Hay política en lo del Open Arms

Por más que se quiera decir que es sólo humanitarismo, no es así.

Open Arms tiene una asesoría legal de primer nivel. Jaime Rodrigo de Larrucea, experto en derecho marítimo, es su coordinador legal. En este estudio analiza la actuación de las ONG de salvamento marítimo y concluye que el bloqueo de puertos por parte de Italia es contrario a derecho internacional.

La fijación del Open Arms por atracar en Lampedusa tiene ahí su base legal. Han rescatado naufragos y los han querido llevar al puerto seguro más cercano pensando que estaban amparados por la ley. Sin embargo, enfrente tenían la decisión del Ministro de Interior Mateo Salvini de cerrar puertos. Y éste es el primer encontronazo con la política, porque cerrar puertos es una decisión política.

Se han negado a desembarcar a 39 personas en Malta. Sus razones: esas 39 eran las últimas rescatadas y desembarcarlas hubiese provocado un conflicto a bordo. Sin embargo, el gobierno español les ha acusado de haber rechazado un desembarco total en Malta, cosa que nunca se planteó. Mentir desde el Gobierno, como ha hecho la vicepresidenta Carmen Calvo, es una decisión política.

En las redes mucha gente se preguntaba por qué no iban a Túnez. El Open Arms valoró que dejar a los inmigrantes en Túnez no era seguro. En Túnez no hay ley de asilo y hay numerosos informes de inmigrantes deportados. Muchos se sorprenden de que, siendo Túnez un destino turístico (para europeos con dinero), no sea también amigable para inmigrantes (africanos sin un duro). Romper esa burbuja de privilegio que tenemos los europeos, y evidenciar la xenofobia de todos aquellos tan preocupados porque 100 personas negras desembarcasen en cualquier otro sitio salvo en Europa, es hacer política.

Al final, ha aparecido la salida al laberinto gracias al fiscal de Agrigento, Luigi Patronaggio, que ha ordenado la incautación del barco. Volviendo al paso 1, ha vencido la sólida apuesta legal de Open Arms. Esta fiscalía se plantea, además, investigar a Salvini por omisión de socorro.

Pero, ¿por qué existe ese derecho marítimo internacional? Porque ya ha habido gobernantes que se han puesto de acuerdo sobre la inhumanidad de no auxiliar a quien está en peligro en el mar. Lo que vemos hoy es como los neofascistas quieren hacer involucionar a la sociedad italiana y europea: «¿Eres un inmigrante cruzando el Mediterráneo y te ahogas? Es tu problema.» Como el de los otros 3 mil que mueren cada año en la frontera sur.

Puede parecer que Open Arms le haya echado un pulso a Salvini para tumbar su política de puertos cerrados. En realidad, Open Arms, buscando el amparo de la ley, ha sido rehén de la política de Salvini. La justicia ha acabado por darle la razón, tras 19 días de crisis, en algo que debería ser obvio. Por eso creo que Open Arms necesita hacer más política y tener más apoyo político.

Rule of Law

Lo que hace Salvini, faltar al respeto de la legalidad internacional para promocionar sus políticas xenófobas, no es nuevo en Europa. Lo que Open Arms le pide es sencillamente que cumpla la ley. Lo que Open Arms ha pedido a España es que le pida a Salvini que cumpla la ley. Y sin embargo, España ha hecho propuestas (Algeciras, Mallorca, fragata) que hacían que Salvini estuviese contento, porque le quitaba el problema de su patio trasero y le dejaban seguir saltándose la ley.

¿Cómo apoyar políticamente la labor del Open Arms?

EQUO está situado en una buena posición para hacerlo. Los Verdes europeos, en su manifiesto 2019, marcan entre sus prioridades:

  • El estado de Derecho está siendo atacado, tanto en Europa como en el resto del mundo. Defenderlo contra el autoritarismo constituye una batalla por el alma de Europa.
  • Queremos una política de asilo basada en la solidaridad, la humanidad y un proceso ordenado que incluya el reparto equitativo de responsabilidades entre los estados miembros y el restablecimiento de la misión europea de rescate marítimo. Prestar ayuda a los migrantes nunca debería penalizarse.

Salvar vidas en el Mediterráneo ya no es sólo una acción humanitaria. Ya no es sólo una cuestión de derecho. Es una batalla política contra los gobernantes que ignoran la legalidad internacional, contra esos otros gobernantes que miran para otro lado en vez de confrontar al infractor, y contra la xenofobia del europeo privilegiado que prefiere que desembarquen en cualquier otro lugar, o que se ahoguen, qué mas da.

Al final sí que había política en lo del Open Arms.

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