuestión es: ¿dónde están? Si sabemos donde están se puede realizar una campaña con un mensaje más focalizado. Aquí  encajarían las sugerencias de Europe Ecologie: temas concretos, lugares de interés, y grupos de opinión.

– Una estrategia que no funcionaría: centrarse en aumentar el seguimiento en las redes sociales. A la vista del embudo, la mayoría de los seguidores en las redes probablemente ya sean gente convencida o votantes, y no tendría sentido lanzarles mensajes que digan «vota». Más bien, habría que lanzarles mensajes que digan «comparte«, para animarles a convertirse en altavoz hacia sus contactos, quienes a su vez quizá conozcan Equo y sean receptivos a un mensaje que les convenza para votar. El número de seguidores en las redes sería entonces un indicador de éxito: cuanto más crezca, mejor se estará haciendo la campaña, pero no hay que centrarse en hacerlo crecer. El «aprobado» en Álava se movería en torno a los 3.000 seguidores.

– Otra estrategia que no funcionaría: querer aumentar la afiliación. De manera análoga a los seguidores en las redes, el número de afiliados es más bien una consecuencia que una causa. Aunque puede ser cierto que cuantos más afiliados existan más capacidad de darse a conocer hay, también valdría con tener un buen número de simpatizantes y voluntarios haciendo campaña sin necesidad de que se afilien.

Post-data: El análisis de las redes sociales

Creo que este apartado es el más débil del análisis y merece una atención especial. Insisto, las críticas son bienvenidas.

En Euskadi hay unos 5000 seguidores sumando Facebook y Twitter, pero para que fuese un número válido habría que descontar: a quienes sigan tanto en Facebook como en Twitter, pues se repiten: a quienes no sean de Euskadi, para centrar el ámbito de la análisis; a quienes no sean votantes, porque el modelo presupone que las redes sociales son un subconjunto de los votantes. Querer calcular cuantos de esos 5.000 seguidores en las redes sociales son realmente votantes sería un brindis al sol sin tener más datos.

Además, en España sólo un tercio de la población usa Facebook. Si queremos que el número de seguidores de las redes sociales actúe como aproximación, tendríamos que multiplicarlo por 3. Y hay que tener en cuenta la variable demográfica: el tercio que usa redes sociales está mayoritariamente por debajo de 45 años, y habría que extenderla para cubrir todo nuestro electorado. Pero, ¿cuantos mayores de 45 años nos votan? De nuevo escasez de datos.

Lo ideal sería obtener la variable «gente que sigue de una forma u otra a Equo con cercanía en todo el espectro de edad». A falta de datos, me quedo con el número de seguidores en las redes sociales como aproximación.

Una estrategia de crecimiento para EQUO

Queremos que Equo crezca en todos los niveles: más afiliadas que contribuyan económicamente, más simpatizantes que aporten sus ideas, más amigos que difundan lo que hacemos. Así seremos más fuertes, más populares, obtendremos más votos. Avanzando en todas las líneas podremos contribuir a cambiar el mundo a base de democratizarlo y hacerlo sostenible y solidario.

Hasta ahora hemos promovido la afiliación para el Congreso, pero no tenemos estrategia de expansión. Sí, queremos pasar de 1.500 afiliados a 6.000, o ¿por qué no? a 25.000, pero no está claro cómo. Si partimos de la base de que apenas nos conoce el 20% de la gente, bastaría con darse a conocer a toda la población para subir como mínimo a 7.500. Fácil, ¿no? Antes de asegurarlo, veamos qué datos tenemos.

El embudo de EQUO

En la gestión empresarial existe el concepto de «embudo de ventas», que muestra las diferentes fases por las que atraviesa un potencial cliente. Lo primero es dar a conocer el producto a mucha gente, luego un porcentaje desarrolla un interés, una parte llegan a evaluarlo, algunos lo usan por primera vez, y finalmente un grupo más reducido se convierten en clientes habituales.

He dibujado un embudo similar con cuatro categorías: gente que conoce Equo, gente que nos sigue en las redes sociales, gente que participa en la Equomunidad, y finalmente gente que se afilia. Este gráfico recoge los datos existentes:

Tabla de conversión de EQUOSurgen dos preguntas relacionadas: ¿cómo conseguimos aumentar el número de gente en cada nivel? y ¿cómo conseguimos que más gente pase de un nivel al siguiente? En función de estos datos, creo que es posible cuestionar la idea habitual de que más gente se sumará a Equo sólo por el hecho de conocernos. Cabe pensar también que dentro de nuestro electorado potencial (ese 5% que se declaran ecologistas en las encuestas) probablemente ya seamos conocidos.

Sería por tanto más efectivo investigar cómo podemos aumentar las tasas de conversión entre la gente que ya nos conoce: ver cómo podemos hacer nuestra oferta más atractiva.

¿Con quién crecer?

Retomando una de las ideas de campaña de Europe Ecologie, en vez de lanzarnos a buscar afiliados en general, es más efectivo hacer una búsqueda por nichos. Veamos qué tipo de gente ha entrado en Equo y por dónde podemos continuar buscando.

– Para poder crecer lo primero es no decrecer, y por tanto un primer grupo serían aquellas personas que se están dando de baja. Hay quien no ha encontrado su sitio y se va, es algo normal en la consolidación de una organización. Otros entraron a molestar y se van cuando nadie les hace ya caso. Pero hay gente que se está yendo por otras razones más importantes: falta de coherencia del discurso con la práctica, falta de radicalidad en el discurso, o por no encontrar el tipo de partido que esperaban cuando entraron. Creo que es importante analizar estos factores preguntándole a la gente que se ha ido.

– Un grupo relevante dentro de Equo son aquellos que nunca antes habían participado en política. Probablemente sea el primer nicho del que saquemos más integrantes y sea un paso sociológico hacia el 30% del electorado que se abstiene. Sería importante analizar por qué vinieron, qué mensaje les convenció, y replicarlo para seguir atrayendo a «votantes en busca de un partido».

– Otra gente se ha dado de baja de otros partidos tradicionales para venir a Equo. ¿Qué les ha llevado a dar ese paso? Encuestándoles y obteniendo esa información tendremos pistas para que quizá otros sigan el mismo camino.

– Somos un partido de causas, que son también nichos. Hay internautas, agricultores ecológicos, madres que dan el pecho, empresarios, neorrurales… hay un gran número de personas involucradas en aspectos coherentes con el ideario de Equo que podrían estar interesadas en hacer política participativa con nosotras.

– No todos los miembros de los partidos verdes se han integrado en Equo, algunos que antes eran afiliados ahora prefieren mantnerse como simpatizantes ¿por qué? Es importante también conocer sus razones, pues son candidatos claros para afiliarse.

– Con las iniciativas ciudadanas. Hay una serie de partidos independientes que luchan en política por la transparencia, la buena gestión, el medio ambiente. ¿Podrían acercarse a Equo? Ya lo han hecho Electores de Alhaurín de la Torre y la Iniciativa Vecinal Independiente de Alcorcón. Hay que tener también en cuenta que estos movimientos consideran clave para su funcionamiento, y lo tienen a mucha honra, el ser independientes de cualquier otro partido político. Una posible estrategia en este ámbito podría pasar por integrar a los miembros del partido en los grupos y en el trabajo de Equo a nivel estatal y autonómico.

¿Dónde crecer?

Equo está presente en casi todas las provincias, pero tiene más dificultades en aquellas con menos población. Para un partido estatal no es rentable en términos electorales hacer un esfuerzo allí donde sería necesario el 15% del voto para poder elegir diputados, salvo cuando se tienen en cuenta las europeas, con circunscripción única. Sin embargo, en un partido volcado hacia las personas y no hacia los escaños, merece hacer el esfuerzo allí donde haya gente, independientemente de su valor electoral.

Una estrategia de crecimiento efectiva podría apoyarse en el trabajo municipal. Ya tenemos un ejemplo exitoso, el de Los Verdes en Segovia. Hay una decena de concejales ecologistas cuyo punto en común es que han sido elegidos en pueblos pequeños amenazados por un gran problema medioambiental. Una estrategia parecida podría funcionar en otras provincias con poca población.

De la misma manera se pueden buscar otros nichos de voto, y apostar por ellos. Euskadi es un buen ejemplo de ello. Álava tuvo un alto porcentaje de voto verde en relación con el resto del Estado, y apoyarles realizando la UniVerde en Vitoria-Gasteiz servirá para reforzarles de cara a las elecciones vascas.

Análogamente a como buscamos iniciativas ecologistas, podemos buscar también movimientos «democratizadores», y sitios donde se pueda apostar por candidaturas que tengan por bandera reivindicaciones del estilo de los presupuestos participativos.

El último complemento es el discurso estatal. Siendo coherente con las acciones realizadas se puede llegar a otro tipo de público, como está ocurriendo. Gente que tiene más interés en el ámbito estatal que en el local. Nuestro modelo de funcionamiento los debe de poder acoger a todos.

¿Qué puede ofrecer Equo que no ofrecen otras alternativas de política ciudadana?

Los partidos ya no tienen el monopolio de la acción política. Un ciudadano puede hacer política bien por sí mismo, bien con otras organizaciones que buscan influir en la sociedad y en la toma de decisiones. Es en ese marco en el que un partido tiene que presentar su valor añadido para que la gente se una.

En el caso de Equo uno de esos valores es la visión europea, con la vinculación de Equo al proyecto verde europeo. No tenemos representación propia en el europarlamento todavía, pero los 58 eurodiputados del grupo VERDES/ALE (46 contando sólo los ecologistas), son en cierta medida nuestros también. Si enlazamos con ellos, siguiendo su trabajo y haciéndoles llegar propuestas, estaremos aportando a Equo un activo diferenciador.

Otro de los valores añadidos puede ser la flexibilidad a la hora de participar. Tu puedes venir y participar hasta donde te quieras comprometer, sin que exista la obligatoriedad de afiliarse. Esa obligatoriedad es una de las barreras que los partidos ponen a los ciudadanos para la participación política, y no debería de ser así. Si participas en una ONG por ejemplo de cooperación internacional, y te interesa saber qué hacemos en el grupo de trabajo respectivo de Equo, te metes en la Equomunidad, te implicas hasta donde quieras, y quizá mañana te interese afiliarte.

La organización ha de ser «porosa», la gente puede entrar y salir. El simpatizante de hoy es el afiliado de mañana, si ve que sus opiniones cuentan, que su voz se escucha como una más, opinando en función de las ideas de cada uno y por «por ser vos quien sois». No tienes que trepar a ninguna estructura para que se oiga tu voz, eres uno más, una persona, un voto más, igual que los demás.

Para aprovechar los nichos y aumentar nuestros índices de conversión, necesitamos crear un entorno en el que la gente pueda sentirse parte del proyecto. Teníamos los grupos de trabajo a buen (mejorable) rendimiento en la redacción del programa, con un flujo continuo de gente apuntándose a la Equomunidad. Hoy en día la tenemos en reformas, a la mayor parte de los coordinadores dimitidos y sin recambio: una herramienta estupenda aún paralizada. Porque Equo puede ofrecer una plataforma para cambiar el mundo. Los grupos de trabajo pueden ser el germen de movimientos, de acciones concretas, de elementos de participación. La clave es ser útiles a una sociedad movilizada.