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¿En qué se diferencian #EquoEnAccion de #Equo2p0?

Dentro de 2 semanas Equo celebra su Asamblea Federal. Durante la misma se elegirá la nueva CEF (Comisón Ejecutiva Federal) y los co-portavoces, femenino y masculino como marca la tradición (e ideología) verde.

La votación es individual y preferencial (bajo el sistema del Voto Único Transferible). Pero dos equipos se han organizado para presentarse en conjunto: #Equo2p0, buscando una actualización del partido, liderado por Rosa Martínez y Florent Marcellesi, y #EQUOenAccion, buscando un retorno a los orígenes, liderado por Juantxo Uralde y Marta Santos.

A mi modo de ver hay diferencias muy relevantes entre ambas propuestas. Creo que es necesario que se conozcan, de forma que el voto sea lo más informado posible. Creo que es muy valioso además generar debate sobre las diferencias de planteamientos.

Con la información que tengo ahora mismo creo que hay cuatro grandes diferencias entre ambas candidaturas. ¿Opiniones?

1/4 En el modelo de liderazgo.

Uno más modelo ONG, con un grupo pequeño decidiendo y otro mayor de “activistas” ejecutando sin cuestionar. Con tal confianza en el líder que no se ve necesidad de debate interno. Aprovechando el tirón mediático. Para contrarrestar esta imagen se puede poner al candidato detrás en las fotos y firmar el manifiesto dos personas que no se presentan a co-portavoz.

Otro modelo que, al no haber tenido tirón mediático (hasta ahora) se ha basado en salir a buscar aliados y ganar apoyos persona a persona. Más abierto a lo que la gente proponga y quiera hacer. Un liderazgo construido a base de ir sumando diferentes piezas (feminismo, decrecimiento, animalismo y otras). ¿Será suficiente para ganar la(s) co-portavocía(s)?

Me imagino a mí mismo proponiendo una actividad para EQUO a ambos equipos si fuesen elegidos. Unos me dirían “buena idea, ya lo hacemos nosotros”, y otros “buena idea, hazlo tú y te apoyamos”.

Me pregunto: ¿qué pasará si no ganan? ¿Serán capaces de ponerse al final de la CEF a apoyar, o decidirán irse a su casa?

2/4 En el modelo de ecologismo que proponen

Ambos defienden el “ecologismo político”, pero de forma diferente. Para unos es una idea transversal que toca todas las políticas (una diferencia con el ecologismo social es que el político está abierto a más temas). Para otros está más centrado en las luchas clásicas ecologistas llevadas a las instituciones (el ecologismo político se presenta a las elecciones como tal y el social no).

#EquoenAccion lleva en su mismo nombre una referencia a una de las grandes ONGs ambientales, Ecologistas en Acción. Las luchas en las que el ecologismo social está son en las que Equo se debe centrar: contra el carbón, contra la nuclear, contra la tortura animal, y contra la corrupción como origen de muchos abusos ambientales. Debemos estar en la calle con las ONG y ser su referencia en las instituciones, de la que hasta ahora carecían. “Somos lo que somos”, decía Juantxo hace un par de años, y lo que somos es “ecologistas de corte clásico”. Asumimos ese ideario, no hay que romperse mucho la cabeza y lo que hace falta es ponerse a andar.

#Equo2p0 propone una visión transversal: el ecologismo toca todas las políticas. Energía, sí, y también feminismo, salud, y presupuestos participativos. Cualquier tema que no esté en la agenda del ecologismo clásico, si tiene paralelismos y es coherente, es susceptible de ser visto con las gafas verdes y bienvenido en el ecologismo transversal. “No podemos ser Greenpeace”, dice Alberto de los Ríos, no debemos tratar cuestiones ambientales exclusivamente. Eso sí, se requiere debate sobre el encaje de los nuevos temas y la propia definición de “lo que somos” está abierta a la actualización.

Desde este punto de vista se entienden otras cosas. ¿Por qué el software libre, que no es un tema ecologista clásico pero que es defendido a capa y espada por los verdes europeos, no ha tenido hasta ahora predicamento en Equo? Porque es un tema nuevo, mucha gente no lo entiende y tiende a refugiarse en su zona de confort, y nos fuerza a interactuar con grupos que lo defienden y a quienes no conocemos bien. En definitiva: no forma parte de “lo que somos”. En cambio, sí que puede formar parte de “lo que seremos”.

El modelo de ecologismo que prevalezca en Equo puede ser clave en nuestra relación con las Confluencias y con Podemos. Si nos centramos “en lo nuestro” reforzamos un espacio verde dentro de las confluencias (a costa de perder voz en otros temas). Esta visión tiene la ventaja de darnos voz pública, como socios, y proyección (quizá un Ministerio de Medio Ambiente, si se ganan las elecciones), y tiene la desventaja de convertirnos en el apéndice verde de las coaliciones (“a estos de Equo los ponemos en Parques y Jardines y se quedan tan contentos”), poniendo así en cuestión la propia necesidad de ser un partido independiente. La visión transversal, en cambio, generará más conflictos en las coaliciones porque querremos hablar de todos los temas, y tiene como contrapartida que, al no arrogarnos la exclusiva de “lo verde”, seremos mucho más receptivos a gente con ideales ecologistas que está en las Confluencias pero no en Equo, y que podrían venirse con nosotras en el futuro. Sabiendo crecer en las confluencias podremos aspirar a cualquier Ministerio.

La pregunta es: ¿que modelo de ecologismo político es mejor para el futuro de Equo en el contexto de las confluencias?

3/4 En el modelo de comunicación

Para unos basta con darse a conocer para obtener votos. Para otros la clave es acertar con el mensaje.

#EQUOenAcción tiende a comunicar, como en el ecologismo de corte clásico, a la contra. Nos definimos por estar en contra de una serie de cosas (nucleares, carbón, tortura animal). Esta estrategia por un lado muestra “lo que somos” y por otro se supone que el público objetivo (la población que se define ecologista) es como nosotros y por tanto será receptivo al mensaje. Un ejemplo de mensaje es “Un EQUO sin miedo a luchar contra…” Poner las mesas en la calle es la principal acción para dar a conocer a Equo; en cuanto la gente que se considera ecologista nos conozca, nos votará. Los medios de masas son un objetivo preferido a las redes, pues son otra vía rápida para darse a conocer.

#Equo2p0 probablemente no utilice la palabra miedo. Su lenguaje tiende a ser más positivo e incluyendo la alternativa que se quiere además de la oposición a lo que no se quiere. Lakoff y su “no pienses en un elefante” inspiran esta comunicación. El principal promotor de Lakoff en Equo es Carles Porcel, ponente en varios talleres en la Univerde y asesor ocasional de personas relacionadas con #Equo2p0 (con mucha menos receptividad en el entorno de #EQUOenAccion). #Equo2p0 es más cercano, en principio, a una expansión basada en buscar grupos afines, y a comunicar en medios alternativos y en redes, aunque en estos momentos sus dos cabezas visibles están intentando aprovechar también el espacio mediático que les proporcionan sus cargos.

Es de reseñar que a día de hoy Carles Porcel, vinculado a Verds Equo en Valencia, está expulsado del partido por ser crítico con la dirección regional. Colocando otra pieza más en el puzzle, #EQUOenAccion recibe un importante apoyo de gente vinculada a dicha dirección regional.

¿Qué lenguaje nos hace conectar más con el público objetivo, el negativo o el positivo? Para ganar más afiliados, ¿más mesas en la calle o más contactos con grupos afines?

4/4 En el modelo de partido que proponen.

A las diferencias en liderazgo, comunicación y planteamiento les sigue, quizá solapándose, quizá resumiéndolas, una visión diferente de lo que un partido tiene que ser.

Hace unas semanas publicaba sobre Rushkoff, defensor del decrecimiento y del comercio local, un “aliado inesperado” del ecologismo político. Rushkoff teoriza sobre nuevos modelos de empresas, poniendo a Uber como ejemplo innovador pero que a la vez es capitalismo del de toda la vida, porque el valor lo acaba extrayendo el propietario del sistema. Si Uber fuese propiedad de los conductores sería otra cosa: una plataforma de movilidad auto gestionada. ¿Puede existir un equivalente político? ¿Una plataforma para que la gente haga política ecologista que sea propiedad de esa misma gente?

Pongamos por caso que pedimos voluntarios. Seleccionaremos a aquellos cuyo interés coincida con lo que queremos hacer. Estaremos extrayendo el valor para beneficiarnos nosotros (que somos un grupo pequeño director). Al fin y al cabo, los voluntarios vienen a hacer lo que les pidamos y el resultado es para nosotros: “Venid a apoyar *nuestra* causa”.

Pongamos, por otra parte, que montamos una plataforma política y le decimos a la gente que la puede usar para defender sus propias propuestas. Estaremos haciendo que quienes se presenten mantengan el valor de sus contribuciones, a la vez que nos beneficiamos como plataforma: “Venid a apoyar *vuestra* propia causa”.

El primer modelo funciona mejor con un núcleo director pequeño (y con un liderazgo incuestionable). Así se pueden tomar decisiones rápidas sobre los temas, dedicar recursos, y actuar sin necesidad de pensar mucho en procedimientos. Encaja también mejor cuando el partido está muy definido (“somos lo que somos”) porque así la gente que viene ya sabe lo que esperar. No hacen falta grupos de reflexión sobre los temas porque hay cosas que sabe todo el mundo (o deberían saber). No es necesario invertir en tecnologías de trabajo colaborativo porque no se les ve el valor añadido. Se pueden directamente comenzar a repartir las tareas pendientes. Esto es un partido “de verdad”, centrado en hacer avanzar al propio partido.

El segundo modelo necesita por definición unas estructuras de gobernanza más amplias (y fomenta múltiples liderazgos). Las decisiones serán más lentas, y necesitarán de procedimientos. Una ideología transversal está más cercana a este modelo, que permitiría que diferentes “aliados inesperados” se sumen al proyecto para defender “sus” temas, que son también los nuestros. Las tecnologías de trabajo colaborativo son imprescindibles para coordinar efectivamente a un gran número de personas. Este modelo está centrado en hacer avanzar a la gente que participa en el partido.

Veo a #EQUOenAccion más cercano al primer modelo, más cómodo con un grupo director pequeño, y menos amigo de los múltiples grupos de trabajo. #Equo2p0 estaría más cercano al segundo modelo, con más interés en que funcionen las herramientas colaborativas, y más abierto a gente diferente con ideas similares. Creo, aunque no he visto mensajes específicos, que simpatizan con la idea de hacer de Equo esa plataforma para la participación cívica.

¿Queremos/debemos ser el Uber auto-gestionado de la política verde?

Conclusión

#EquoEnAccion representa un partido nucleado en torno a su líder masculino y fundador, defendiendo un ecologismo clásico, con una comunicación principalmente a la contra, y que favorece un núcleo pequeño director.

#Equo2p0 tiene un liderazgo repartido, defienden una ecología política transversal, tiene a comunicar en propositivo, y favorece una gestión más abierta.

Varias preguntas son cruciales para seguir el desarrollo de la campaña:

  • ¿Qué harán los candidatos a co-portavoces si no ganan?
  • ¿Qué modelo de ecologismo político debe representar Equo?
  • ¿Qué lenguaje nos ayuda a conectar mejor con nuestro público objetivo?
  • ¿Debe Equo convertirse en una plataforma para la participación ciudadana en política verde?

Y sobre todo, teniendo en cuenta que las opciones de que se escoja una CEF repartida entre ambos grupos es alta:

¿Cómo pueden garantizar ambos equipos que van a cooperar en la nueva ejecutiva?

Haciendo crecer EQUO a la sombra de Podemos

A la sombra de Podemos hemos conseguido los mejores resultados electorales. Surge un nuevo reto: tener voz diferenciada en el Congreso. Y nos queda un reto anterior: reforzar nuestra estructura interna.

“Equo no tiene capacidad para obtener diputados por sí mismo”, se decía al debatir el acuerdo con Podemos. Este argumento debe desaparecer. Debemos estar preparados para obtener diputados tanto en acuerdos como en solitario.

Analizo cuatro claves para reforzar la estructura interna de Equo en esta nueva situación y llegar a las próximas elecciones siendo un gigante fuerte de pies, y brazos.

Dentro de Podemos, no. Dentro de las confluencias, sí.

Mientras que dentro de las Confluencias Equo se pone en valor, si nos quedamos dentro de Podemos nuestra propia existencia perdería sentido.

Las confluencias logran atraer a un público buscado por Equo y a quien por nuestra cuenta nos cuesta más llegar. Muchas personas de Equo capaces y preparadas serán (son) bien valoradas en las primaras de las confluencias. En términos puramente de resultados el escaño en una circunscripción pequeña como Huesca indica el potencial del modelo confluyente.

Recordemos que es necesaria una buena representación independiente para que no se trate solamente de un acuerdo entre partidos.

El talón de Aquiles de Podemos: venderse como horizontales pero ser verticales

Podemos se ha colgado la etiqueta mediática de “adalid de la nueva política”. Sin embargo en la realidad es la cúpula la que manda. Mucha gente se retira a causa de esta disonancia, y quienes se quedan valoran menos las formas que el fondo. Según siga la cúpula tomando las decisiones importantes se irá haciendo más evidente el problema.

Equo debe estar preparado para que esto no nos salpique y podamos decir en cada momento: nosotras sí que funcionamos de forma horizontal. Siempre que esto sea verdad podremos ofrecernos como alternativa a quien se aleja de Podemos.

El partido pequeño en una coalición lleva las de perder

¿Cómo debe reaccionar el partido pequeño cuando el grande apoya algo que el pequeño no defiende? ¿Cuanto deja de ganar el pequeño al no explicar a los votantes las victorias internas?

Los Verdes de Asturias fuimos socios de IU, y a su vez de gobierno del PSOE. Cuando el PSOE hacía de las suyas nos caían bofetadas porque tenían “nuestro apoyo”, aunque nos desgañitáramos explicando que como socios minoritarios del socio minoritario teníamos limitada capacidad de acción.

Es poco probable una situación parecida (aunque un gobierno PSOE+Podemos sí lo sería). Seamos de todas formas conscientes de nuestro rol minoritario y estemos preparadas para comunicar adecuadamente tanto las duras como las maduras.

¿Por qué afiliarme a Equo en vez de a Podemos?

Debemos tener una respuesta convincente. Máxime cuando ya no es preciso afiliarse para participar. La respuesta se construye demostrando las cosas concretas que hacemos (3 diputados es algo muy concreto y la campaña de afiliación a posteriori muy oportuna).

El camino es lento, y lleva varias etapas (las del famoso embudo). Los éxitos de (entre otras) nuestras diputadas harán que más gente les conozca primero, luego simpatice, y más tarde se afilie.

Sin embargo aquellos más cercanos son quienes ya militaron y han decidido alejarse. Es preciso escuchar sus razones. Es importante entender por qué lo hacen. Aunque no sea posible recuperar a algunos, sí que podremos identificar lo que está roto. El primer paso para crecer es reducir el número de bajas.

En resumen: dentro de las confluencias, alejándonos de las flaquezas de Podemos, comunicando adecuadamente como socio pequeño, y convenciendo poco a poco con victorias concretas. Me falta en este texto un análisis de cómo promover la ecología política a la centralidad del tablero sin encasillarnos como abraza-árboles. ¿Alguien se anima?

4 criterios para identificar la “nueva política”

Hay quienes defienden que hacen política de una forma diferente. Hay quienes dice que de qué van las anteriores. Si cada persona tiene una definición propia de “nueva política” es improbable que nos pongamoas de acuerdo.

En esta entrada intento formalizar un poco el concepto, de forma que podamos seguir tirándonos los trastos pero con mayor precisión. Subrayo cuatro ideas que creo que caracterizan lo que es “nueva política”.

Mujeres

Un nabo detrás de otro, por mucho que estén proclamando la revolución, no están haciendo nada nuevo, tan solo perpetuar el modelo en que los hombres somos los que nos encargamos de la res pública. “No hay más vieja política que la hecha sólo por hombres” (Rosa Martinez dixit). Un ejemplo de nueva política son las co-portavocías paritarias, como la de Equo, y la reciente de Ahora en Común.

Streaming

Una reunión a puerta cerrada es más de lo mismo. Difundir una asamblea en streaming, aunque poca gente la aguante entera, es hacer las cosas de una forma diferente, en este caso abierta.

Para que este aspecto funcione no es suficiente transmitir una asamblea: si todo el trabajo se hace en cerrado, habrá quien se queje de que publicar la asamblea es mostrar las cartas, y con razón. Por eso hay que trabajar continuamente en abierto, haciendo uso de los medios de comunicación necesarios en cada momento.

Círculos

Si vamos a una reunión política y nos ponemos todos mirando para la mesa presidencial, no es nueva política. En cambio, sentarnos en círculo, todas al mismo nivel, sí lo es.

Antes de que llegasen los dichosos círculos de Podemos andaba yo pidiendo mover las sillas para crear asambleas circulares en Equo. Pero no espabilamos, nos adelantaron y se apropiaron de un elemento que parcialmente teníamos. Sentarse en círculo es romper las jerarquías, es reforzar al individuo en detrimento del comité central.

Partidos menos protagonistas

Si no está la ciudadanía de forma independiente, no es nueva política. Una candidatura en la que muchos partidos pactan es una coalición más. Sin embargo, un grupo de independientes formando parte y liderando una candidatura que muchos partidos apoyan, es algo diferente y nuevo.

El privilegio de poder hacer política por estar afiliado a un partido va desapareciendo. Igual que en las redes sociales puedes encontrar tu espacio para opinar y organizarte sin necesidad del carnet del partido, en las nuevas organizaciones también.

Si empezaste simpatizando y al cabo de un tiempo te afiliaste, recuerda que esto no va sobre ti, sino sobre los que se siguen acercando aun con recelo como una vez hiciste tu.

¿Qué otros elementos añadirías como definitorios de la “nueva política”?

Si los espacios de confluencia funcionan, el rol de los partidos cambiará.

Las elecciones municipales tuvieron por protagonistas a las candidaturas de confluencia: Ahora Madrid, Barcelona en Común, la Marea Atlántica, y otras donde la gente fue suficientemente generosa e inteligente como para armar una candidatura unificadora y ganadora. En otros Ayuntamientos se ganó menos, o no se ganó nada. ¿Funcionará también en las generales?

El reto que tienen por delante Colau, Carmena y compañía es, además de demostrar a la opinión pública que funcionan, hacer que las confluencias rindan también en el día a día, en las pequeñas cosas que no salen en los medios. En la medida en que lo consigan contribuirán a una opción ganadora para la Moncloa, y a la vez le clavarán una estocada a la vieja forma de hacer política basada en partidos.

Las candidaturas ganadoras cuentan, entre otros, con los tres partidos estatales de izquierda: Podemos, IU y EQUO. Pero lo que cambia las cosas sustancialmente es la presencia de gente independiente. Si sólo fuese una coalición entre partidos correríamos el riesgo de llegar a acuerdos entre cúpulas, lo que no ofrece ninguna novedad. La presencia relevante de los independientes imposibilita esa dinámica entre cúpulas, la hace inviable porque de otra manera quedarían marginados y se caería el proyecto. Es lo que lo cambia todo.

Cuando haya que tomar decisiones habrá que contar con todas aquellas personas que forman parte de la candidatura, como individuos, y no como miembros de una u otra organización. El partido político tradicional, dentro de una confluencia, pierde la exclusiva de la voz política: ya no hace falta pertenecer a uno para participar.

Dentro de un espacio de confluencia estable me cuesta imaginar que la toma de posiciones esté basada en lo que opinan los partidos como tales. Me resulta mucho más natural pensar que el debate esté basado en lo que piensan cada uno de los individuos que participan. Que, a su vez, formarán parte (o no) de un partido político y por tanto estarán transmitiendo unas determinadas ideas. Y las posiciones de los partidos podrán ser tenidas en cuenta (o no) por las diferentes personas. Pero el debate será entre personas y entre ideas, y no entre partidos.

Quienes participen en los espacios de confluencia, ¿tendrán tiempo para seguir a la vez las reuniones y listas de correo de su partido? Quizá no. Quizá debamos repartirnos, unos en la vanguardia confluyente peleando el día a día, y otros en la retaguardia del partido metidos en la reflexión de fondo alimentando a los primeros.

Si los espacios de confluencia funcionan, el rol de los partidos cambiará. Para eso es imprescindible la presencia de la ciudadanía independiente, que es quien provoca que cambien las reglas de juego. La articulación de estos espacios de confluencia, especialmente en Madrid y Barcelona por la resonancia que tienen, es, para mi, la clave de esta nueva legislatura municipal.

Primarias abiertas vs. partidos cerrados: Abrir las puertas aunque cedan los muros

Ayer el diputado de IU Alberto Garzón criticaba el concepto de “primarias abiertas”. Su artículo recibió una acogida bastante crítica, a la que él reaccionó explicando que no estaba en contra de las primarias, sino del carácter abierto de las mismas. Dado que tanto EQUO como el Partido Verde Europeo utilizan este modelo, creo que procede meter baza. Según lo interpreto, habría dos críticas principales: que las primarias se conviertan en un concurso de popularidad (y pueda ganarlas alguien patrocinado), y que el carácter ideológico del partido se disuelva al abrirlas a la ciudadanía. Mi modelo de participación política es radicalmente abierto, y desde ahí explicaré por qué creo que estas críticas no tienen suficiente base.

¿Son las primarias un concurso de popularidad? Creo que esta crítica es legítima y que en Equo hemos tenido esa sensación en ocasiones, sobre todo al principio cuando nos votábamos sin apenas conocernos. Desde nuestras primeras primarias (¡hace ya más de 2 años!) hasta las actuales nos hemos ido conociendo mejor, al menos quienes compartimos el día a día. La cuestión de la popularidad permanece abierta para quienes se presentan sin ser afiliadas, o no tienen visibilidad a nivel federal. Tenemos una cultura de querer conocer y preguntar mucho, pero con 70 candidatos cierto efecto “popularidad” es inevitable. Garzón dice que esta popularidad podría verse influenciada por algún organismo externo que financiase a una determinada candidatura, y presenta esta posibilidad como un argumento en contra de las primarias abiertas. Pero obvia que unas primarias cerradas también podrían tener un candidatos del partido apoyados por financiación externa. Con lo cual la crítica sería aplicable a todas las primarias y no sólo a las abiertas.

Por otra parte está la “desideologización” del partido. La crítica va así: supongamos un partido “muy ecologista”. Si sus primarias se hicieran cerradas, quien salga sería también “muy ecologista”. Sin embargo en primarias abiertas la gente que votase no estaría tan ideologizada como quienes forman el partido, y quien salga seguramente sería “poco ecologista”, o yendo al extremo, “anti-ecologista”. Para evitar esta situación, entiendo que Garzón defiende que se cierren. Es más, si la gente va a elegir abiertamente al candidato de un partido, ¿para qué nos sirve ese partido?

Ilustraré mi posición con una historia personal: me presenté a mis primeras elecciones en el 99 con Los Verdes en Avilés. No era afiliado, y aunque me fui interesando progresivamente por el partido y las ideas, durante mucho timpo no quise serlo. Participé, debatí, voté, incluso contribuí económicamente igual que el resto de afiliados porque me parecía justo, pero no quería afiliarme. No me gustaba ese concepto clásico del militante. Me fue posible participar como los demás porque mis compañeros de aquella en Asturias “abrieron” el partido para mi, y con los años acabé aceptando que era un afiliado más. De ahí surge mi visión de un partido abierto: de una gran confianza en la gente, invitándola a participar y dejando que progresivamente las cosas vayan cuajando (si tienen que cuajar).

Por eso me sentí tan identificado con las explicaciones de Antoni Guitiérrez-Rubí (Otro modelo de partido es posible) Cuando habla de que un partido moderno se agrupa en torno a “causas” y no a “casas” (ahora una frase de éxito dentro de EQUO), se está refiriendo precisamente a esto. Lo que nos une no es que estemos dentro del recinto cerrado de un partido, sino que compartimos ideales y luchas. Dice Gutiérrez-Rubí: “abrir las puertas, aunque cedan los muros“. Si los partidos dejan de tener sentido porque son abiertos a la gente… por mi bien. Que dejen de tenerlo. Inauguremos una nueva era de participación política superando el concepto de partido.

Mi ideal es una organización sociopolítica porosa. Porosa: donde la gente pueda entrar y salir con confianza sin que les pidan el carnet, donde cada cual adapte su nivel de participación y vinculación a lo que considere oportuno. Este año tengo tiempo y ganas: me presento a las #primariasEQUO. Tengo un buen sueldo: aumento mi contribución. El año que viene no: limito mi participación en tiempo y dinero. ¿A que no suena tan revolucionario visto así? Si tengo tiempo pero no tengo dinero: organizamos un Banco de Tiempo para que mi tiempo sea mi cuota. Sociopolítica: porque tiene que ser política para estar en las instituciones, donde se corta el bacalao, y a la vez social para estar junto a las organizaciones, en la calle, y en la red. Ser ecologista se practica en todos los ámbitos.

Alberto Garzón teme que una organización abierta pierda su contenido ideológico. Puedo decir alto y claro basado en el ejemplo de EQUO, que ser abierto ha servido para aumentar su contenido ideológico. A EQUO hemos llegado atraidos por las ideas generales, no por su definición precisa. Y una vez aquí hemos aprendido un montón. Con cada proceso nos hemos ido cargando ideológicamente para salir (todas) a defenderlo fuera. Aprendemos todos los días sobre ecología política. Tenemos mejor base y discurso, individualmente, que cuando entramos. Si no hubiese sido una organización abierta no hubiésemos venido. Creo que el error que comete Garzón en su análisis es pensar que la gente no adapta sus ideas, que la ideología que se tiene es estática. Al menos con la ecología política eso no es así. Un partido abierto motiva también la creación de grupos de pensamiento, de discusión, que profundizan y actualizan las ideas.

Un partido ecologista no será necesariamente menos ecologista por ser abierto. Puede que incluso sea al contrario, porque no todos los ecologistas forman parte de él. En este aspecto, el error en la crítica creo que está en pensar que quienes forman el partido serían los más ideologizados. No creo que sea así. Creo que, tal y como están los partidos ahora, quienes permanecen en ellos son quienes mejor se han adaptado a sus (muchas veces perversos) mecanismos internos, y no necesariamente quienes mejor representan unas determinadas ideas. Si tenemos un partido abierto les damos la oportunidad de volver a participar a quienes dejaron la estructura por aburrimiento, inoperancia, o falta de radicalidad.

Un partido abierto no se convierte necesariamente en un “catch-all” (o atrapalotodo). Como ciudadano, tu tiempo y esfuerzos son limitados, y no vas a emplearlos en participar en todos los partidos políticos por el hecho de que te ofrezcan esa posibilidad. Limitarás tu participación al que más te guste, o al que quieras trollear, pero no a todos. Necesitarás por tanto partidos lo suficientemente diferentes para ver con cual te identificas más. Lo que yo veo ahí es un gran espacio para partidos ideológicos, que precisamente en esta economía de la atención necesitan diferenciarse.

Por último añado de mi cosecha: ¿bajaría la afiliación en un partido abierto? Creo que no, aunque sí que cambiaría el modelo de captación. En un partido cerrado, o te afilias y estás dentro de los muros, o estás fuera. En un partido abierto puedes situarte donde te apetezca. Pero el concepto del embudo de conversión, sobre el que escribí en otra ocasión, predice que quien hoy nos ponga un “like“, el mes que viene es probable que venga a una reunión, y que al cabo de un tiempo se integre en un grupo de trabajo, y eventualmente, si le apetece, se acabe por afiliar. Ser abiertos nos hace crecer.

En conclusión: creo que una organización abierta puede aumentar su afiliación y mejorar sus posicionamientos ideológicos, y EQUO es un ejemplo. Que un partido poroso tiene más vitalidad ideológica interna, y que puede diferenciarse sin tener que ser un atrapalotodo. Creo que seguirá habiendo que compensar el problema del “test de popularidad” en las primarias, tanto abiertas como cerradas. Creo que, si bien hay que seguir puliendo los procesos, los problemas sobre las primarias abiertas que preocupan al diputado Alberto Garzón son resolubles.

Mientras tanto, en EQUO lo hacemos: primarias abiertas para la lista de las europeas, y primarias abiertas para elegir a los candidatos verdes para la Comisión Europea (hasta el 28 de enero).

Lo que es común lo decidimos en común

De primeras parece obvio: lo de que es de todas lo gestionamos todas juntas. Pero creo que no lo estamos practicando bien. En ocasiones decidimos cosas comunes por separado y probablemente no nos demos ni cuenta.

Un suponer: acudo a la asamblea de Equo Asturias con otras 60 personas para hablar de política energética. Decidimos que el déficit tarifario debe desaparecer paulatinamente en 5 años. 2 compañeras muy implicadas en el sector nos explican que esta medida beneficiaría a las renovables. Al día siguiente salimos en prensa con la propuesta y nos felicitan, por ser valientes.

Al mismo tiempo, la gente de Equo en Zamora discute el mismo tema. Son 30 personas, sin expertos en energía, pero con sensibilidad ante las dificultades económicas de las familias frente los crecientes precios de la electricidad. Creen que hay que mantener el precio bajo por encima de todo, pese al déficit. Sacan una nota de prensa y les felicitan, por ser sensibles.

Situación: 2 asambleas de Equo con 2 posicionamientos válidos, apoyados por su entorno, pero opuestos. Y si hay más asambleas y características locales diferentes, más posicionamientos habrá. ¿Hasta aquí parece todo normal?

El error: fijar un ámbito de decisión inapropiado

En mi opinión el error está en posicionarse sobre un tema estatal en una asamblea territorial. Si el tema (la política energética estatal) nos concierne a todas, el ámbito de decisión debería de ser todo Equo en conjunto, y no cada asamblea de forma parcial. Si el debate fuese sobre política energética territorial, entonces sí, estaríamos en el ámbito adecuado.

El funcionamiento parcial nos aboca a la democracia representativa. Armonizar múltiples opiniones territoriales para así encontrar la opinión estatal requiere nombrar representantes y negociaciones entre ellos. La decisión ya no se tomará en base a los expertos en energía o a la preocupación por la economía familiar, sino en base al peso relativo de cada territorio: tantos afiliados tenemos, tanto pesan nuestros argumentos.

El caso presentado sobre política energética es ficticio, pero ya se han dado otros ejemplos análogos:

  • Equo territorial de la comunidad X pide al gobierno estatal soluciones para la crisis de vivienda. ¿No debería de hacerlo Equo estatal?
  • Equo en la comunidad Y opina a favor de sumarse a una convocatoria de Huelga General. ¿Podría darse el caso de que unas asambleas apoyasen y otras no?
  • Equo de la provincia Z se suma a una Plataforma contra la crisis que agrupa a varios colectivos de la provincia. Esta Plataforma decide mantener su autonomía con respecto a otras Plataformas similares en otras provincias. ¿Para poder tener su propia opinión sobre temas estatales?

La alternativa: una estructura horizontal estatal

Equo ya tiene herramientas funcionando que solucionan esta situación, que proporcionan una solución más horizontal, con menos intermediarios, y promueven la participación de toda aquella persona que lo desee.

En el ejemplo presentado sería el grupo de trabajo de Energía, de carácter estatal, el encargado de discutir el tema y ofrecer un posicionamiento. En este grupo estarían todos los interesados en Energía de todos los territorios, así como todos los expertos, independientemente del territorio al que pertenezcan.

Es importante que todos los territorios estén bien representados en los grupos. Probablemente al hablar de política pesquera se escuchará más a la gente de Galicia, en los asuntos mineros a la de Asturias y otros territorios mineros, en política de paz a la gente de Euskadi. Pero la óptica y la lógica del debate son estatales, y no territoriales. No es un “qué hay de lo mío”, sino un “qué hay de lo nuestro”.

La autonomía de los territorios

Este planteamiento tiene un corolario interesante. Si lo que nos concierne a todos lo decidimos entre todos, cuando hablamos de política energética en Asturias, ¿quien decide? Pues Equo Asturias, de forma independiente.

Es decir, es un modelo que favorece una independencia muy alta de las asambleas territoriales en su ámbito. La política energética de apoyo a la energía eólica la decidimos a nivel estatal. Ahora, si la cuestión es que se instale otro parque eólico en plena sierra del Sueve y urbanizar de paso medio monte, pues será en Asturias donde decidiremos si estamos de acuerdo o no.

Este modelo choca con ideas aprendidas

Nuestra asamblea territorial no debería de tener opinión sobre todos los ámbitos. Esta frase choca con ideas que he aprendido: me obliga a desaprender algunas. ¿Cómo es posible coartar la capacidad de opinión de una asamblea? ¡Deberíamos de poder opinar de todo!

Si choca con lo que tengo en mente es porque considero que mi asamblea territorial es mi única vía de opinión decisión ¡no puedo cortarla! Pero tengo que darme cuenta de que los grupos de trabajo estatales me abren precisamente más vías de opinión decisión, y las colocan en el ámbito adecuado (el estatal) y con los compañeros de debate adecuados (todos los interesados por la política energética de Equo).

Se limita por tanto el ámbito de opinión decisión de la asamblea territorial, pero se mejoran las posibilidades de opinión decisión de las personas individuales:

  • Quiero tomar una decisión sobre la política asturiana: voy a Equo Asturias
  • Quiero tomar una decisión estatal sobre política energética: voy al grupo estatal de Energía
  • Quiero tomar una decisión sobre política energética en Asturias: voy al grupo territorial sobre Energía, si existe.

El resultado es una mejor organización y mayor eficiencia a la hora de canalizar opiniones y tomar decisiones en conjunto.

Llevar la discusión a un grupo temático hace que el debate se base en los aspectos concretos. Si se mantuviese dentro de un grupo territorial, el debate estaría más centrado en la dinámica inter-territorial. Por tanto, delimitar los ámbitos de actuación de las asambleas ayuda a construir una organización basada en las personas.

Otro modelo de partido es posible, pero… ¿qué modelo?

¿Pueden los actuales modelos de partido ser organizaciones eficientes en la sociedad de hoy? – Antoni Gutiérrez-Rubí

Antoni Gutiérrez-Rubí es asesor de comunicación política. A través de su blog, y Twitter analiza cómo, qué, cuando y por qué la gente que se dedica a la política transmite sus mensajes. Participó en la III Universidad Verde de Verano de Equo en el taller sobre Democracia Participativa (en la web se puede consultar su ponencia).

Repaso aquí otra presentación suya, creo que de gran interés para Equo como partido-red: “La nueva política: de los partidos a las redes“. El artículo en el que la explica se titula “Otro modelo de partido es posible“.

Antoni dice que el actual modelo de partido es “leninista“. Yo me pierdo con ese término, y lo traduzco por “anacrónico”. Lo comparo con las instituciones actuales: hijas de la sociedad industrial, pero no de la sociedad del conocimiento, obsoletas, a reformar. Hay también varias pistas para saber en qué tipo de partido no puede convertirse Equo. Un “partido tradicional” es: acomodado en la cultura analógica, centralizado, vertical, jerárquico, fiel, basado en repetir consignas.

Conclusión: la política representativa no es eficiente para resolver los problemas de la gente. Pero entonces, nosotras que estamos construyendo un partido, ¿cómo lo enfocamos? ¿qué hay que cambiar para que sea “nuevo”?

De militantes a activistas

El militante “tradicional” no participa en las decisiones relevantes del partido, porque no le dejan o porque no quiere. Es un militante de autobús: se sube y va a los mítines, agita banderas, y se coloca tras el candidato para decorar.

Un partido nuevo es un partido de activistas. No para dar propaganda o pegar carteles, sino para hacer política. Es gente activa pensando, opinando, y contribuyendo a construir el ideario del partido. No llenan una sala para escuchar a un líder sino que se sientan en círculo para escucharse todos a todos y decidir en conjunto.

En Equo tenemos que construir nuestro discurso entre todas. No vale subcontratar la dirección del partido a un pequeño grupo de elegidos, sino que hay que pensar como si cada uno fuese Equo en su totalidad. No seas militante “de cuota”: se activista “de neurona”.

De la casa a la causa

El partido tradicional requiere pleitesía, pues se ha convertido en el fin, y no en el medio: ponte alerta cuando oigas hablar de “el partido” por aquí y por allá. La “casa” que critica Antoni es la vez la “Casa del Pueblo” y su modelo de participación, y la casa como la frontera: de aquí para dentro afiliados, de aquí para fuera el resto.

Un partido nuevo es poroso, sin muros, que se deja llevar por las causas. ¿Nos interesa promover las renovables? Pues menos samba y más entrar en cooperativas, dar formación, cambiar tu tarifa a una verde, encadenarte a Cofrentes. ¿Eso no es lo que se espera que ocurra en un partido? Pues precisamente. Un partido nuevo es un actor más del movimiento social. No necesariamente el más importante, pero sí tiene una particularidad: es el que luego se va a presentar a las elecciones.

De las sedes a las redes

Antoni reconoce que el choque entre la pirámide y la red es duro e inevitable, y también inaplazable. El modelo del pasado vive del organigrama, del cargo, de tener una mayoría en una Ejecutiva. Se basa en la existencia de un “aparato” y en su control.

Pero el modelo piramidal está muerto. Si tu eres una activista de neurona, no aceptarás otra relación con otros activistas que no sea de igual a igual. El habitante de la Sociedad Red no se diluye en una organización, sino que establecen conexiones con otras neuronas en múltiples ámbitos. No milita sino que teje la red.

La tecnología da alas a esta relación empoderada. Por eso dice Antoni que “hay que reconvertir toda la organización para que lo digital sea lo natural, no lo accesorio o complementario“. No vale poner un foro en Internet para charlar como si estuviésemos en un bar: ha de ser una herramienta de deliberación y toma de decisiones. Hay que aprovechar la potencia de una herramienta que no te exige estar a una hora en un sitio determinado para poder participar, que te permite trabajar con gente que tiene diferentes compromisos, horarios y agendas sin necesidad de un control centralizado.

Y junto a la red, la movilidad. Equo debería de ser pionero y sacar la “aplicación de la Equomunidad para Android y iPhone”, para permitirte opinar, votar, y participar plenamente en política allá donde estés.

De las consignas a las ideas

Ideas, Font, y siempre nuevas“, me dijo Manuel Cabaleiro a mis 18 años y ya no se me olvidó más.

Las ideas en un partido tradicional vienen de dentro. Y de arriba, que piensen los de arriba que para eso hemos delegado en ellos. Si te paras a contar el número de personas que piensan en un partido tradicional, te salen muy pocas.

Las mejores ideas probablemente no las tengamos en Equo. Pero fuera hay gente que piensa mucho y bien. Asumamos lo que dice Antoni: “hay más ideas fuera que dentro“, y lleguemos a esas ideas conectando con los nodos necesarios. En vez de perseguir una organización grande, creemos una porosa, donde la gente pueda entrar a contarnos sus ideas. “Fulanito, tu que eres experto en X, ¿por qué no te pasas por la Equomunidad/asamblea y nos hablas de ese tema?”

De los ritos a las experiencias

¿Qué es un rito? Cualquier actividad política de la que te apetezca salir corriendo por cansina, cualquier protocolo, cualquier cosa que te haga bostezar.

¿Qué es una experiencia? La que te apetece repetir el año que viene. La que te permite participar en su construcción, la que te deja reirte y festejar, la que te divierte y te deja con la sensación de haber empleado bien tu tiempo (como por ejemplo la UniVerde, en Vitoria del 31 de agosto al 2 de septiembre).

De los delegados a los votos

Vota. Espera 1460 días. Vuelve a votar. Entre elección y elección, tu voto o bien se ha perdido en el sistema electoral, o bien va a darle fuerza a un representante que no sabe ni que existes. Quizá ni siquiera querías votarle pero lo has hecho para evitar que saliera otro.

Antoni cree que “la gente quiere opinar y ser decisiva cada día“, y que no van a esperar. Y de hecho no lo están haciendo, hoy en día el ciudadano se ha emancipado de las organizaciones políticas, sean partidos o sindicatos, y hace política al margen de las mismas. “Los partidos han perdido el privilegio de la acción política.”

Si la gente puede hacer política por sí misma, no hacen falta delegados. Si puedo representarme a mí mismo, no quiero delegar mi voto salvo que sea imprescindible. No quiero subcontratar con nadie mi representación, quiero ejercerla yo en todo momento.

La inteligencia de las multitudes

¿Por qué elige Equo en primarias abiertas? Democracia pura y dura, sí, pero también inteligencia colectiva. Reconocemos que no hay un sanedrín iluminado sobre los mejores candidatos, sino que nos acercaremos más a lo correcto cuantas más personas seamos pensando y votando. Cuantos más pensemos, más inteligentes seremos en conjunto.

Resumiendo lo que sería un partido “nuevo”: estaría formado por activistas políticos “de neurona”, implicados en causas concretas, relacionados de igual a igual, en una organización porosa, festiva, con participación directa. Y con la Equomunidad en el móvil.

El ecosocialismo, sus partidos, el factor identitario, y su relación con Equo

Verdes y/o Izquierda Verde: partidos ecosocialistas en España

Para definirnos, ¿basta con “verdes”, o es mejor decir “verdes y de izquierdas”? Opiniones hay para todos los gustos en un debate aún abierto en el ecologismo español.

Hay diferentes prioridades. Hay quien se considera más “ecopacifista”, más “ecofeminista”, o más “ecosocialista”, en función del énfasis que cada uno haga sobre la no violencia, el feminismo, o la vertiente social. Hay quien se pone todas las etiquetas, y quien prefiere no ponerse ninguna, siempre dentro de la ecología política. En otras ocasiones, el término “izquierda verde” se opone al ecologismo, argumentando que en esta vida no todo es salvar ballenas. Desde la parte “verde, verde” a veces se critica lo rojiverde, diciendo que no triunfa porque no se diferencia lo suficiente de otras opciones.

No me gusta tomar partido en este debate. Cada cual que se etiquete como mejor le parezca, que ya llegaré yo por mis medios a la necesidad de la acción no violenta sin necesidad de llamarme pacifista, a los órganos de gobierno con al menos el 50% de mujeres sin decir que soy feminista, y a la necesaria vinculación entre la justicia social y la ambiental, sin necesidad de etiquetarme como socialista. Prefiero que me valores por lo que digo y hago, y no por cómo me etiqueto. Pero como etiquetarse puede facilitar la valoración, me parece bien que quien se quiera etiquetar para vincularse a unos valores, lo haga.

Al fin y al cabo hay una frontera clara: no somos productivistas. Por poner un ejemplo: No queremos mantener el carbón a cualquier precio, sino que queremos dar un nuevo trabajo a los mineros y cerrar las minas. Desde mi punto de vista, todos los que nos definimos como “eco-” estamos del mismo lado de esa frontera, y tendríamos cabida en una misma organización.

El ecosocialismo no es una corriente mayoritaria dentro del ecologismo europeo, pero sí que lo ha sido dentro de la ecología política en España. Hay varios partidos que se reivindican ecologistas de izquierdas y se autodefinen como ecosocialistas. Es el caso de ICV en Cataluña, de Iniciativa del Poble Valencià (IPV) en la Comunidad Valenciana, y de Iniciativa Verds (IV) en Mallorca. Tanto IPV como IV participan en el día a día de Equo, mientras que ICV apoya desde fuera. Otro partido de corte ecosocialista que ha tenido vinculación con Equo en forma de acuerdo electoral es “Alternativa Sí Se Puede“, en Canarias. En Galicia, entre los promotores de “Espazo Ecosocialista” hay gente que apostó al principio por Equo y luego salió hacia ese proyecto. En Murcia el partido “Ecosocialistas de la Región de Murcia” tiene una estrategia diferente y está integrado dentro de IU. También hay un conjunto de ecosocialistas integrados dentro de Izquierda Anticapitalista, como por ejemplo Jorge Riechmann.

El factor identitario

Un elemento común a destacar dentro de los partidos “verdes y de izquierdas” en el Estado Español es la presencia de un factor identitario. ICV se define como “catalanista”, IPV como “valencianista”, y Espazo Ecosocialista comenzó llamándose “Ecogaleguistas”. En términos de alianzas electorales, IPV apuesta por una integración dentro de Compromís, cuyo socio principal es el Bloc Nacionalista Valencià, e IV hace lo propio dentro de una coalición con el PSM-Entesa Nacionalista, y Entesa por Mallorca (un partido “mallorquinista”). En general, se definen como “soberanistas”.

Dentro del discurso de estos partidos es habitual encontrar llamadas a la creación de un frente amplio para hacer frente a la derecha, y referencias a la maltrecha situación (“con la que está cayendo”) como argumentos para reducir los debates internos y favorecer una política de alianzas contra el enemigo común.

La mayor parte de estos partidos comparten Espacio Plural, una plataforma donde también están formaciones no necesariamente verdes como la Chunta Aragonesista, el Partido Andalucista, o Nueva Canarias. Espacio Plural es una iniciativa de ICV para conformar un frente de izquierdas, federalista, y ecologista ante la crisis. Sus apariciones públicas tienen altibajos, y no pretende ser un proyecto en sí mismo sino un espacio de encuentro. Recientemente organizaron unas jornadas municipales, y la vez anterior que se activó coincidió con las fechas previas a la creación de Equo el 4-J.

El espacio de opinión política Paralelo 36 también forma parte de Espacio Plural, y defiende tesis del mismo estilo: ecologistas, de izquierdas, y en este caso andalucistas. Paralelo 36, sin ser un partido, da cabida a varias personas que defienden la creación de un espacio político que con estas bases defina “la nueva izquierda andaluza“, citando como referencias a varios partidos de Espacio Plural, además de a Syriza.

Estrategias con respecto a Equo

Dado su tamaño, implantación e historia, me parece razonable pensar que ICV querrá mantener una interlocución de tú a tú con Equo, similar a la que trató de tejer con Los Verdes en años anteriores. Una unión orgánica parece incluso difícil de plantear en el medio plazo, aunque sería lo deseable para el Partido Verde Europeo. ICV quiere que Equo respete su territorio, y se toma bastante mal la existencia de una asamblea de Equo en Cataluña. ICV tiene el objetivo confesado de encontrar un referente estatal para sus políticas, que a poder ser no interfiera en su territorio, y Equo podría serlo.

De cara a las próximas europeas parece que se mantiene la incógnita de si habrá de nuevo alianza IU-ICV. Si no la hay, imagino que querrán un proyecto lo suficientemente fuerte como para garantizar representación. En el año 99 ya lideraron la candidatura “Los Verdes – Las Izquierdas de los Pueblos“, que con parecidos componentes a los que tiene hoy Espacio Plural (ecologistas, de izquierdas, e identitario) se quedaron a las puertas del Europarlamento. Quizá hoy estén en condiciones de plantear algo parecido.

IPV apuesta por integrar un nuevo partido en el Pais Valencià, junto con Els Verds Esquerra Ecologista y Equo. El partido resultante por tanto no se disolvería en Equo, sino que buscaría también una interlocución uno a uno. Iría un paso más allá, puesto que sería el único referente de Equo dentro de la Comunidad Valenciana. Quienes proponen esto consideran que este mismo tipo de relación de igual a igual sería aplicable para otros territorios, si quisieran, dando lugar a un sistema de partidos independientes federados a Equo. La apuesta electoral de IPV es estratégica y se llama Compromís. Cabe pensar que quieran llevarla también a las europeas.

IV en Mallorca tiene una visión similar. Prefiere mantenerse como partido independiente antes que disolverse en Equo, y así lo proponen. “Establecer marcos de afilición y dirección bilaterales entre ambas organizaciones, y la no disolución de los partidos de ámbito autonómico dentro de Equo”. Su estrategia electoral pasa también por alianzas electorales como primera opción.

Tanto el nuevo espacio político andaluz en torno a Paralelo 36 como Espazo Ecosocialista en Galicia tienen estrategias en apariencia similares, yendo hacia un modelo de Iniciativa ecosocialista, andalucista o galleguista, y buscando alianzas al estilo Compromís. Estos días se presentaba la propuesta de “un nuevo espacio político andaluz“, con gente proveniente del Partido Andalucista, de IU, y de la corriente de Equo Andalucía denominada Andalucía Ecológica, que aspira a una vinculación a Equo estatal similar a la planteada desde Mallorca o Valencia.

A la asamblea constituyente de Espazo Ecosocialista acudieron miembros de Compromís, IV, e ICV. “Compromiso X Galiza” es el nombre que le dan a una iniciativa de cooperación plural de izquierdas, términos similares a los utilizados en otros territorios.

¿En qué afecta esto a Equo?

En Catalunya hay un debate latente. El acuerdo de colaboración entre Equo e ICV no trata la creación de asambleas allí. Equo Catalunya ha querido echar a andar igual que en otros territorios, y esto ha supuesto una molestia considerable para ICV. En Cataluña Equo no tiene “mesa territorial” sino “comisión de coordinación”, y se exploran vías de colaboración entre afiliados de ambas formaciones.

En el Pais Valencià, IPV no tiene intención de desparecer pese a ser un partido firmante del 4-J (salvo si se refunda en un nuevo partido). El próximo Congreso de Equo decidirá si acepta o no este tipo de relación. Ahora los afiliados de IPV pueden participar en las dinámicas cotidianas de Equo. Hay un número relevante de verdes en el País Valencià que no se han sumado o que han dejado el proyecto en los últimos meses esperando a que Equo se defina a este respecto, tanto en discurso como en organización.

IV en Baleares tampoco quiere disolverse, y aspira a ser la referencia de Equo en todas las Baleares, lo que provoca cierta incomodidad dentro de Equo Menorca. En Galicia el número de personas implicadas en Equo ha disminuido a raíz de la aparición de Espazo Ecosocialista. En Andalucía la propuesta de creación de un espacio sociopolítico ecoandalucista no ha provocado indiferencia.

El hecho de que existieran partidos independientes dentro de Equo tendría trascendencia, porque pondría en tela de juicio el modelo propuesto hasta ahora. Se pasaría de la dinámica de ser “un partido de personas” a ser “un partido de partidos”. Ya no serían los afiliados quienes discutieran los posicionamientos estatales, sino que serían los representantes de los partidos quienes llegasen a un acuerdo entre sí. Esto está relacionado estrechamente con el debate sobre democracia representativa: un Congreso de delegados encajaría mejor con un modelo de “partido de partidos”, mientras que un Congreso de afiliados encajaría mejor con un “partido de personas”.

Estos debates tienen también influencia sobre las elecciones europeas de 2014. Podría plantearse una papeleta “Equo + Espacio Plural”, a modo de actualización de la apuesta del 99, con los argumentos de la necesidad de generar un amplio frente común desde la izquierda a las políticas neoliberales. Esa posible lista sería de nuevo una “lista de partidos”, en la que los puestos se negociarían, y tendría difícil encaje con el modelo de primarias habitual en Equo. Por otra parte, y dados nuestros resultados electorales, estaríamos en mala posición para negociar puestos.

En general, este debate pone sobre la mesa varias cuestiones de calado: la relación entre partidos un partido que defiende una nueva forma de hacer política y partidos ya existentes dentro de un espacio ideológico similar; la lógica de querer mejorar resultados agrupando a cuantos más partidos mejor, incluso aquellos con los que no hay una vinculación aparente, frente a la lógica de la consolidación de un espacio propio relevante; y también las dinámicas de la negociación entre partidos como contraposición a la negociación entre personas.

¿Cómo organizar un congreso abierto a todas las personas asociadas?

En la entrada anterior citaba algunas posibilidades para un congreso de socias con todas las garantías: bolsa solidaria, participación online, o servicio de guardería. Amplío ahora estas cuestiones y recojo otras que habéis enviado en los comentarios y en Facebook. ¿Qué mecanismos hay que poner en marcha para que un congreso de socios funcione correctamente?

Que a todos nos cueste lo mismo acudir

El congreso se celebrará en Madrid. Si vivo allí el coste de acudir es mínimo porque duermo en mi casa y viajo en Metro. Si vivo en Canarias el coste es muy elevado porque incluye el billete de avión y dos noches de hotel. Si no modificamos esto, mucha gente de Madrid podría ir, pero poca de Canarias, y no habría una participación homogénea de gente de todos los territorios.

En la pasada Mesa Federal Equo habilitó un “fondo solidario”, para contribuir a los viajes. En el Congreso creo que deberíamos de ir más allá. Se sumarían los gastos de viaje y alojamiento de todas las personas, y se dividirían entre las que acudiéramos, y así nos costaría lo mismo viniésemos de donde viniésemos.

Participación y voto online

Para que toda la gente pueda seguir lo que ocurre en el Congreso se puede habilitar el streaming. Para poder intervenir en remoto se puede establecer una conexión skype conectada al audio de la sala. Es posible votar de forma remota.

Estas alternativas ya se han puesto en práctica en Equo: el encuentro de Equoncejales se emitió por streaming, Luis C. y Miguel B. comentaban en el artículo anterior que en la asamblea de Equo Asturias se hizo también y se permitió voto online, y en la última mesa federal hubo intervenciones y votos en remoto. De aquí al Congreso podríamos seguir ampliando nuestra experiencia con estos métodos y aumentando el número de gente que participa por este medio.

Asambleas descentralizadas

No todo el mundo tiene Internet en casa, y puede que no se maneje bien con las herramientas online. Podemos dar un paso más como el que apuntaban Toni R. y Federico G.: montar asambleas locales durante los días de congreso. Realizarían un seguimiento del mismo por streaming y en pantalla grande, y permitirían que la gente fuese allí, interviniese, votase, y que estos votos se transmitiesen inmediatamente al Congreso.

Delegaciones de voto

Habrá quien tenga que trabajar durante el fin de semana, o tenga un compromiso ineludible. Parece razonable implementar para estos casos delegaciones de voto, de forma que aunque yo no vaya, le pueda confiar mi voto a una compañera.

Tomás V. plantea la cuestión clave: ¿cuántos votos podría acumular una sola persona? Me inclino a que cada persona sólo pueda tener su voto más una delegación de otra persona. Probablemente puedas encontrar a alguien que tenga casi las mismas opiniones que tú a quien ceder tu voto, pero sea más difícil que tres o más votos agrupados representen fielmente la diversidad de opiniones durante todas las votaciones.

El Congreso es un proceso

Pongamos que en el Congreso podamos votar todas las personas afiliadas. Eso en realidad no resolvería nada si no hubiéramos podido participar en el proceso anterior de preparación de los documentos. Durante un sólo día se pueden hacer votaciones, pero es más difícil realizar debates de profundidad. Rafa M. comentaba en el anterior post lo siguiente: “Los documentos que vayan a la reunión de julio deberán discutirse intensivamente por los socios en las semanas anteriores, tanto en el marco de los grupos territoriales como en la red social. Y con posterioridad a la reunión, podría plantearse una fase de ratificación / votación de las conclusiones que salgan de la reunión.”

Ahí radica gran parte del éxito del Congreso: ser capaces de establecer un cauce de participación amplio, presencial y virtual. Que los documentos a debate lleguen a todas estén donde estén, y que se debatan, se comenten, modifiquen, y la gente los hagan suyos. Tanto en asambleas presenciales con la gente cercana físicamente como en la Equomunidad con toda la afiliación. Carlos R. cree que la nueva política pasa por buscar el consenso “con una dinámica de participación donde todas las personas puedan aportar al debate, ya sean estos chavales con gran manejo de las redes sociales, o “iaioflautas” que necesitan del contacto físico, pasando por los múltiples medios de participación que se dan en la sociedad.”

El día del Congreso: Guardería, alojamiento, y más.

Y luego, está el día en sí, que como dice Sergio A., es algo más que ir a votar. Es ir a aprovechar la cercanía, el contacto, para deliberar sobre los puntos aún no resueltos, para cambiar de opinión y cambiársela a los demás, para oir argumentos cara a cara.

Para que todo el mundo pueda acudir hay que pensar en algo más que en tecnología y dinero. El servicio de guardería, por ejemplo, debería de ser una constante en todas las reuniones de una organización como Equo. Además de eso Sergio propone todo un plan solidario y hospitalario de los Equos madrileños incluyendo alojamiento en casas particulares para quienes vienen de fuera, o llevar comida casera para sustituir al catering. Hacer, en suma, lo máximo posible para facilitar la participación.

¿Es suficiente así?

Se lo quiero preguntar especialmente a Arturo de Cádiz, que en este blog nos ha recordado las dificultades para participar de quienes no tienen correo electrónico. Y también a Manolo de Melilla, que comenta a su vez que el 40% de la población melillense no accede a Internet. Y por extensión a todas aquellas personas que puedan tener una situación similar: ¿Cómo lo véis? ¿Os parece que estas propuestas pueden ayudar a que la gente participe a título individual en igualdad de condiciones, vengan de donde vengan?

¿Cuáles son los problemas de un congreso de delegados?

En las próximas semanas Equo tomará una decision relevante con respecto a su organización interna. Decidiremos si a nuestro primer congreso en julio podrán asistir todas las personas asociadas con voz y voto (un congreso de socios) o si nos organizaremos para enviar una representación de cada asamblea territorial (un congreso de delegados). El debate está abierto, y hay argumentos y razones en ambos sentidos.

Los inconvenientes de un congreso de delegados

– Divide en función de dónde vive la gente, no de lo que piensa. En el Congreso vamos a confrontar ideas, y las mías pueden tener poco eco donde vivo, pero ser bien acogidas en el resto del Estado. A través de un sistema de delegados mis ideas se quedarán diluidas en el nivel territorial, en un paso adicional que sería conformar la opinión “de la asamblea”. En vez de tener una dinámica en la que cuenten las opiniones de las personas, pasan a discutirse las posiciones de las asambleas.

– Si establecemos un escalón intermedio, ¿en qué nivel lo ponemos, en el local, provincial o autonómico? Si mandamos delegaciones autonómicas, éstas previamente habrán tenido que reunir a la asamblea autonómica. En una autonomía amplia, ¿quien acude a la asamblea, las personas individuales, o las delegadas de cada provincia? En la provincia, ¿se hace ya una asamblea universal o se reciben a las delegadas de las asambleas locales? El modelo en el que cada territorio envía hacia arriba sus delegaciones y opiniones es la famosa “pirámide”.

– Es más difícil representar todas las sensibilidades. Si en una asamblea territorial se produce una votación con un resultado de 80-20, ¿qué votan sus delegadas? ¿Todas a la opción ampliamente mayoritaria, o respetan la proporción de voto? Sin intermediarios, cada una votaría su opción y todas contarían directamente en los resultados.

– Se plantea una desigualdad entre personas afiliadas y delegadas. Como afiliada, si estás interesado en apoyar una propuesta, tendrás que convencer a una delegada que tiene varios votos, mientras que tu, si no eres delegada, no tienes ninguno. Estarás más interesado en hablar con las delegadas de los territorios mayoritarios, que tienen más peso en las votaciones. Desde mi punto de vista, convencer a delegados es una actividad de la “vieja política“.

– El principio de “una persona = un voto” se socava. Habrá gente que no sea delegada, y que por tanto no tenga derecho a voto. Otra gente será delegada y representará a varias personas. Aplicar el principio “una persona = un voto” significaría que cualquier afiliada tendría derecho a participar y a hacer uso de su voz y su voto, sin delegar si no quiere, y sin que nadie tome las decisiones por ella.

Problemas que sí soluciona el sistema de delegación

Por otra parte, un Congreso por delegación sí que soluciona determinados problemas:

– El gasto del desplazamiento. Llevar 1000 personas a Madrid es un gasto muy relevante, económico, ecológico y organizativo. Llevar a 100 delegadas es mucho más sencillo, barato y ecológico. Cuando seamos 10.000 afiliadas en Equo la cuestión será aún más relevante.

– La representatividad de los lugares peor comunicados. Pensemos en los insulares, ¿podemos pedirles a los varios centenares de afiliadas de las islas que se desplacen a Madrid durante un fin de semana? ¿Y a las “dobles insulares” de Fuerteventura o Ibiza? Sería más práctico recibir sus propuestas a través de delegación.

– La ventaja del que puede acudir con respecto al que no puede. Tanto por motivos personales, como económicos, las decisiones en un Congreso de socios las tomarían las personas que pudiesen permitirse acudir. Quienes no tengan niños ni familiares que cuidar, quienes no tengan que trabajar el fin de semana, y quienes tengan dinero suficiente para pagarse el viaje y el alojamiento. En un sistema de delegadas en cambio todo el mundo estaría al mismo nivel.

¿Cómo solventar los problemas de un congreso de socios?

Desde mi punto de vista el congreso de personas asociadas es el que mejor representa una forma nueva de hacer política. Para que sea un éxito, debe de incorporar mejoras que permitan superar sus problemas.

En esta línea podrían ser útiles varias alternativas, por ejemplo: crear una bolsa solidaria para compartir gastos de quienes viajan, abrir la participación al Congreso a través de Internet, establecer un servicio de guardería, o permitir que quien no pueda acudir tenga la posibilidad de delegar su voto en otra persona.

Y a tí, ¿te interesa profundizar en esta alternativa de un congreso de socios?