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Entendiendo Equo en el contexto de las redes sociales (I)

Ismael Peña-López (@ictlogist) es profesor en la Universidad Oberta de Catalunya, está doctorado en «Sociedad de la Información y el Conocimiento», investiga en Informática para el Desarrollo, y escribe entre otras muchas cosas un blog llamado «Sociedad Red«. En él publica esta entrada llamada «Twitter y redes sociales: el lobby descentralizado«, que me ha parecido muy aplicable a la génesis de Equo como partido político «de nuevo corte».

Explicaré en detalle qué aspectos me parecen destacables y qué conclusiones saco, dividiéndolo en dos partes, las ventajas del uso de las redes sociales, y los problemas a superar.

La Equomunidad es un sitio

El artículo comienza aclarando que las redes sociales son sitios, no entes en sí mismos. En ocasiones se menciona «Twitter dice«, o «los internautas opinan«, y esta apreciación es incorrecta. Twitter es un sitio, donde algunos twitteros dan una opinión, pero nunca una organización. De igual manera «los internautas» no son una especie aparte, sino que son gente de carne y hueso actuando en un ámbito determinado.

Pueden comenzar aquí las comparaciones con Equo, en particular con la «Equomunidad», su red social. La Equomunidad no es un ente aparte, sino que es un sitio, un lugar, donde la gente que participa en Equo se expresa. En ocasiones también yo he utilizado incorrectamente la expresión «la Equomunidad opina» cuando debería de haber dicho «los miembros de Equo opinan a través de la Equomunidad«.

No existe por tanto una dicotomía entre «Equomunidad real» y «Equomunidad virtual». Tanto las asambleas físicas como la web www.equomunidad.org son espacios, y no entes, que los miembros de Equo ocupan. Considerar que existen dos Equomunidades sería por tanto un error de concepto, cuando en realidad sólo hay una y se expresa en un ámbito o en otro.

Democratizando la generación de opinión

Peña-López afirma a continuación que:

Los medios sociales han democratizado la generación de opinión y la creación de grupos de presión. Atrás queda la necesidad de crear costosas infraestructuras como partidos, sindicatos, medios de comunicación (tradicionales), asociaciones, etc. Que los representantes sindicales, los lobbies de la patronal o los columnistas de los medios puedan sentirse agraviados por el “intrusismo” de las “redes sociales” y vean su opinión perder peso e influencia no es sino un ejemplo más de la crisis de las instituciones en una Sociedad Red.

Al igual que ha sucedido para el resto de la sociedad, dentro de Equo también se ha democratizado la generación de opinión. Teniendo en cuenta que Equo es de reciente creación, podemos decir que aquí siempre ha sido así. Gracias al muro de Facebook de Equo, al ecosistema Twitter que crece en torno al partido, y a la Equomunidad que pone en contacto a todos los integrantes, es fácil auto-organizarse, establecer grupos de afinidad, y realizar acciones coordinadas.

¿Hay alguien en Equo que se sienta incomodado cuando su opinión es contrariada en las redes? Habrá que acostumbrarse, pues en un contexto cada vez más abierto todas las opiniones van a estar sometidas al escrutinio público tarde o temprano.

La eficiencia de los medios sociales al hacer política

Sobre la influencia de los medios sociales, Peña-López dice:

Los medios sociales hacen más eficaz y eficiente la acción colectiva, ya sea para hacer una reivindicación ciudadana ya sea para compartir recetas de cocina. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación son eso y no más: hacen más eficiente (menos recursos en infraestructuras y tiempo para el mismo fin) y más eficaz (conseguir más objetivos) todo lo relacionado con informar e informarse y todo lo relacionado con comunicarse unos con otros. Y eso es, en esencia, el ejercicio de la ciudadanía y la base de una buena democracia. Oponerse al uso de las redes sociales en el ámbito de lo público es preferir una democracia menos eficaz y menos eficiente.

¿Son los medios sociales también más efectivos para hacer política?

Permiten intercambiar más ideas, más rápido y con menos recursos. Por esa parte, podría considerarse que sí. Sin embargo, si nos planteamos conducir un debate político que exija llegar a acuerdos y a consensos, probablemente sea necesario aportar algo más que tecnología. Quizá incluso la tecnología sea secundaria, y lo más importante sea tener un buen método de discusión.

Pongamos que queremos consensuar una nota de prensa sobre un tema polémico y en el que no haya unanimidad. Si se deja fluir el debate es posible que surjan defensores de posturas contrarias que no sean capaces de llegar a un acuerdo. Para lograrlo, habría que establecer un mecanismo: enviar un primer borrador, realizar correcciones, luego discutir únicamente los puntos conflictivos, proponer cambios concretos, y finalmente, si no hay acuerdo, votar. Este proceso, uno de muchos posibles, puede hacerse indistintamente en persona, en Facebook, en una lista de correo o en una herramienta creada al efecto. La tecnología en este caso aportaría la rapidez y la posibilidad de debatir entre personas que están en diferentes sitios, pero lo más importante sería lograr un buen proceso.

Dentro de Equo, y en coherencia con esa intención de ser un partido «del siglo XXI», podría establecerse ese proceso con la Equomunidad virtual como soporte tecnológico.

Pensar globalmente, actuar localmente… y más

Una tercera ventaja que Peña-López ve en el uso de las redes sociales es la mayor posibilidad de generar masa crítica:

Por último, y eso lo conocen perfectamente los enfermos crónicos de enfermedades raras, los medios sociales consiguen generar masa crítica allí donde en términos estrictamente geográficos hubiese sido imposible. Lo que era marginal en una comunidad puede acabar siendo relevante si conseguimos aglutinar a todos los interesados: y eso, los medios sociales lo están consiguiendo en todos los terrenos. Se hace posible el conocido mantra de pensar globalmente y actuar localmente, así como el repetido hay que gobernar para todos, para la mayoría y para las minorías.

De este párrafo me parece fundamental la superación de lo geográfico. Tomemos como ejemplo a un grupo de personas dentro de Equo interesadas en un tema marginal, pero que tenga relevancia dentro de la ideología verde (como puede ser el citado de las enfermedades raras). Se puede entender que sea imposible formar una corriente de opinión si los interesados están desperdigados por los diferentes territorios. Tienen que superar los límites geográficos para ponerse en contacto y más tarde coordinarse, y eso lo hacen a través de los medios sociales.

Se hace posible el «pensar globalmente y actuar localmente». En mi opinión, esa superación de las fronteras físicas es una forma de trabajo más acorde con el espíritu ecologista que otros métodos tradicionales presenciales.

Yendo un poco más allá, permite también la superación del propio lema verde, pasando a un «pensar globalmente, y actuar localmente, y actuar globalmente también«.

Continúa en: Entendiendo Equo en el contexto de las redes sociales (y II)